Intrusos

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La mañana se coló en la ventana, las sábanas estaban fuera de lugar y en su cabeza trataba de armar el rompecabezas de la noche anterior, solo imágenes difusas giraban en su cabeza sin parar. Tenia las manos cubriendo su rostro lleno de vergüenza y miedo, se sentía estúpido por su patético comportamiento de ebriedad ¿qué podía hacer? ¿colgarse de un árbol o darse un tiro? aunque si bien la vergüenza era grande una disculpa con el muchacho era vital.

Bajo casi rodando por la escalera que apenas podía con el nerviosismo, el sitio estaba limpio, los abrigos seguían en el perchero, el aroma a café se percibía y un tono cantarin emergía de la cocina. La silueta delgada del castaño se hizo nítida en su campo visual, un par de platos ya estaban puestos y en el horno algo estaba por salir ¿acaso soñaba? ¿porque el alivio de verlo ahí era reconfortante?

- ¿Feliciano?

- Buon giorno~ ¿dormiste bien?

- Si...creo

- Oh lo siento, use tu cocina pero la limpiare cuando termine

- No te preocupes...

- Bueno el pan esta casi listo ¿Porqué no vas a darte una ducha? Yo acabaré aquí

- Esta bien...

La ducha se prolongó un poco, muy raro en él, no conseguía refrescar su rostro ya que las escenas de la noche anterior habían tomado su lugar ¿porque hizo eso? Ahora Feliciano sabia que se sentía atraído por los chicos pero algo que le daba curiosidad era el hecho de no sentir culpa o tal vez la vergüenza compensaba aquel sentimiento ¿porque si era tan vergonzoso no quería olvidarlo?

- Soy un imbécil

Se vistió con poco animo, bajo esperando que la soledad le recibiera como cada mañana pero encontro al Italiano degustando su café y terminando de poner la mesa con un florero con margaritas, perdido en la imagen Feliciano le vio:

- ¡Ludwig! Anda ven que hice pastelillos

- Feli...yo en verdad

Las lágrimas no se contuvieron a salir, algo se había desbordado en él tal vez era la culpa que recién habia detonado en él o fue la imagen de alguien en aquella casa que cada día se sentía más vacía. Ludwig era reservado y serio, pero en el fondo era alguien extremadamente sensible, jamás externa sus tristezas o pensamientos por temor a ser juzgado, Feliciano se acerco preocupado por el inesperado acontecimiento y como si de un niño se tratase le abrazó para consolarle, al igual que él algo le impedía separarse asi que con su mano le acarició el rostro, aquel tacto suave le hizo mirarle ¿en verdad esas manos eran humanas?

- ¿Porque lloras Ludwig?

- Soy patético lo sé...yo anoche te hice algo malo...yo

- ¿Porque dices eso? No hiciste nada malo

- No me odies Feli...no quiero estar solo

Aquello se le salió inconscientemente, aquel miedo que escondía para si mismo habia salido a la luz. Desde que era niño fue criado estrictamente por su padre hasta el grado de ser reprendido por llorar, el trabajo era lo más importante por lo que pasaba más tiempo solo que nadie más en aquella enorme casa, en cuanto Gilbert se hizo mayor se lo llevó lejos de aquel hostil ambiente pero el sentimiento de soledad seguía en él ¿porque? No lo sabía pero no podía pasar mucho tiempo solo pues los recuerdos le agotaban y por ello Gilbert siempre procuró estar de su lado pero Ludwig sabia que eso seria un impediría que su relación con aquel austríaco floreciera.

Nuestros Días [HETALIA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora