Capítulo 10

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Tenía entendido como iba la cosa en este tipo de situaciones. Francis no había hecho más que meter la pata con todo lo que ha ido soltando a raíz de los problemas ocasionados hace unos meses. Estaba dispuesta a ayudarlo ya que es el hombre que por el momento está cuidando de mí y si él entra a la cárcel yo me quedo absolutamente sola.

Sabía que no estaba bien pensar de una manera tan egoísta e interesada, pero no me quedaba más que poner la responsabilidad de mi vida a un hombre millonario con aspiraciones criminales como él. Además era primordial que ellos creyeran que yo era pareja suya, ya que con esa confesión liberada muchos, quienes buscaban matarme como el moreno, no podrían hacerme cosas tan perversas como lo que ya había pasado.

Lo que más me preocupaba era saber que Craffer estaba siendo traicionado, pero no sabía qué plan maestro tramaba Tom. Tendría que hacer algo para averiguar por mi cuenta de qué se trataba, ya que si hablaba con Francis sobre esto me tomaría como una cómplice de todo esto. Sin embargo, se me quemaba la lengua por preguntar diversas cosas que me harían ver sospechosa ante sus ojos.

Había pasado una semana ya desde aquella incómoda reunión. Había solicitado una baja médica en la unidad educativa donde estaba. Aunque sabía que perdería el año por la forma tan desinteresada de actuar conforme a mis estudios. Obviamente Francis no estaba muy contento con aquello, pero simplemente necesitaba tiempo para moverme. 

Nos encontrábamos en su auto, yo en la parte del copiloto viendo hacia la ventana con la hermosa vista de una ciudad con un cielo totalmente celeste y despejado. Me tocaba una cita médica para poder, finalmente, quitarme la venda y recibir un diagnóstico de mi estado de salud.

-¿En qué piensas?-miré de inmediatamente su rostro-

-Nada, simplemente estaba preguntándome cuál es el futuro que nos espera luego de esto. ¿Tienes aluna información de mi hermana? Desapareció de la faz de la tierra, no he podido localizarla.

-Sí, me llamó anoche. Preguntó como estabas-me sonrió convencido-

-¿Y por qué no me dijiste nada? Quería hablar con ella.

-Se fue a vivir a otro estado. La verdad ella sigue molesta por tu nefasto comportamiento.

-suspiré-Me da igual.

Llegamos al hospital y me dirigí al consultorio donde me atenderían. Francis se quedó en el auto esperando a por mí. 

Toqué la puerta del mismo hasta que me atendieron, hicieron que me eche en la camilla para despegarme las vendas fundidas en mi piel cuidadosamente. No podía pensar más que en los siguientes pasos que daría para comenzar mi propia búsqueda de información. 

Al terminar de realizar su trabajo la doctora quien me atendió me ordenó que debía tomar algunas consultas al psicólogo. Me advirtió que eso podría ocasionar un trauma que producirían muchas consecuencias a largo plazo, pero yo no le tomé tan enserio y preferí fingir demencia. También me dio unas pastillas para el dolor de cabeza y una crema que serviría para cicatrizar más rápido la herida.

Volví al aparcamiento de autos, pero el auto de Francis ya no estaba ahí. Me puse a caminar alrededor para ver si lo pillaba estacionado en otro sitio, aun así no encontré señales de él.

-Oh, mierda...-suspiré-¿quien putas se cree que es?

Alcancé mi teléfono entre mis manos y rápidamente marqué su número celular.

*LLAMADA*

-¡Pero quién putas te has creído para dejarme así!-grité

-Hey, Meena. Tranquilízate, por favor-suspiró-te envié un mensaje diciendo que era una emergencia. ¿Por qué no antes de actuar como una pelotuda se te da por revisar tu teléfono?

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⏰ Última actualización: Aug 09, 2020 ⏰

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