24- Hermanos, Recuerdos

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Revisé una vez más los macarrones, ahora sí, ya están listos, tomé un guante para horno y saque la bandeja, la deje sobre la cocina para que se enfriaran un poco.

Ya están listos los macarrones – Hablé girando hacia Gideon, el cual termino de escribir en el cuaderno y lo extendió hacia mi –

Creo que está bien, ¡Revísalo! – Dijo ansioso, revise el ejercicio lento, para que estuviera muy ansioso, incluso negué con la cabeza para ver su reacción –

Bien, es ejercicio está completamente – Tomé una bocanada de aire y la solté dramáticamente, Gideon ya había empezado a inflar las mejillas – ¡Completamente correcto! – Dije y reí por la cara que puso, y la manera en la que abrió los ojos por la sorpresa –

Me habías asustado – Dijo con un puchero y cruzándose de brazos – Ese ejercicio fue el más complicado.

Jajaja, lo siento Gideon – Dije riendo y devolviéndole su cuaderno – Quería ver tu reacción – Me acerque a él para despeinarlo, el solo bufó – Si sigues molesto, no te daré una ración grande de macarrones, de daré solo una cucharada.

¡No! – Dijo poniéndose derecho en la silla – ¡Sirve la comida! – Insistió –

Bien, pero lleva tus cuadernos a tu habitación, lávate las manos y baja – Gideon iba a empezar a protestar, pero lo señale con el dedo – Ya te advertí – Dije y salió corriendo con los cuadernos al salón para recoger su mochila y subir –

Yo mientras tanto, busqué los platos y una cuchara, serví los platos y los coloqué en la encimera, cuando fui a buscar los cubiertos escuché la puerta de la habitación de Gideon.

¡Gideon no corras por las escaleras! – Grité desde la cocina antes de que Gideon empezara a bajar, volví hacia la encimera y me asome a ver las escaleras, Gideon venia bajando a velocidad normal – Bien, vas aprendiendo a no correr.

Me tomó por sorpresa tu grito, no pensé que supieras cuando iba a bajar – Dijo sentándose en el banco donde había estado haciendo sus tareas –

Escuché la puerta de tu habitación – Dije con los vasos y la jarra de agua en las manos – Y se mas o menos cuanto duras en llegar de tu habitación al borde de las escaleras – Dije mientras servía los vasos –

Conoces muchas cosas de mi – Dijo tomando el tenedor – Bueno, es porque llevas conociéndome toda mi vida – Se contuvo de pinchar los macarrones para no ganarse un reproche por mi parte -

Exactamente Gideon – Termine de servir los vasos y me senté frente a él – Te he visto crecer y conozco tus hábitos, por ejemplo, bajar las escaleras corriendo – Tomé el tenedor y hablé de nuevo – Buen provecho Gideon – Al terminar le sonreí –

Buen provecho Dakota – Dijo con una sonrisa de oreja a oreja y empezó a comer su plato, tomo una gran cantidad de macarrones y los iba a llevar a la boca –

Gideon, poca cantidad de comida a la vez – Dije deteniendo su brazo, el bajo el tenedor y dejó gran parte de lo que había tomado con el tenedor en el plato, y volvió a llevarse el tenedor a la boca, esta vez no lo detuve – Vas aprendiendo, o un poco por lo menos.

Empecé a comer, junto a Gideon, mientras cenábamos, hablamos un poco, al terminar de cenar, Gideon me ayudo a lavar los platos y las ollas, yo los lavaba y el los metía en el lavavajillas, una vez terminamos, empecé a pasar un trapo húmedo por el mesón de la cocina, mientras hacía esto, mandé a Gideon a su cuarto, para que se cambiara al pijama, cuando termine de limpiar, Gideon venia bajando las escaleras, no corrió, porque tiene sueño.

¿Vemos unos minutos de televisión antes de dormir? – Dije caminando hasta el sofá donde Gideon se había sentado –

¡Va! – Respondió –

Déjame que me cambie, si quieres busca algún programa – Dije y giré para subir las escaleras hasta mi habitación, al entrar en esta, me quité los zapatos y los deje a un lado, me cambie por un pantalón gris de algodón holgado y una camisa manga larga negra, la cual remangue hasta mis codos, deje mi teléfono en la mesa de noche y bajé a acompañar a Gideon.

¿Gideon qué quieres ver? – Hable cuando iba terminando de bajar las escaleras, pero no tuve respuesta - ¿Gideon? – Volví a hablar y me acerque rápido al sofá, me encontré con un Gideon dormido mientras se encontraba recostado de uno de los posa brazos del sillón, imaginé que se quedaría dormido pronto, pero no tan rápido, sonreí y lo dejé allí para dirigirme a la cocina a dejarle una nota a Papá diciéndole que su cena estaba en el horno, tomé un poco de agua y volví al sillón, apagué la televisión y me acerqué a Gideon, lo levante en brazos y lo puse con la cabeza apoyada en mi hombro, como cargan a los bebes dormidos, el rodeó mi cuello con sus brazos, subí las escaleras y entré a su habitación, y lo deje acostado en su cama, lo arropé y luego revolví su cabello.

Buenas noches Pequeño – Dije mientras caminaba hacia la puerta -

Dakota... - Escuché un susurro por parte de Gideon y me giré hacia el tenia los ojos entre abiertos – Buenas noches – Dijo y espero a que le sonriera y volvió a cerrar los ojos –

Salí de la habitación de Gideon y caminé hasta la mía, me lancé en la cama y empecé a recordar a Mamá, mi primer día de clases y el cómo me abracé a su pierna negándome a entrar a la escuela, cuando me enseñaba a cocinar, ya que Papá no tenía muy desarrollado el don de la cocina; Pensar en todo esto, hizo que me diera cuenta que tenía los ojos cristalizados, y solo se me viniera una frase a la mente, "Como extraño a Mamá". Seguí pensando unos minutos más, hasta que el sueño me venció.

¡Hasta Aquí!

¿Que les parece la historia?

¿Que creen que haya sucedido con la madre de los hermanos Achilles?

Bonito DesconocidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora