Hace 15 años
Las cajas pesaban más de lo que había imaginado, Chanel sentía como el cansancio se presentaba por todo su cuerpo. Era la quinta caja de las veinticinco que tenían y todas esas eran para el segundo piso ¿Por qué se ofreció a ayudar a su tía?
Ah sí, el dinero.
Dejo la caja en el piso y empezó a bajar las escaleras otra vez. La casa era enorme ¿Cómo alguien podía vivir ahí y no perderse? ¿Cómo es que tan siquiera pudieron comprarla?
Ah sí, Tía asquerosamente millonaria.
Sin embargo, eso no le importa, lo único que quería era irse de ahí y pasar toda la tarde con la estúpida de su mejor amiga, Alice.
Caminó lentamente hacia lo que se suponía que sería el baño, o una habitación matrimonial, tenía el tamaño ideal para la segunda opción. Saco su teléfono y marco el número.
-¿Hola?
-Alice, soy yo. Sácame de aquí por favor-miro los azulejos del baño, eran blancos y negros, parecía una tabla de damas.
-¿Estas en la casa de tu Tía asquerosamente millonaria?
-Si, por favor sácame que ver tantas cajas me estresa.
-Bien bien, llego en 10. Adiós popo.
-Idiota-susurró antes de cortar.
Antes de salir del baño, se observó en el espejo que estaba ahí. Su cabello estaba hecho un desastre, el moño que se había hecho esta arruinado, su overol estaba sucio y sus botas igual. Chanel no era la chica más femenina del mundo, solía no importarle como se veía, pero sin duda sabía que estaba desastrosa y sucia.
Bajó las escaleras y corrió hasta la puerta; sin embargo, no logró salir de la casa por el cuerpo de su querida madre.
-¿A dónde vas, Chanel?- musitó observándola a sus ojos color café, lo cuales según su familia, era una de las cosas más lindas que tenía.
-Voy a traer otra caja-sonrió.
Pero la señora que estaba frente a ella la conocía demasiado bien.
-Alice vendrá y no sé, iremos a caminar.- aunque lo haya intentado años, jamás lograba mentir a su mamá. O al menos si no lo tenía bien preparado.
-Okey, pero te quiero aquí a las 6:00.
Hizo un gesto de duda luego de oír aquello.
-Los vecinos nos harán una cena, ya sabes, esas cosas típicas de aquí.
-Vale, entiendo. A las seis estaré aquí, no te preocupes.
-Y bien cambiada por favor.-Su madre solía hablarle en español algunas veces ya que, bueno, Mariana Clayton era peruana y aun no estaba acostumbrado a la vida norteamericana.
Como cuando se trataba de su poca feminidad.
-Sisisi, lo entiendo. Adiós.
Le dio un beso en la mejilla y salió de la casa casi corriendo. La calle estaba aparcada por autos lujosos, pastos verdes como el árbol de navidad y chicas sin duda alguna mucho más sofisticadas que ella y su círculo de amigos.
Caminó hasta que vio el auto-completamente distinto a los que vio minutos antes-de su mejor amiga.
-Hola-recibió el saludo de Alice, abrió a puerta del copiloto y se adentró en el auto. El auto de Alice era un Nissan Sentra de 1987, lo mantenía ella con los ahorros del trabajo y un poco de la ayuda de sus padres. Chanel conocía a Alice como una chica independiente, con grandes metas en la vida y un gran futuro
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Midnight Memories
RomanceEl estruendoso sonido de la lluvia podría compararse al que emitió su corazón cuando este se rompió. Tal vez había tantas gotas de lluvia como la cantidad de lágrimas que derramaron sus ojos aquella noche. Tal vez, y solo tal vez. Se permitiría tene...
