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No sé quien soy, dentro de este mundo,
Te conozco, mas no nos conozco.

El frío quema mi cuerpo, y el calor me hiela el alma.

Como aquella flor que, aunque ya marchita, se niega a marcharse,
Así mi ser te espera, aún siendo consciente de tu constante abandono.

Te vas, te vas, y ni así me dejas. Vuelves, vuelves, pero ni así regresas. Estás sin estar, ausente bien presente; ahora entiendo que eres solo un recuerdo de mi atormentada mente.

El hogar de las metáforasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora