Era sábado y Lily había salido apenas hubo terminado de almorzar para encontrarse con Marcus en un bar cercano. Tenía algo que decirle y al parecer era urgente. Cuando arribó al lugar se percató que había llegado demasiado temprano por lo que pidió un vaso de jugo de naranja para pasar el tiempo y aliviar un poco el calor que estaba sintiendo. Era verano como podrán darse cuenta y en ese día en particular, la temperatura era muy elevada.
Para su sorpresa, después de unos minutos de encontrarse en la pequeña mesa junto a la ventana, James Potter arribó, atravesando la puerta de entrada como si de una estrella de cine se tratara. Ella bajó la cabeza inmediatamente. Guardaba la esperanza de tal vez pasar desapercibida. Pero en ese pequeño bar, en el cual además casi no había gente, una cabeza pelirroja era casi imposible de ignorar.
- Hola Evans, ¡Qué loco encontrarte por aquí!- había dicho James con una sonrisa y ocupando un lugar frente a ella.
- Vine a tomar algo.
- ¿Te encontrarás con Marcus no es así?- preguntó despreocupadamente- tranquila, no me debes explicaciones. Esta todo más que bien con mi "primo".- exclamó intentando parecer desinteresado.
- ¿Tu qué haces aquí?- inquirió ella.
- Hoy salí temprano de trabajar, Sirius me está cubriendo. Yo también estoy esperando a alguien- dijo receloso.
- Me alegro por ti- mintió Lily.
Con el pasar de los minutos, asumieron que las citas de ambos se habían retrasado más de la cuenta y de repente aquella inocente charla se fue tornando extraña por demás.
- Increíble que el rebelde Potter ahora sea un joven responsable.
- Pues así pueden cambiar las personas, de un momento a otro...
- Mmm... yo no creo eso, tarde o temprano terminan mostrando su verdadera esencia.
James exhaló una risa contagiosa.
- Un poco de rebeldía no le hace mal a nadie. Tal vez tú deberías rebelarte un poco y vivir más la vida.
Por algún motivo Lily se tomó las palabras de James muy enserio y exclamó:
- Te reto a que me beses en la boca- y apoyó sus codos sobre la mesa del pequeño bar, extendiendo su rostro hacia él.
James rio ante la idea. No con una amplia sonrisa de aquellas que dejaba ver sus dientes impolutos, sino de lado, como si muchos pensamientos hubiesen surcado por su mente en escasos minutos.
- ¿De qué te ríes?- preguntó la pelirroja con el ceño fruncido, entre alarmada y ofendida.
- ¿Esa es tu idea de rebeldía Evans?- exclamó el pelinegro dejando escapar una pequeña carcajada- te diré un secreto bombón- comenzó a susurrar como si se estuviese desprendiendo de un valioso secreto- una vez que te bese, te tendré para siempre. Soy irresistible muñeca- exclamó imitando la posición de la joven y dejando su rostro a la misma altura que el de Lily.
La muchacha permaneció unos segundos en silencio, fijando sus intensos ojos verdes en los castaños de James.
- ¿Tienes miedo?- dijo finalmente, pero esa pregunta, ¿hacia quien la dirigía? ¿a sí misma o al muchacho frente a ella? Su tono de voz quería transmitir seguridad pero tenía el efecto contrario.
James se encogió de hombros y se aproximó aún más al rostro inexpresivo de la pelirroja. Tanto así que ambos podían sentir la respiración del otro.
James también estaba nervioso pero no lo transmitía, resultaba ser un muy buen actor, al igual que Sirius, su maestro de la seducción.
Apoyó sus cálidos labios en la frente de Lily, quien sintió encresparse los cabellos de su nuca. Con suavidad fue bajando su boca por la nariz de la joven, acariciándola. Al llegar a sus labios se detuvo abruptamente y con lentitud comenzó a apartarse. Lily sentía su corazón latir con tanta fuerza que parecía a punto de saltar de su pecho sobre la mesa. Quería más de él, ¿Por qué no la había besado?
- Me tengo que ir linda, me están esperando- dijo con lentitud, con una media sonrisa seductora estampada en su boca, sin embargo su mirada parecía transmitir lo contrario.
Lily no pudo articular palabra alguna. "¡Maldito!" dijo para sí, la había dejado totalmente indefensa. Lo observó durante unos segundos, alejarse, tan elegante y con un andar repleto de arrogancia. Una muchacha lo esperaba afuera del lugar, era rubia, delgada y estaba muy maquillada. Lily se avergonzó de sí misma, ella no podía andar mendigando amor, ¿dónde había quedado su orgullo? La extraña se arrojó a sus brazos y besó su mejilla de forma apasionada. Los miraba a través de la ventana del local y de repente comenzó a sentirse bastante enferma, sintió náuseas y fiebre, tenía ganas de llorar. James parecía haberse olvidado de ella. Se estaba encaminando al baño del lugar para refrescar su rostro cuando alguien la sujetó del brazo y la detuvo abruptamente.
- Lily- Marcus había salido, otra vez, en su rescate.- Lo siento por hacerte esperar... ¿estás llorando?- exclamó al ver sus ojos enrojecidos.
- Hace mucho calor es solo eso.
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El amor de Lily
Fanfic"Es un merodeador, nunca cambiará" ¿o sí? Lily Evans odia (y ama en secreto) a James Potter y aunque quiera olvidarlo, él siempre aparece para provocarla y confundirla aún más. Es en esos meses del último verano antes de terminar el colegio cuand...
