POV. Mía
El edificio donde estaba la empresa de mi mamá era enorme, ni idea de cuantos pisos tenia, solo recordaba que la oficina de mi mamá está en el último piso. Estacione mi auto, puse la alarme y baje.
Al ingresar al edificio no me sorprendió lo bien decorado que estaba, todo era en tonos blancos, los sofás de color gris adornaban la enorme recepción, había mucha gente que iba y venía la mayoría mujeres, vestidas impecables. Eso no me sorprendió, porque en este edificio no solo estaban las oficinas, también estaba el taller donde se confeccionaban las prendas, donde se elaboraban los bocetos, el estudio de fotografía, y demás oficinas.
Camine a la recepción donde se encontraba una chica de unos treinta años rubia.
-Buenos días- le dije
-Buenos días- me dijo de mala manera y sin dejar de ver la pantalla de su computadora.
-Necesito ver a la señora Camila Karamakov- dije, no quería tener algún trato especial por ser hija de la dueña.
-¿Tiene cita?- me contesto- la señora Karamakov no atiende a nadie sin cita previa.
-No, no tengo cita- me ríe un poco al decir eso, al parecer la chica no se había percatado de quien era yo, lo que me molesto es que me hablaba sin dejar de ver su computadora, eso era un falta de respeto, tendría que decirle a mi mamá sobre esto. Si yo que era su hija me hacía eso no me quiero imaginar cómo trataba a las demás personas.
-Pues lo siento mucho señorita- se ríe y me mira
Vaya hasta que deja de ver su computadora y me mira a la cara. En ese momento una chica no tan alta como yo, llega junto a mí.
-Buenos días Aline- dice- puedo pasar a ver a la señora Karamakov, pero no tengo cita- ríe al decir eso último, me mira y me da una sonrisa tan falsa que se nota a kilómetros.
-Claro- le dice la recepcionista que ahora sé que se llama Aline- toma- le entrega un gafete- piso 10.
-Gracias Aline- se coloca sus lentes de sol y camina como si estuviera en una pasarela, me imagino que es modelo.
Osea a ella si la deja pasar y a mí no, eso si no se queda así, la famosa Aline sabrá quien es Mia Karamakov, en ese momento escucho una voz tan familiar que podría reconocerla incluso sin mirar de quien se trata. Mi mamá, ya veremos como "Aline" se libra de esta.
-Buenos días Aline- dice mi madre, ella no se ha dado cuenta de que estoy su lado
-Buenos días señora Karamakov
En ese momento me quito mis gafas de sol y en ese instante mi mamá voltea y me mira.
-Mía mi vida, hace cuanto llegaste- me dice dándome un beso en la mejilla- ¿Por qué no has subido a verme?
-Hola mamá- digo, en ese momento Aline deja de escribir en la computadora y me mira, su rostro es un poema, jamás pensó que yo fuera hija de la dueña.- pues tengo como quince minutos aquí pero al parecer necesito hacer una cita para verte.
-¿Cómo que necesitas hacer una cita para verme? – dice un poco molesta viendo a Aline. Creo que alguien está en problemas
-Eso me dijo ella- digo sonriendo- al parecer necesito ser modelo o alguien más para que me dejen pasar sin tener cita.
-Sabes que eso no es cierto cariño- me mira y después mira a Aline- Aline te presento a mi hija Mia Karamakov.
-Discúlpeme señorita, no tenía idea de quien era usted.
No me gustaba ser mala con las personas, pero me enojaba que ni siquiera pregunto cuál era mi nombre al parecer su computadora era más importante que yo.
ESTÁS LEYENDO
Llegaste Tú
RomanceMía Karamakov jamas imagino que su regreso a Nueva York estuviera lleno de cosas que jamas imagino, la traición de su ex hizo que no creyera en el amor, ya no es la misma chica que se fue a Madrid, a su regreso Mía descubre que lo mejor...esta por s...
