Los trabajadores empezaron a tener arte y parte en el presente y en el futuro
del país. La clase obrera, la clase más numerosa, explotada, avanzada y patriótica,
ligada a las fuerzas productivas más modernas, asumió posiciones de poder junto
a las otras clases y capas sociales interesadas en el progreso social, en el desarro-
llo cultural y en la justicia y la libertad verdaderas. Se produjo un cambio en la
actitud de los hombres y mujeres del pueblo. Los trabajadores y las masas popula-
res sintieron que el gobierno de Allende era su gobierno, que ellos tenían algo que
hacer en su país más allá de vender su fuerza de trabajo en una fábrica o taller o
lavar ropa ajena en una artesa de población. Los humillados y postergados por tantos años visualizaron y empezaron a sentir que también tenían derecho a vivir
de otra manera y a ser tratados con respeto y dignidad.
La abogada Aída Figueroa que se desempeñara como Directora general
del Trabajo, me dijo que la labor del Ministerio fue constantemente bombardea-
da por la reacción y fue difícil la misión política sindical del gobierno. Tres
obreros ocuparon la cartera ministerial, "José Oyarce, para mi gusto el más práctico;
Luis Figueroa, el más visionario; Jorge Godoy, con estudios en materia de administración
de empresas y eficiencia laboral, inoperantes en Chile, y Mireya Baltra, entusiasta y
osada". Aída Figueroa me agregó que el sindicalismo tradicional, el sindica-
lismo histórico, estuvo a la altura, con buenos y responsables dirigentes,
aunque no faltaron, entre ellos, quienes conciliaron con el oportunismo y no
atacaron como se debía la corrupción en que incurrió alguna gente que en un
momento recibió mercaderías como parte del salario y ésas mercancías las
llevaba al mercado negro.
Allende tenía un gran aprecio por la organización de los trabajadores. Lo
proclamó en muchos de sus discursos. Lo dejó de manifiesto al entregarle a la
CUT la "Radio Balmaceda", cuya concesión estaba caducada por no ser capaz
de pagar una deuda de 3 mil 800 millones de pesos. Al pasar a manos de la
central obrera, la emisora transmitió con el nombre de "Luis Emilio Recabarren"
hasta que fue silenciada y confiscada por la dictadura.
El Gobierno Popular firmó un convenio con la CUT en virtud del cual se
crearon comisiones tripartitas, integradas por representantes de los trabajado-
res, empresarios privados y gobierno, estas comisiones se formaron en la
construcción, en la industria gráfica, en las bombas que expenden bencina, en la
industria textil y otras actividades privadas. Una de las más importantes comi-
siones tripartitas se constituyó en el área textil con participación de 2 mil 500
fábricas o talleres. Con ellas se convino en salarios mínimos por especialidad,
en el pago de colación y de subsidios por enfermedad, en la indemnización por
años de servicio y otros beneficios que se extendieron a decenas de miles de
trabajadores industriales.
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