Seré tu escudo

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Reinhardt seguía hablando con los soldados que le rodeaban sobre sus aventuras en Overwatch, hasta que uno de los hombres le pregunto:

-¿Y ya conseguiste prometida viejo? ¡Se te acaba el tiempo!

-Por ahora no, pero hay alguien a quien tengo fijada...

-¿Y esa es..?

Todos voltearon a ver a los demás agentes de Overwatch, y sus miradas se fijaron en Ana, quien se encontraba al lado de Angela, parecía tener la misma edad que el comandante, así que lo mas probable es que fuera ella.

-Parece que ya lo descifraron...

-¿Y que esperas para ir por ella?

-¡Invítala a bailar!

-No lo se...

-¡No seas llorón! ¡Clark, pónganos una romántica!

La musica ambiental cambio por una bastante romántica, en ese momento, los soldados empujaron a Reinhardt hasta Ana, el cual se quedo sin opción al tener enfrente a la comandante.

-¿Me permite esta pieza? -dijo mientras le extendía la mano.

-Con mucho gusto... -acepto su mano sin reprochar.

Bailaban al paso de la musica, lentamente, a su alrededor, varios se unieron a bailar, Genji con Mercy, Hana con Lucio y Lena con McCree, Gabriel, Tobjorn y Winston prefirieron quedarse sentados. Mei se encontraba sentada en una de las esquinas del lugar, sola.

-¿Porque no la invitas..? -dijo Roadhog mientras golpeaba amistosamente el hombro de Junkrat.

-No soy bueno con estas cosas...

-¿La dejaras ahí sola..?

Junkrat la miro, estaba algo triste, con la mirada baja, entonces se levanto y camino hacia ella.

-¿Bailamos? -le extendió la mano.

Tímidamente, Mei acepto su mano, aunque lo ocultaba, ciertamente estaba feliz. Las canciones pasaban una tras otra, con la misma temática, que agradable ambiente, fue una lastima que no durara mucho. Un soldado entro al bar, desesperado.

-¡Están atacando el castillo!

Todos fueron alarmados por aquella voz, e inmediatamente salieron en dirección al castillo, el cual, al llegar, estaba destrozado por la entrada principal.

-Quédense detrás de mi escudo -Reinhardt trajo enfrente de el un gran escudo, mientras avanzaba lentamente por los pasillos del castillo, los cuales, al igual que la puerta, estaban hechos un desastre.

Llegaron hasta el fondo, donde estaba un gran trono, y lo que parecía ser la armadura de alguien sentada sobre el, era similar a la de Reinhardt, pero se veía mucho mas detallada, y al lado de aquella armadura, se encontraba una figura femenina cubierta por una capucha negra.

-Parece que me descubrieron...

-¿¡Quien ere tu!?

Rió maliciosamente, mientras desaparecía y reaparecía justo enfrente de ellos.

-Soy tu peor pesadilla... -coloco su mano en su pecho, y luego de unos segundos, el soldado cayo completamente debilitado al suelo.

En ese instante, todos dispararon con la mira en ella, pero sus balas no le causaban ningún daño.

-Tal parece que no son nada sin su querido maestro... -se acerco a la armadura- pero aun con el, seguirían siendo unos completos inútiles... -aproximo su mano a la armadura.

Reinhardt se enfureció al ver tal acto, con coraje envistió en dirección a la figura femenina, pero esta coloco su mano enfrente de el, deteniéndolo al instante.

-¿Que se siente saber que tu querido maestro se ah sacrificado por un inútil como tu..? -cerraba su mano poco a poco, lo cual parecía hacerle daño al comandante, como si lo estuviera asfixiando sin siquiera tocarlo- ¿Que se siente saber que tu maestro murió por la culpa de algo que era tu deber..?

-Era muy joven... -decía a duras penas, una fuerza lo asfixiaba, era la fuerza de la culpa.

-La estupidez no es un derecho, aunque allás sido joven...

-¡Reinhardt! -gritaba Ana mientras corría hacia el.

-El pasado vuelve una vez mas, Wilhelm...

Aquella mujer le soltó y camino hasta Ana, la cual parecía estar paralizada.

-¡No te le acerques..! -gritaba el comandante con pocas fuerzas.

Al caminar, la mujer misteriosa dejaba un rastro de espinas negras, de las cuales, brotaban gotas de sangre, el tiempo se detuvo, nadie podía moverse, solo observaban y escuchaban la risa de esa mujer, quien caminaba lentamente hacia Ana, Reinhardt luchaba para poder moverse, pero le resultaba imposible, las espinas de el suelo se expandieron hasta las paredes, aquella figura femenina estaba a punto de tocar a Ana, pero un sonido estruendoso la aturdió, haciendo que cerrara los ojos, y al momento de abrirlos de nuevo, se encontró con Reinhardt haciendo de escudo a Ana.

-¿Pero como es posible..? -decía la mujer con asombro al ver que aquel hombre pudo moverse.

-No dejare que le hagas daño... -decía con determinación en su voz, para luego tomar su martillo y darle un golpe que la lanzo hasta una de las paredes.

De la boca de la mujer salían pequeñas gotas de sangre, y en unos segundos, desapareció sin dejar rastro. Reinhardt volteo hasta encontrase con Ana, la cual le miraba sorprendida.

-Me alegro de que estés bien... -decía la comandante con un tono de alivio en su voz.

-El comandante se arrodillo y junto su frente con la de Ana- yo también...

Bueno, milagro que volví a actualizar, inspi-chan viene con todo, pero la enfermedad no ayuda mucho ¿Ustedes quien creen que sea la mujer misteriosa? es un enigma~ xD ¡gracias por leer! (Dedicado a White_Cat_Magi, gracias por todo tu apoyo cielo! <3)

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Bueno, milagro que volví a actualizar, inspi-chan viene con todo, pero la enfermedad no ayuda mucho ¿Ustedes quien creen que sea la mujer misteriosa? es un enigma~ xD ¡gracias por leer! (Dedicado a White_Cat_Magi, gracias por todo tu apoyo cielo! <3)

Overwatch: The DarkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora