VI

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NamJoon había recuperado su nombre y de pronto, su moral decayó. Se sentía vivo de nuevo. Disfrutaba de la tierra mucho más que antes y no podía esperar el momento para hablarlo con Taehyung. Pero su compañero estaba demasiado ocupado saliendo con Yoongi.

De un momento a otro, esos dos se habían vuelto mucho más cercanos, NamJoon creyó que tal vez sería el destino. El tiempo había sido generoso, regalándoles la oportunidad de encontrarse en otra vida. En circunstancias precarias, claro, pero que a la vez era favorables.

Sin saberlo, Taehyung se había reencontrado con el amor de su vida; y créanme que NamJoon estaba realmente feliz por el chico. Pero sobre sus hombros había recaído un gran peso. No podía simplemente hablarle a Taehyung sobre su antiguo yo y aunque en verdad, deseaba relatarle su reencuentro con SeokJin, sabía que hablarle a Tae sobre su pasado con Yoongi, era, además de infringir la más grande regla para las Parcas, un verdadero peligro.

Daba gracias por no haber tenido el tiempo de estar junto a su compañero.

Por su parte, Taehyung había conocido al abuelo de Yoongi, un anciano de 70 años que aún tenía fuerza para luchar. Pese a la hipertensión y los reumas en las rodillas. Se parecía demasiado a Yoongi y Taehyung se divertía comparando el carácter de ambos hombres.

— ¿Quieres un poco más de chocolate caliente, Taehyung? — Preguntó el anciano, poniéndose de pie.

Yoongi negó con la cabeza.

— Abuelo, espera. Lo haré yo. — El chico se puso de pie, a prisa.

El señor YoonSuk bufó alejando a su nieto. Refunfuñón.

— ¡Qué no te das cuenta que puedo hacerlo solo! Muchacho, no soy un inútil.

Yoongi suspiró y se encogió de hombros, mientras miraba al abuelo acercarse a la cocina con la taza de Taehyung en la mano.

Taehyung sonrió.

— Es un hombre muy bueno, hyung.

— Lo sé. Pero también muy testarudo.

Yoongi encendió el televisor y comenzó a reír en cuanto sintonizó el canal de variedades.

Entonces, Taehyung supo que ya no podía negarlo más. Estaba enamorado de Yoongi y a pesar de no haber amado nunca, sabía que ese amor no era nuevo. Se sentía eterno. Como si lo hubiera amado toda una vida.

Sin embargo, conocía su lugar y sabía que no tenía permitido intentar nada con el mayor.

El abuelo de Yoongi regresó a paso lento con una bandeja de galletas y la taza de Taehyung en la mano. Una vez más, el pelinegro se puso de pie y se aproximó al anciano para ayudarlo con la bandeja. A pesar de verlo molestarse, Yoongi no se inmutó.

YoonSuk se sentó sobre el sofá y tomó el control remoto.

— Quiero ver mi drama. — Dijo y sin preguntar cambió el canal.

Yoongi, quien no se atrevía a contradecirlo, suspiró y se giró para poder ver a Taehyung.

— ¿Quieres ir a mi habitación? — Preguntó.

Taehyung tensó los músculos y posó la vista en Yoongi, realmente preocupado. A pesar de haber visitado el departamento del chico incontables veces, jamás había tenido el atrevimiento de entrar en la habitación del mayor. La idea le causaba cierta ansiedad e intriga.

Asintió.

Yoongí sonrió y tomó una galleta de la bandeja.

— Abuelo, iremos a mi habitación. Si necesitas algo, háblame.

After death TaeGi BTSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora