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Sé que lo negaba, y que lo seguiré haciendo pero, pequeño, contigo me he dado cuenta de muchas cosas que odio de mí.

Podría darte un ejemplo, que repugno y no te acepto, pero el orgullo es parte de mí y yo lo aborrezco.

Ey, yo te amo, aunque eso no cambia mi desprecio, no hacia ti sino a mis defectos, que se muestran lúcidos para ti.

Espero realmente que lo entiendas, pues te quiero y no lo quiero, que me pesa y no pesa; que eres tú mi vida aunque sin ti también viva.

Temo, aún cuando juré no hacerlo, temo a lo que por ti siento, pues ni yo lo conozco por completo.

Y aún así me arriesgo, como no imaginé nunca hacerlo, para ti y por lo nuestro, que siento será casi eterno.

El hogar de las metáforasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora