Capítulo 18. Primera noche juntos.

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POV. Mía

Después de cenar, nos fuimos al departamento de Nico que estaba en el Upper East Side de Manhattan, estaba muy nerviosa, esta noche me convertiría en su mujer... Nico me haría suya.

Estaba muy nerviosa, literal las manos me estaban sudando.

Entramos al departamento de Nico, está muy lindo y era enorme para vivir solo él. Nico cerró la puerta, se sitúa detrás de mí y me abraza.

-¿Quieres algo de tomar?- dice susurrándome al oído

-Claro, me encantaría- contesto en un susurro

Nico camina hacia su mini-bar y saca dos copas sirviendo un poco de champagne. Me ofrece una copa y brindamos.

-Por nosotros- dice

-Por nosotros- contesto con una sonrisa

La champagne sabe deliciosa, se siente un burbujeó en la boca. Nico toma mi copa y la coloca junto a la suya en una mesita de su living. Me atrae hacia él y me empieza a besar.

-Esta noche, vamos a tomarnos nuestro tiempo Mía- me dice mirándome a los ojos y besándome.

El beso de Nico fue cálido y profundo, un beso que pedía más... mucho más, deseaba estar entre sus brazos y amarlo toda la noche. Estaba segura que lo amaba y estaba lista para dar este paso en nuestra relación. Me despegue un momento de sus labios y lo mire.

-¿Que pasa Mía?- pregunta tomando mi mano y mirándome a los ojos.

-Antes de que pase otra cosa tengo algo que decirte- me mira confundido- yo aún... soy virgen- listo se lo había dicho, solo espero que no me rechace, me sentiría muy avergonzada.

Nico no me decía nada, solo me miraba.

-Pero estoy mas segura que nunca... quiero estar contigo- digo tomándolo de las manos- quiero esto y lo quiero contigo.

-Estas segura Mía, yo puedo esperar a que estés lista no quiero presionarte- exclama mirándome a los ojos.

-Jamás había estado tan segura- digo- quiero que me hagas tuya Nico, quiero que hagamos el amor

Nico me besa nuevamente, caminamos hacia su habitación entre besos, Nico me carga y coloco mis manos alrededor de su cuello, nos besamos hasta que llegamos a su habitación, cierra la puerta con su pie, ya dentro me deposita con cuidado en el piso junto a su cama. No despega ni un segundo sus labios de los míos.

Despego sus labios de los míos y los llevo hasta su cuello, dejando suaves besos sobre su piel, mientras Nico baja con muchísimo cuidado el cierre de mi vestido, dejando a su paso diminutos besos.

-Te adoro tanto Mía- me susurra al oído- ¿segura que estas lista?

-Lo estoy, Te amo Nico- respondí

-También te amo Mía- contesta

Ante esa confesión, Nico se apresura a bajar el cierre de mi vestido, dejándome en ropa interior. Me separo un momento de él y lo miro enamorada. Él estaba esperando que le quitara la ropa y eso hice.

Muy despacio le quite su saco, fui desabotonando poco a poco su camisa, dejando pequeños besos en su pecho y cuello. Nico se quitó su pantalón y junto a él su bóxer.

De pronto ambos estábamos desnudos, Nico me miro admirando mi cuerpo, me sujeta de la cintura y poco a poca me va depositando con mucho cuidado en la cama, acariciándome, sintiéndome... besándonos como nunca lo habíamos hecho.

Nico se detiene un momento y toma de su buro un paquetito plateado, teníamos que cuidarnos, un bebe por ahora no estaba en mis planes. Nico se coloca el preservativo mientras me besaba el cuello, bajando por mis pechos, acariciando mis piernas, estaba muy nerviosa, Nico sujeta mis manos y entrelaza nuestras manos.

-Eres hermosa Mía- dice dándome más besos- seré muy cuidadoso, si te duele por favor dímelo.

Solo podía asentir con la cabeza, Nico me estaba besando por todo el cuerpo, sus manos explorando cada centímetro de mí , sus manos llegaron a mi centro y en ese momento deje de pensar.

No podía verlo, cerré los ojos y me aferre a las sabanas.

Nico poco a poco separa mis piernas y se coloca entre ellas, se acercó a mis labios besándome como solo él sabía hacerlo, poco a poco se coloca y entra muy despacio en mí. El dolor que sentí fue indescriptible, hice una pequeña mueca de dolor, Nico me observa y se detiene observándome.

-¿Estas bien?- mi mira

Asiento con los ojos cerrados, sujetándome de sus brazos. Me siento llena por dentro. Nico sigue inmóvil para que me acostumbre a la sensación de tenerlo dentro de mí.

-Voy a moverme, pequeña- me susurra dándome un beso.

Retrocede muy lento, cierro los ojos, gime en mi oído y vuelve a entrar en mí, de pronto el dolor que sentía dentro se volvió una sensación agradable en mi interior. Nico se detuvo viéndome a los ojos.

-Estas muy apretada, relájate Mía el dolor pronto pasara- dice moviéndose dentro de mí

-Si- logre decir y lo bese

Nico empezó a moverse cada vez más rápido, el dolor había desaparecido. A medida que me voy acostumbrando a la extraña sensación de tenerlo dentro, empiezo a mover las caderas hacia las suyas. Acelera sus embestidas. No puedo evitar gemir en su oído, sus embestidas se vuelven más rápidas, acerca sus labios a los míos y me besa.

Nos movemos entre las sabanas acoplándonos, entregándonos, amándonos, porque con Nico no estaba teniendo sexo... estábamos haciendo el amor. Después de varias acometidas de Nico, juntos llegamos a un maravilloso orgasmo.

***
Abro los ojos lentamente. Nico ha apoyado su frente en la mía. Tiene los ojos cerrados y su respiración aun es irregular al igual que la mía. Abre los ojos y me mira, aún sigue dentro de mí, me sonríe y me besa tiernamente. Muy despacio, empieza a salir de mi cuerpo sintiendo un vacío dentro de mí, inmediatamente me atrae hacia el nuevamente. Me siento segura entre sus brazos, sentir su calor y su respiración junto a mí. No quería dejarlo ir nunca.

Nico me observo por varios minutos, pero no había necesidad de palabras, su mirada me decía todo, estaba feliz sus ojos tenían un brillo muy especial, lo único que hice fue sonreírle y besarlo nuevamente.

-Te amo tanto Mía- dice dándome un beso profundo.

Coloco mi cabeza en su pecho, Nico me abraza y nos dejamos caer en un sueño profundo.

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