Camile agarró su iPhone y se concentró en él. Leía mensajes y los respondía. Al igual que Marian, Leyla y Vane, cogí mi móvil
Esperámos en silencio un corto periodo de tiempo hasta que un joven de veinticinco años apróximadamente entró e hizo que todos se sentaran en las bancas. El joven pasó la mirada por todo el salón y finalmente se detuvo en mi.
—¿Señorita Hopper?—habló inclinándose ligeramente hacia adelante.
—¿Si?
—Buenos días, soy su profesor de artes escénicas, Marcus Petterman. No le pediré que venga adelante a presentarse, pues me imagino que usted y su belleza ya han conocido a la mayoría del salón-dijo paseándose por todo el escenario (que estaba frente a las bancas) con perfecto desenvolvimiénto y en un tono seguro, como si eso ya fuera una costumbre—. Bueno, siguiendo con el plan del año, hoy empiezan las audiciones para ver quienes serán los personajes femeninos de "Orgullo y Prejuicio". Señorita Hopper, venga adelante.
Me paré del asiento y fui al lado del señor Petterman.
Acto seguido me entregó un guión.
—Lea el primer, quinto y octavo diálogo que le corresponde a Elizabeth—. Dijo señalando cada diálogo con el dedo índice.
El señor Petterman se ubicó frente mío debajo del escenario. Abrí la boca para hablar y...
—¡Espere!—interrumpió el señor Petterman—. Falta algo...tal vez...—cogió otro guión que estaba sobre la mesa que él tenía a su derecha—. ¿Joven Hauffman?
El castaño de la mañana se paró del asiento y otro chico con una gorra de lana gris entró, se cruzó de brazos y miró hacia mi con una sonrisa de medio lado.
—Aver...Richard, usted será el señor Bingley. En cuanto a Mr. Darcy...será Paul.
Apenas dichas las palabras del señor Petterman—quizá sea más fácil empezar a decirle Marcus—, apenas dichas las palabras de Marcus, ambos se acercaron a mi. Marcus les entregó una copia del guión a cada uno.
—Empiezen—ordenó.
Cada uno dijo de manera correcta sus líneas. La literatura inglesa es muy inexpresiva, no fue nescesario que me esfuerce demasiado—como lo haría en una novela u obra americana—.
—Bien—. Dijo con los ojos brillantes Marcus—. Perfecto. Señorita Hopper, usted será Elizabeth.
Sonó una campana—me recordó los días de escuela—. Sonreí.
Sentí una mano tocando mi hombro. Voltee.
—Paul—. Dijo a modo de interpretación.
—Maia.
—Un gusto. Bueno, que te parece el EAM.
—Muy...lindo.
Él rió.
Bajé del escenario de un salto (ventaja de no traer tacones).
—Oye...—me giro hacia él—debes tener cuidado. Nadie quiere a una Elizabeth fracturada.
Paul imita mi acción y me mira a los ojos.
—Bueno Maia...Este fin de semana tendremos una fiesta en mi casa—dice mientras saca su teléfono celular del bolsillo—te mando la dirección a traves de un mensaje de whatsapp—me entregó el aparato.
—Claro—. Sonreí.
Apunté en su lista de contactos mi número telefónico (que mágicamente recordé, ya que nunca tomé iniciativa en aprenderlo), le devolví el celular y le sonreí de medio lado.
—¿Te veré aquí casi siempre?—. Me guiñó un ojo.
Claro que sí, al menos los días de clase.
—Si prestas atención, posiblemente—. Paul deslizó su mirada desde mis ojos hasta mis zapatos y sonrió. Salió del salón.
—¿Estas ocupada?—"el castaño de la mañana"=Richard preguntó sonriéndome—. Necesito hablar contigo.
—¿Parece que estoy ocupada?—. Alcé mis manos a la altura se mis hombros y los deje caer.
—No—dijo entre risas.
Richard traía el cabello alborotado, los labios un poco inchados—¡no es que preste atención a sus labios! Solo que se notan demasiado—, y los ojos con las pupilas dilatadas. Traía una cadena plateada colgando de su cuello.
—Y bien nueva. ¿Paul ya te invitó? O está esperando que lo haga yo.
—¿Te refieres a la fiesta del fin de semana en su casa?
—Si, esa misma—. Al ver que no respondo continúa—. Y es nuestra casa, aún vivímos juntos.
—Ah...Sí, ya lo hizo.
—Bien, entonces nos veremos ahí.
Se alejó rápidamente hacia Camile y cuando estuvo lo suficientemente cerca la rodeo con los brazos.
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—Listo jóvenes, se pueden retirar—. Dijo el profesor Petterman entrando al aula. Aún no estoy segura cuales son las clases en las que él enseña, pero ha de ser algo nada atareado, todos los cambios de hora estuvo en el patio.
Salí del lugar y busqué mi auto, uno demasiado común comparado con los otros del estacionamiento del EAM , y conduje hasta llegar a mi casa.
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Los hermanos Hauffman
RomanceMaia Hopper, Nicole Benett y Casaer Colleman son el trío inseparable y dinámico (no de la manera pervertida). Hasta que Maia decide cumplir su sueño de ser actriz y asiste al EAM (Escuela de Artes de Madrid) donde se encontrará cara a cara con lo qu...