life is ending

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🥀Sorry🥀

El curso había llegado a su fin. Aquella mañana sería la última en la que tuviera que despertarme temprano, vestirme con los ojos cerrados aún y desayunar con prisas para acabar saliendo a toda máquina de mi casa.

Recuerdo salir de casa y que el aire fresco, con una capa fina de humedad, me golpeara de lleno. Inhalé todo lo que pude y dejé escapar el aire en un suspiro. Desde ese mismo día, sentí como si las cosas fueran a cambiar y ya lo estaban haciendo. Sentí que todo aquello era el comienzo de algo que no podía explicar. Mi mente asimiló entonces que algo iba a comenzar. Tardé años en entender que lo que yo mismo, lo que mi subconsciente quería explicarme, era que lo que yo estaba viviendo entonces; era el comienzo del final.

Por extraño que parezca, se me olvidó por completo esperar a Haru donde siempre, mi mirada se oscureció y caminé siguiendo mi rumbo, el que ya sabía de memoria. Estaba ensimismado, metido a tal punto en mis pensamientos que olvidaba las cosas importantes, como a ella. Era como si mi cabeza buscara el significado de todos esos pensamientos que se habían metido en mi mente. Mi semblante cabizbajo debió llamar la atención de muchas personas de mi vecindario las cuales estaban acostumbradas a verme de otra manera pero, ¿qué podía hacer?

Cuando llegué a clase y me hundí en el mar de caos y de olor abrasador a adolescentes hormonales que me rodeaba, volví a ser el mismo de siempre. Hablaba y reía con mis compañeros y escuchaba de vez en cuando lo que los profesores tenían que decir. No es que no prestara atención, era más bien que, al ser el último día de nuestro último curso, los profesores no tenían mucho más que decir. Park Jimin, uno de los chicos que se sentaba dos mesas más hacia delante, estaba sentado a mi lado hablando de todas las cosas que quería hacer con su vida. Eran tantas. Me entraba cierta emoción al escucharlo. Tenía cierto carisma y me contagiaba su alegría. Sí, me hacía pensar que yo también podría ir a la Universidad de Artes, que yo también comenzaría a trabajar... A decir verdad, él y Hoseok eran muy parecidos. Contagiaban su felicidad.

Miré al pupitre de Hoseok y lo vi hablando con otros chicos y chicas de nuestra clase. Una vez más, reprimí mis ganas de hablarle y con todo el orgullo colmando mi vaso, ignoré su presencia tal y como él ignoró la mía. Y ahí llegó de nuevo el mismo pensamiento que acallé desde mis adentros.

A la hora del almuerzo llegó Haru, corría a mis brazos casi tropezando y sonreía feliz como siempre hacía. ¿No era hermoso todo? Aún si cierro los ojos, aún si pasaran mil años, aún si yo muriera, en mi cabeza seguiría grabada la imagen de Haru, con 18 años, feliz y sonriente corriendo tan despreocupada para llegar a mis brazos y fundirse en un abrazo que en esos momentos noté con una gran dulzura.

Me explicó que se había quedado dormida. Dio por hecho que yo le había estado esperando, por lo tanto se disculpó. No creí necesario tener que explicarle que me había olvidado de esperarle donde siempre solía hacerlo. Nos juntamos y pasamos juntos el resto del día. Por todo el instituto corrían rumores de que Hoseok y yo habíamos peleado por fin -ya que era algo que todos esperaban desde hacía mucho- por Haru y que yo había ganado esa batalla. Todos daban por hecho que Haru y yo salíamos juntos y que mi eterno rival huía de nosotros tras sentirse derrotado. Era algo que quizás a Haru no le hacía mucha gracia pero que a mí no me importaba lo más mínimo. ¿A quién le iba a molestar que lo confundieran con el novio de semejante chica? Dejando de lado lo de Hoseok, claro está. En aquella época, mi mente casi borró su presencia por completo sucumbiéndose, quizá, en lo poco que me quedaba entonces de inmadurez y orgullo.

Butterfly.»Kim TaehyungHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora