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Empezó como una simple casualidad carente de importancia, pero entre similitudes y aburrimiento dio paso a largas charlas y hermosas desveladas. Hoy en día te das cuenta que esa casualidad, era una mezcla bien preparada de sucesos conspirando para que esto pasara; eso que llamamos destino.

Así que solo te digo una cosa:

Si no estás al final de mi hilo rojo, me encargo de aprender a cortarlo y lo amarro al tuyo.

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