Abrí lentamente la puerta. No quería que me recibiera aventandome cosas. Con el mayor silencio posible empujaba lentamente la puerta de metal, sin embargo, la puerta comenzó a rechinar.
Maldije por dentro, entre lo más rápido que pude, y el estaba ahí en medio de la habitación con los brazos cruzados.
—¿A dónde fuiste?—. Me preguntó con un tono de voz que nunca antes le había escuchado. Sí por eso no me casaba para que nadie me reclame nada. Ya ni madre era así.
Levante los hombros restándole importancia, tratando de evitar su mirada. Miré atentamente la habitación, asombrandome por lo ordenaba que estaba. Hice una mueca era extraño.
—Da miedo—. Dije mirando toda la habitación, sintiendo escalofríos por no reconocer mi habitación .
El me miro extrañado. Rápidamente fui hacia la estantería que tenía en la parte derecha en frente de mi cama, observando con temor que los libros estaban ordenados por color, nombre y tamaño.
—¿Te gusta?, yo mismo los ordené —. Pronunció bastante feliz, esperando que le reconociera su logro, asemejando un niño pequeño que saca diez en alguna nota.
Él nunca se espero que tirará todos los libros de la estantería, provocando que él chillará de manera cómica, si no fuera por que estaba en una crisis nerviosa me hubiera burlado de él.
—¿Qué te pasa?—. Me gritó histérico, jalandose cn sus manos su cabellera rubia.
—¿Qué te pasa a ti?—. Le grité a la defensiva.
—Me pediste que limpiará nuestra habitación —. Me reclamó furioso.
Ah sí, era cierto, eso explicaba muchas cosas. Lo dije en forma de juego, después de todo. Nunca creí que realmente lo haría. Abría y cerraba la boca múltiples veces, era parte de mi culpa ciertamente aun así. Necesitaba recobrar mi parte en la pelea.
—Te dije que limpiaras, no que ordenadas todo—. Le recrimine apuntadolo con mi dedo índice, el miro extrañado haciendo gestos con su bastante inusuales en el.
—No tiene sentido—. Me dijo bastante confundido.—Para limpiar se necesita ordenar.
Me deje caer contra el colchón, provocando un rechinido y un dolor insoportable en mi espalda.
—Ya lo sé —. Le respondí hundiendo mi cabeza en el colchón. Le escuché cantar victoria y gruñi— Callate y no digas nada; esto nunca ocurrió.
Recibí una risa titeriante de su parte.
ESTÁS LEYENDO
Plan Gregory
Paranormale¿Conoces las invocaciones creepypastas?, ¿No? Déjame explicarte. Son juegos prohibidos para invocar a entes paranormales, ah claro. Son juegos prohibidos por dios, eso dicen algunos. La mayoría, en cambio piensan que son irreales, que solo se trata...
