VIII

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Frank se siente como un completo idiota, pero se queda en su habitación cuando su mamá llega para dar las noticias. Aunque las aclamaciones siguientes son amortiguadas por su puerta, el corazón de Frank se quiebra y destroza y los fragmentos rotos le caen en la punta del estómago. Simplemente no podía soportar ver la emoción en sus rostros, y eso lo hace sentir como una absoluta mierda porque esa es su madre.

Después de que terminaran, los niños empiezan a empacar esa noche y están tan emocionados que sólo se van a la cama con estímulos que rayan en amenazas de daño corporal. Frank los abraza con fuerza antes de ir a la cama y no duerme. Yace despierto, escuchando los sonidos de la casa, los movimientos de los niños, los patrones de sus ronquidos. Duele saber que es su última noche con ellos y que la desperdició escondiéndose en su habitación.

En la mañana, Corey está abrigado a su costado, con una mano enredada en el algodón de la camisa de dormir de Frank y por una vez, Carter no está brincando con insistencia en el colchón. Huele vainilla y canela flotando a través de la puerta entreabierta y luego recuerda: su madre está aquí y hoy se lleva a los niños.

Su sonrisa está aguada mientras escucha a Carter hablar sobre sus sueños y mira a Corey llenarse la cara de jarabe. Curtis le devuelve la mirada. Su mamá le aprieta la mano izquierda de vez en cuando y Frank se siente demasiado mareado como para terminar sus hot-cakes. Después de que se hayan lavado, Carter insiste en alimentar a los perros y casi llora cuando Frank le dice que no puede llevárselos. Corey parece notar el abatimiento de Frank y pasa toda la mañana pegado a su pierna. Sin embargo, se queda dormido durante el viaje, mientras Curtis mira el paisaje con la frente pegada en el vidrio, encontrándose con los ojos de Frank ocasionalmente por el espejo retrovisor del pasajero.

El edificio de apartamentos de Dani está a la vista una escasa media hora después y Frank no puede evitar inhalar con estremecimiento.

Lo cubre con falso entusiasmo, aplaudiendo y diciendo, "Vayamos adentro, chicos."

Tanto Frank como Linda cargan las bolsas adicionales de los niños sobre los hombros y los acorralan en las escaleras con poca fanfarria. Tocan y Dani abre la puerta – y desde ahí se vuelve un poco borroso, como si el cerebro de Frank hubiese decidido dejar de concentrarse en los acontecimientos para preservar su frágil estado emocional, o algo así.

Descubre que no puede recordar mucho en retrospectiva. Sabe que Dani gritó y tomó a los niños en sus brazos. Sabe que sus ojos fueron duros en lugar de cariñosos. Sabe que Curtis lloró y que Carter gritó emocionado y que Corey dejó el lado de Frank para unirse a su familia, llorando, "¡Mamá!" Frank no recuerda mucho más, aparte de Dani preguntándole a los niños si la extrañaron y diciendo que no dejaría que eso pase de nuevo, cómo su voz estaba extrañamente inclinada, casi plana cuando miró a Frank y le dijo, "Te debo demasiado."

Es vago, pero recuerda abrazar a cada uno de los niños con fuerza y luego el confundido llanto de Carter (y lamentoso "¿Frank no se queda?" piensa con asfixiante claridad) antes de que la puerta se cierre detrás de él.

Más tarde, cuando están en el carro, Frank apenas puede contenerse.

No mejora nada cuando recibe un mensaje de Dani que dice, No puedo agradecerte lo suficiente x lo q has hecho. Los chicos te extrañarán...

Se ahoga con la repentina resequedad en su garganta y le contesta, Los extrañaré también.

Creo que sería mejor si no intentas contactarnos x un tiempo. dejar que se acostumbren a mí de nuevo. Nos vamos a quedar con uno de mis amigos en boston.

No hay una palabra apropiada para conjeturar la incrédula indignación que Frank siente por eso – cruda, terrible y real y jodidamente abrumadora. Parpadea hacia su teléfono. "Tienes que estar de puta broma." Cuando intenta llamarla suena una vez y va al buzón de voz.

Un Constante Trabajo en ProgresoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora