🌿like a butterfly🌿
Cuando volví de nuevo a casa, el ambiente había cambiado. No sólo yo había cambiado, ni mi bronceado, sino que aquellas personas que dejé atrás pensando que no cambiarían, lo hicieron. Pensaréis, ¿no es exagerado que tanto haya pasado en quince días? o que sólo me fui por medio mes, no por dos años. Yo también pensaba así. Pues fui el más sorprendido de todos. Me sentí el más engañado. La vida me había engañado. No sólo ella sino que aquellos que creía mis amigos, mi familia, aquellos que formaban parte de mi propia sangre, también lo hicieron.
Choi Haru corría, a ella nunca le enseñaron a andar. Corría para ganar todo juego que la vida le daba. Así fue como me abandonó. Nos abandonó a todos. Ganó un juego al que todos y cada uno de nosotros seguimos jugando.
Quedé inmerso en su belleza, era tan hermosa que tenía miedo. Me hacía pensar que lo que estaba viviendo, no era más que un sueño. Parecía falso, parecía perfecto. De los sueños uno siempre despierta. Quizá quedé tan atrapado en lo que ella quiso enseñarme que no quise ver más allá. Tenía miedo de que si soltaba su mano, ella volara lejos, se rompiera. Como una mariposa.
La máscara había sido apartada de mis ojos y con ella mi ceguera, infringida quizá por mi mismo, que en aquel entonces, con 18 años, tenía miedo de ver la realidad. Cuántas veces le había visto mal, cuántas veces le había visto débil y cuántas de esas veces me repetí a mi mismo, a ella y a los demás "Choi Haru está bien".
— Escúchame cariño, quiso decírtelo, quiso decírtelo antes pero se le hizo muy difícil— repitió mi madre por segunda vez. Ella también lloraba, las lágrimas se le escapaban y caían por su mejilla mojando mi cara. Aún así intentaba sonreír. Lo hacía por mi.
— ¡Cállate!— tapé mis oídos una vez más.
— ¡Tienes que entenderlo!—dijo mientras intentaba que yo le mirara a los ojos— ¡Estaba enferma!
Hoy en día pediría perdón una y mil veces por no saber que la muerte de Haru, no sólo me había afectado a mi, sino que también a mis padres. Ellos, que le habían visto crecer a mi lado durante 18 años, a sus padres y a Hoseok, que quizá se comporto mejor que todos los que habían tenido la suerte de tenerla en su vida. Cosa que no comprendí hasta doce años después. En aquel momento me comporté como si yo fuera el único con derecho a llorarla, porque en mi corazón y desde mi perspectiva, yo le había querido muchísimo más que cualquier persona, que cualquier ser vivo en todo el mundo. Le amé tanto que ni el dolor de perderle pudo borrar mis recuerdos. Tal vez eso fue lo peor. El no poder olvidar sus manos en mi cuello, sus labios en mi piel. El no poder olvidar su figura abrazándome y su sonrisa iluminando mis días.
Sus padres me explicaron que, tras nacer de forma prematura, muchos de sus organos se vieron afectados y dañados. Uno de ellos, el corazón, el cual no funcionaba con normalidad. Explicaron también que el motivo de los diferentes viajes que la familia hacía a Japón, era para buscar a uno de los mejores doctores, el cual estaba en Osaka. Dijeron que ella intentó explicármelo, que todo el mundo lo intento, incluso el que fue mi mejor amigo, Hoseok. Cada vez que ella tenía una recaída, veían que yo me autoconvencía de que estaba mintiendo, de que ella estaba bien, por lo que entendieron que era una carga demasiado grande para mi.
Aquello me hundió por completo, haciendo que mi cordura se viera quebrada en dos hasta el punto de perder las ganas de comer, de hablar y de vivir.
La última vez que vi a Hoseok fue en el funeral de Haru, quizá peor que yo, mostraba su sonrisa y animaba a todo el mundo. Algo que Haru hubiera deseado por ambas partes, algo que yo jamás mostré. Porque la vida separó a los tres mejores amigos, porque la vida los vio demasiado unidos. Porque los números que establecían mi edad siguieron sumándose, porque yo dejé la ciudad y no volví a mirar atrás. Abandoné a Hoseok tal y como él me abandonó a mi, ya no estaba ella, ya nada tenía sentido. El pilar más fuerte de nuestra amistad, había sido derrumbado delante de nuestros propios ojos.
La vida continuó su curso, pero no para Haru. Porque ella se quedó allí, atrapada en el mismo lugar, en el mismo año y con la misma edad. Con el aire moviendo su pelo, con su sonrisa deslumbrando el cielo y con sus lunares brillando en la oscuridad, como si de estrellas se trataran. Se quedó volando, en su etapa de mayor esplendor y belleza, dejando grabadas en mi memoria y en mi piel, recuerdos que jamás nadie podrá borrar. La frescura y la inocencia jamás le fueron arrebatados.
Choi Haru tendría y tendrá dieciocho años para siempre.
F I N
?
🦋
Por fin, uno de los fics que más me ha gustado escribir, ha llegado a su fin. Siento defraudar a aquellos que desean un final feliz.
Igualmente, la canción de butterfly me inspira perdida, miedo y un amor enorme. De ahí que pudiera llegar a escribir todo esto basándome en ella.
Espero que os haya gustado y me gustaría agradeceros el que estuvierais aquí incluso teniendo en cuenta lo mucho que he tardado. Sois los mejores❤
Cometad por favor lo que sea que queráis decirme, yo lo leeré encantada y dentro de unos días subiré el epílogo.
Antes de irme, me gustaría que entendieran que Taehyung es un humano y que es normal pasar por todas esas cosas,es decir; desgraciadamente la vida es algo que avanza, es normal ir perdiendo a gente por el camino. Con esto no hablo ni mucho menos de Haru, sino de Hoseok. Sé que a muchas no les hace gracia, sólo quería hacerlo más real, porque éstas cosas pasan, la gente se separa y a veces, aquello que les unía, ya no existe. Taehyung puede pensar que ya no son amigos porque Haru ya no está, pero, y esto es algo que quizá se vera más en el epílogo, muchos factores han causado la separación y quizás es algo que Hoseok sepa verlo, mucho más que él.
Una vez más, me despido. Ésta vez sintiendo que quizá no es un buen capítulo (la manera en la que lo he escrito) pero deseando que os guste o os transmita algo.
Gracias por todo.
Os quiero,
Sandy❤
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Butterfly.»Kim Taehyung
FanfictionTengo miedo de que si suelto tu mano, vueles lejos, te rompas. ✨shysandy✨
