Aquel día habían venido los dos a dormir a mi casa. Juntamos las sábanas y todo lo necesario para dormir los tres en el suelo. Agarramos mucha comida y programamos todas las películas de terror que Haru pedía ver.
A la muy estúpida le encantaban, eran de sus favoritas. Hoseok y yo nos moríamos de miedo.
Más de una vez la vi reírse de nosotros cuando por el susto llegamos a abrazarnos.
Mi mamá ya estaba en su habitación. Siempre nos dejaba hacer todo lo que quisiéramos, la única condición era no molestarla. Pero eso era muy difícil hablando de Haru y Hoseok.
No recuerdo muy bien cómo comenzó, pero ahí la veía. Apuntando enojada con su dedo índice a Hoseok, acusándole de hacer trampas.
Ella se había levantado repentinamente mientras jugábamos al monopoli y había pisado el tablero, rompiéndolo en dos. Según ella Hoseok jugaba sucio. El se paró también, enojado pidiendo que dejara de mentir.
Su pelo corto y oscuro se movía rápidamente siguiendo sus movimientos. Estaba pegando a Hoseok, yo no podía parar de reír.
De repente recordé que mi madre nos iba a matar si la despertábamos.
—¡Basta!—grité.—Si mi mamá se despierta, no sólo os echará a vosotros, sino que iremos todos a dormir a la calle, ¿entienden?
Ambos callaron, pero no por mi, sino por mi madre. La había cagado. Yo fui quien la despertó al gritar que pararan. Mis ojos se abrieron de par en par y contuve mi respiración esperando el grito de mi mamá.
—¡Se van todos a la calle!—gritó—¿Es que no puede una dormir tranquila?
—Perdón señora Kim—dijeron Hoseok y Haru haciendo una reverencia.
Ambos cogieron sus mochilas con sus cosas mientras yo me ponía los zapatos. No tenía nada que llevar, puesto a que acababa de salir de mi casa. Ellos en cambio habían traído cosas como el cepillo de dientes o las mascarillas de Haru. Supongo que por eso tendrá siempre la piel tan blanca y suave.
Me gustaba tocarle las mejillas. Eran redondas y pocas veces se sonrojaban. Cuando lo hacían, Haru se veía muy...linda.
Una vez fuera, los tres corrimos riendo por el incidente con mi mamá.
—¿Tienes frío Haru?—preguntó Hoseok. Ella negó pero aún así él le entregó su abrigo.—Así mejor—dijo acomodándolo al cuerpo de Haru.
—¿Qué mariconadas son esas?—Fue lo primero que se me ocurrió decir.
—Se llama ser un hombre de verdad, Tae—dijo para después reírse con Hoseok.
—¡Yo también soy un hombre de verdad!—dije. Aquello me enojaba. Ni siquiera Haru me veía como un hombre. Quería demostrarle que si era un hombre, pero no me salían los mismos gestos que Hoseok.
El viento comenzó a soplar de nuevo y los tres decidimos sentarnos en un banco cerca de mi casa. Podíamos irnos cuando quisiéramos a la casa de Haru o a la de Hoseok, pero la noche estaba muy bonita como para entrar.
En el banco cabían tres personas sentadas. Pero Haru decidió tumbarse ocupado el regazo de Hoseok y poniendo su cabeza en el mío.
—¿No crees que estás demasiado cómoda?—pregunté.
Pero no me hizo caso. Simplemente se quedó mirando al cielo. Y así lo hicimos todos. Nos fijamos en las estrellas. Habían tantas como lunares tenía Haru.
Y es que me puse a contar los de su brazo. 14. Los que se veían en su cuello, 5. Y sin querer fijé mi vista en su escote.
En aquel momento no supe como reaccionar, pero mis ojos se abrieron como platos. Al igual que mi boca. ¿Cuándo había crecido tanto Haru? ¿Y como no me había dado cuenta?
Tragué saliva, pero mi boca parecía estar seca. La mire a los ojos, por si me había captado mirando allá donde no debía. Por suerte se había quedado dormida. Cerré los ojos fuertemente y me sentí muy avergonzado. Tanto que mis mejillas adquirieron un tono rojo durante unos segundos.
Creí que nadie me había visto, pero cuando giré mi cabeza, ahí estaba Hoseok. Sentado a mi lado y riendo por lo bajo. Maldito estúpido.
—Ay Tae, Tae...aún tienes muchas cosas que aprender—dijo.
No sabía muy bien a qué se refería, quería preguntarle todo. Pero ambos quedamos dormidos.
[...]
Los tres despertamos por el ruido de unos niños riéndose. Nos habíamos quedado dormidos en el banco de un parque, normal que estuvieran riéndose de nuestras pintas.
Haru se levantó de un salto y se colocó bien la falda. Siempre llevaba falda, pero no sabía como comportarse llevándola. Se sentaba como quería sin importar parecer un hombre llevándola. Hoseok y yo siempre le veíamos la bragas, nos hacia gracia que siempre llevara unas tan infantiles para su edad.
Cuando él y yo nos levantamos pegamos un grito de dolor. Nuestra espalda había sufrido las consecuencias de dormir sentados en aquel banco.
—Yo amanecí bien—dijo ella sonriendo.
—¡Claro que lo hiciste!—gritamos los dos.
—Dormiste como una reina—me quejé.
—Y vosotros como mis esclavos—una sonrisa se le escapó y los dos le dimos un golpe en la cabeza.
Haru caminó hasta su casa y Hoseok y yo nos quedamos apoyados en la pared, sin saber qué hacer.
—Tae...¿a ti te gusta alguien?—su pregunta me dejo sin aliento. No lo sabía. Jamás había pensado siquiera en las chicas de manera sentimental.
Recuerdo que de pequeño siempre me pegaba con Hoseok, ambos decíamos que nos queríamos casar con Haru y darle muchos niños y ser el hombre de la casa. Pues eso fue lo que el papá de Hoseok nos dijo en su momento. Un hombre ha de cuidar a su mujer y a sus hijos y trabajar por ellos. A decir verdad, a esta edad, aquello ya me parecía algo machista.
Aún que claro, teníamos sólo cinco años. No creo que eso llegara a ser amor, sólo una simple y sana competitividad.
—¿Te gusta alguien si o no?—volvió a preguntar distrayéndome de mis recuerdos.
—No lo se Hobbi, ¿por qué me tiene que gustar alguien?
—Lo voy a preguntar más claro. ¿Qué sientes por Choi Haru?
Y ahí fue cuando mi corazón se paró. Parecía que había olvidado como respirar. Abrí mi boca en busca de aire mientras en mi mente estallaba una guerra de pensamientos.
Piensa rápido Taehyung, dale una respuesta coherente. ¿Qué mierdas sientes por Choi Haru?
—Me gusta Haru—aquello lo solté sin darme cuenta. Yo sólo quería responderle rápidamente y cambiar de tema, pero jamás pensé que de mi boca iba a salir tal respuesta.
Tapé mi boca mientras Hoseok abría la suya casi sin creérselo. Su boca hacia una perfecta "O" y sus ojos parecían querer salirse de su órbita. Ni él se creía lo que yo acababa de decir.
De repente comenzó a reírse. Se estaba riendo en mi cara y eso me enojó. Mire al suelo mientras pateaba una piedra. Metí mis manos en los bolsillos de mi pantalón. Jamás me había sentido tan incómodo. Pero a la vez, sentí como si un peso hubiera salido de mi espalda, como si me hubiera liberado al contarle aquello.
A lo mejor sí me gusta Haru, a lo mejor estoy enamorado de ella.
☁️
Son las 3:02 de la madrugada del 1 de enero de 2017.
Todos siguen celebrando y yo como buena persona vine a subir este capitulo para vosotras, me gusta regalar cosas VIERON
Me duele en el corazón que algo que me llena tanto como este fanfic tenga pocos vistos, votos y/o comentarios TT^TT -CRYING-
Les pido su apoyo, que lean, voten y comenten qué les parece🙆💖
Deseo que tengan un buen 2017, se lo merecen❤️
Sandy.
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Butterfly.»Kim Taehyung
FanficTengo miedo de que si suelto tu mano, vueles lejos, te rompas. ✨shysandy✨
