¿Qué podía decirle? ¿Lo golpearía si se acercaba a él? Más de mil preguntas pasaron por su cabeza, antes de decidir dejarlo ir. Decidió que lo mejor sería volver al coche e irse con su amigo, antes de que Nath lograra reaccionar y fuera tras él. ¿Lo haría? ¿Sería capaz de acercársele luego de lo que hizo? No lo sabía, pero no se quería quedar a averiguar qué era lo que iba a hacer. Tenía trabajo que hacer, por ello, luego se ocuparía de sus problemas personales.
Cuando llegaron al departamento del pelirrojo, donde comenzaría a vivir de aquel día en adelante, Joshua se tiró en el sofá.
-¿Quieres algo para tomar?- le preguntó.
Joshua cerró los ojos y negó con la cabeza.
-Solo necesito descansar un poco.
-Si quieres puedes tirarte en tu habitación. Yo iré a hacer un par de compras y vuelvo para que hablemos sobre lo que tendremos que hacer.
-De acuerdo- le contestó abriendo los ojos y levantándose del sofá- Tendremos una larga…- Se llevó una de sus manos a la barbilla- Muy larga charla.
-Ya lo creo- comentó su amigo y vio cómo Joshua se alejó hasta encerrarse en su nueva habitación, la cual estaba completamente vacía y así seguiría por el resto de su estadía.
¿Cómo le podría decir todo lo que tenían que hacer y con quien tendría que lidiar? Se preguntó su amigo. No lo sabía, pero lo único que esperaba era que no metiera la pata nuevamente. Ya lo había hecho una vez y el jefe no perdonaba dos veces.
Suspiró pesadamente antes de tomar sus llaves e irse del apartamento para poder hacer las comprar de la semana, porque como eran dos, lo que tenía en la heladera, no alcanzaría para el fin de semana.
Cuando llegó de hacer las comprar encontró a Joshua haciendo zapping en el televisor.
-Creí que dormirías algo- comentó mientras dejaba las bolsas en la cocina.
-No pude- le contestó secamente, sin sacar la vista de la pantalla.
-¿Por qué?- se puso a acomodar las cosas en los diferentes lugares.
-Digamos que mi pasada por prisión no me dejó en buen estado- comentó y el silencio les reinó. ¿Qué podía decir?- En fin… ¿tienes lo que te pedí? ¿Qué tenemos que hacer?
-¡Ah!- exclamó al recordarlo y salió corriendo hacia su habitación. Tomó dos sobres y se sentó en la mesa que estaba en el living-comedor.
Joshua se paró y se fue a sentar frente a él.
-Esto es lo que me pediste- le dijo y le tendió uno de los sobres, el cual él aceptó y miró el contenido, el cual no tenía gran cosa- Y esto lo que tenemos que hacer por ahora- le tendió el otro sobre y miró el contenido.
-¿Proteger a la hija de uno de los amigos del jefe?
-Eso es.
-¿Por?
-Con todos los líos que hubo, el jefe cree que podrían extorsionar a su amigo si secuestran a su hija, es por eso que nos pidieron que la protegiéramos- le contestó encogiéndose de hombros, dando a entender que poco le importaba.
-Siempre interesándote por las misiones ¿no?- comentó y una leve sonrisa apareció en la comisura de los labios de ambos- Y ¿Cuándo comenzamos?
-Ya te inscribí en el colegio, así que mañana comienzas.
-¿Colegio? Espera, ¿me lo estás diciendo en serio?- le preguntó sin poder creérselo.
El otro asintió con la cabeza.
-Yo no puedo ir al colegio… no parezco estudiante y con mi look, no puedo, en cambio- dijo y lo señaló- Tu eres perfecto. Inteligente, astuto, veloz… un modelo de estudiante- le dijo y comenzó a reírse a las carcajadas por la expresión de Josh.
-A excepción por la parte de prisión ¿no?
-No te preocupes. Irás con un nombre falso, así que…- se encogió de hombros- Tus papeles están dentro del sobre. Los míos yo ya los tengo en mi habitación.
-¿Y tú qué harás?
-Como nos dijeron que debíamos de protegerla sin que ella se enterara, he estado averiguando su rutina y muchas veces va a tomar algo con unas amigas a un pequeño café que está a pocas cuadras de allí, así que conseguí un empleo- le contestó y suspiró.
-¿Qué hiciste para conseguir el empleo?- le preguntó al descifrar la expresión de su amigo- ¿Mataste algún?
-No, solo…- se llevó una mano a la barbilla- digamos que no podrá caminar durante un par de años- comentó y una sonrisa sádica se formó en sus labios.
Había veces en las que su amigo le daba miedo por los métodos que utilizaba para hacer las cosas.
-A veces das miedo- comentó mientras se frotaba los brazos.
-¿Solo a veces?- preguntó algo desilusionado y luego volvió a reír- En fin, ¿quieres que comamos algo?
-Algo que no esté envenenado por favor- bromeó y su amigo lo fulminó con la mirada.
-Si comes en mi casa no estará envenenado, ahora sí- se levantó- No te garantizo de que si sales conmigo a algún sitio no termines intoxicado y misteriosamente muerto- desapareció para poder cocinar algo.
Joshua por su parte se paró y se volvió a tirar en la cama hasta que la comida estuvo casi lista, y puso la mesa.
Ambos comieron en silencio, sin sentir ninguna incomodidad ni nada, solo, no tenían nada de qué hablar, o por lo menos, su amigo no se animaba a preguntar.
-¿Qué quieres Cam?- le preguntó finalmente Joshua cuando terminó de comer su plato antes que su amigo- Sé que quieres preguntarme algo por tu mirada.
Cam dejó su tenedor con el que enrollaba los fideos y miró a su amigo, dudando si preguntar.
-¿Nunca se te ocurrió matar a alguno? Sé que no la pasaste nada bien allí gracias a un amigo que me contó.
-Ganas tuve desde el día en que llegué allí, pero no quería pasar la misma suerte que el que asesinó a mi compañero de celda- le contestó encogiéndose de hombros y tomando un sorbo del agua que tenía servida en el vaso de vidrio.
-Me lo imagino- contestó su amigo y se acomodó más distendido sobre la mesa- Yo los hubiese asesinado con tan solo haberme querido tocarme un solo pelo.
Josh soltó una risa algo ahogada y de algo de tristeza. Tiró la cabeza hacia atrás y las imágenes de los últimos días llegaron a su mente.
Millones de veces había querido asesinar a aquellos desgraciados y más en los últimos días, cuando todos sabían que se iba a ir y estuvieron en su celda mañana, tarde y noche.
Apretó fuertemente los puños sin darse cuenta, y solo un pequeño dolor en su palma le indicó que se había cortado por lo fuerte que había apretado.
Volvió su vista hacia su amigo, quien estaba terminando de comer.
-Me iré a dormir- fue lo único que comentó antes de alejar un poco la silla, llevarse su plato hasta la cocina, dejarlo y encerrarse en su habitación.
Cam no dijo nada al respecto. No creía momento de decir nada, pero aun así, estaba preocupado por Joshua. Si tan solo Joshua no se hubiese encariñado tanto con Nathael. Si tan solo el muy idiota no lo hubiese involucrado en tanto, sabiendo que su padre era un policía.
Un golpe seco rompió el silencio. Cam había golpeado fuertemente la mesa.
Eso no se iba a quedar así. No lo iba a hacer. Nathael no podía salir inmune luego de todo lo que había hecho. Luego de todo lo que le había hecho.
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Lo que solíamos ser [TERMINADA]
RomanceLas circunstancias los separaron, tomando así diferentes caminos. El destino los volvió a reunir dos años después de lo que los separó. ¿Seguirán siendo los mismos? ¿Será Joshua capaz de perdonar a Nath por todo lo que hizo?
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