Le miré totalmente cautivada por cómo se movía, era un experto en ésto, yo a su lado era una niña que no sabía nada de diversión en el mundo. No podía parar de ver cómo era su jugada y aún cuando mi mirada se posaba en él, éste seguía haciéndolo con más intensidad sin mirarme a los ojos.
No podía creer que el pelirrojo me había mostrado otro mundo en el cuál yo podría sobrevivir a pesar de todos los problemas que tenía, Charlie estaba tan seguro de lo que hacía y eso también me causaba un revuelco en el estómago porque era netamente perfecto en éste arte.
-¿Quieres hacerlo o no?-me miró sonriendo-
-No entiendo como puedes ser tan bueno en ésto-me crucé de brazos-no es justo.
-Vamos, linda-volteó las ojos-llevo practicando desde que era niño.
-¿Tanto tiempo?-alcé ambas cejas-¿tus padres te lo permitían?
-Claro que sí, aunque a veces tenía problemas en clase o en casa de amigos.
-Pero no es justo-le saqué la lengua-
-¿No piensas ganarme?-siguió mirando a la pantalla-
-Me aburrí, siempre me ganas-se rió-
-Vamos, sólo es una partida de Counter-siguió disparando a sus oponentes-
Cogí el control nuevamente viendo todos los movimientos que Charlie hacía pero me era difícil ver hacia la pantalla, ¡él era un experto! ¿Dónde aprendió a jugar así? Deberían meterlo en uno de esos campeonatos para jugadores de consolas profesionales.
Terminamos de jugar y nos encaminamos a la cocina para coger algo de comida, sin embargo, todas las raciones de mi casa se habían terminado así que decidimos salir a por un café. Charlie era muy lindo conmigo, no puedo negar de que me encantaba cómo era y, por así decirlo, era el único chico que, al parecer no me buscaba por sexo. Aunque me agradara tanto me ponía a pensar en la reputación que llevaba y que algún día se iba a enterar de toda la mierda que he hecho.
Entramos al Starbucks cerca de su casa y pedimos dos capuccinos con unos sándwiches, al igual que yo, él estaba totalmente agotado y no se me pasaba por la cabeza decirle de que salgamos otro día. Cogí el móvil aún viendo si tenía alguna falla o quizá un virus pero nada.
-¿Quieres llevarlo al técnico?-me miró a los ojos-
-No sé si eso llegue a servir-suspiré-quiero saber si la caída que tuvo tiene algo que ver.
-se rió-¿Por qué no cuidas tus cosas?-me regañó-es tu culpa que no hayas recibido mis valiosas llamadas.
-Ajá... ¿Desde cuando son valiosas?-me reí y él me golpeó en el hombro con suavidad-
-¿Quieres salir otro día?-Dios, si él no lo hubiera hecho, yo peor-
-Si quieres...-le resté importancia-podemos ir a ver una película de terror.
-sonrió-¡Hey! Ya se acerca navidad, ¿alguna idea de lo que podamos hacer?
-No sé, yo no celebro navidad-desvié la mirada-
-Estás de coña-me miró serio-
-De verdad...-pensé-soy atea...
-Ah vale, lo respeto-le sonreí-
-Con suerte me convences y armamos el árbol en tu casa-le golpee el hombro-
-Vale-sonrió-
Salimos del Starbucks cada quien por su lado, nos despedimos con un ademán.
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El Maniaco Obsesivo
Teen FictionDime, ¿qué sentirías si un psicópata se enamorara de ti?