Capitulo 26- Maldita y fría soledad

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Mas que furioso le pegue con el puño a la pared y apreté los dientes intentando contenerme. Y ahora. Realmente ahora la había perdido. Y ahora, realmente ¡ mi pesadilla de toda la vida se había hecho realidad.... quedar solo.
Simplemente solo y perdido. Dando lastima. Como un perro abandonado. Y no era precisamente ese mi único dolor. Me odiaba por no ser como cualquier otro tipo que pudiera salir en una noche cualquiera. Conocer a una chica. Salir con ella y enamorarme con facilidad como el resto. Siempre había tenido eso... esa maldita cosa de pegarme al pasado y llorar para dentro por siempre. Tenia un hueco en el pecho. Un dolor que nunca supere. Y aquel hueco fue juntando mas dolor a lo largo de mi vida del que nunca fui capaz de deshacerme. Yo siempre fui una rata asustadiza por dentro. Por eso. Siempre le tuve miedo a las heridas. Siempre tuve miedo a amar. era mas fácil ir tonteando y teniendo sexo viajero por la vida como si nada. Por ello fue que pensé en casarme con mi ex novia. Por que quería una vida normal y ella me quería enserio, por ello fue que le regale mi futuro y mi mundo. Pero... el tiempo se encargo de matar su amor y arrancarla de mi lado. Y ahora ella, que había parchado mis heridas y me había dado el valor suficiente para atreverme a amar otra vez, me rechazo. Por alguien que era mi copia. 

Si, era una asquerosa rata cobarde que tenía miedo a amar. si era consciente de que podía llevarme a cualquier fan a la cama con mucha facilidad, pero nunca fui capaz.... por la misma razón de que temí salir lastimado como había salido precisamente ahora. Sentí pasos y ruedas arrastrarse por el suelo y luego bajar las escaleras para finalmente terminar el ruido con el cerrar de la puerta de la entrada.
Se habían ido. Ella se había ido para siempre. Pegue mi frente a la pared y seguí golpeando la misma con miedo, con dolor, con desesperación. De verdad era un patético perdedor. 

Pasé horas tendido sobre el piso mirando al techo. Torturándome como un loco. Hasta que finalmente me levante. Tome mi billetera y Salí a caminar sin saber a donde llegar exactamente. Me sentía como un zoombie. Sin ánimos y sin vida entre a una botillería y compre todo el maldito alcohol que me alcanzara con lo que llevaba en el bolsillo 
Cuando llegue a casa no hice mas que beber y beber entre la oscuridad. Sentado en una esquina, como un niño castigado.
Mi celular sonó muchas veces. Me llamó Axl, Izzy,Steven, Duff, otra vez Steven y el manager de la banda, el resto de mis amigos, el resto de aquellas personas que siempre me apoyaron. Pero no conteste. Nunca conteste. Y jamás deje de beber en aquel rincón que era mi único consuelo......
(*narra ____*)
Pegue mi cabeza al vidrio del taxi mientras intentaba tragarme las lagrimas. Sabia que era una perra, pero no que era la peor de todas...
-_____, ¿segura que él estará bien?- me pregunto Slash dos tomando mi mano. Gire mis pupilas hacia él, su cabeza estaba inclinada hacia un lado a modo de no entenderlo.
-por supuesto, ya le volverás a verlo en la televisivo tocando y haciendo los conciertos con su banda.
-siento que todo es mi culpa
-¿tu culpa? ¿por decir la verdad? No- su mirada estaba triste, no era su culpa, era la mía por que yo había sido quien durante toda esta historia se había mentido a si misma, yo sabia con que propósitos el quería que me quedara nueve meses, y lo decidí ignorar o al menos hacerme la ciega.... pero Slash se dio cuenta, y esta era la segunda vez que fallaba.
Llegamos a casa, al punto de origen de toda aquella maravillosa historia que si bien cambio mi vida y me dio eternos momentos de placer y felicidad también supo golpearme bien bajo.
Así pasaron los días, las horas, los instantes en que nos seguimos amando, en que intente oprimir esa latiente incertidumbre que me preguntaba si lo que estaba haciendo estaba bien o mejor dicho... si el estaba bien.
Me senté sobre la cama y acaricie mi vientre.
-no me lo preguntes a mi, yo soy la menos indicada para responderte.... y a pesar de que soy tu madre no soy capaz de tener la fortaleza para encontrar la respuesta correcta- le conteste a mi pequeño ser.
-si, soy feliz, pero una parte dentro de mi tiene miedo... y no se de que.- proseguí mi conversación con mi pequeño ser hasta que Slash me toco el hombro. Pegue un salto al voltearme y ver sus ojos y su cabello con sus risos iluminados por la luz de la luna. Simplemente me sentía como mantequilla derritiéndose.
-¡cuanto rato llevas aquí?!- pregunte espantada.
-ni idea, pero podría seguirte escuchando para siempre- me rodeo con sus brazos y pego su frente a la mía.
-sabes, yo no se que es el miedo, pero creo que es un sentimiento horrible que te recorre la sangre y te hace estar intranquilo.... al menos eso es a lo que yo llamaría miedo, que fue la cosa que sentí cuando creí que te perdería.- Slash puso su mano sobre mi vientre y lo acaricio-... y ahora siento que mi miedo se a dividido en dos... por que no quiero perderte ni a ti ni a esta personita.- me puse a reír y rodee su cuello con mis brazos sin despegar nuestras frentes unidas levemente.
-creo que opino lo mismo, también tengo miedo de seguir caminando en la vida.... pero miedo es algo que todos sentiremos alguna vez frente alguna desicion. 
-pero estas conmigo, y mientras así sea yo are todo lo posible por que el miedo no pase por tu piel.- me beso despacio y sentí aquella anestesia a mis miedos o aquel incurable síntoma de mariposas en el estomago que aun me decía que seguía enferma por el.

Me deje recostar por sus brazos suavemente en la cama mientras acariciaba despacio mi piel. (si admito que era mas lento que el otro Slash para esas cosas, pero también era mas placentero). Tome su blusa y la desabroche botón a botón mientras su lengua delineaba las comisuras de mis labios.
-oye _______ yo...
tin tin tintin tintin. Sonó mi celular y Slash se levanto de la cama como un rayo.
-¡yo lo traigo!- grito desde la otra habitación, si, aún el no entendía, que en esas ocasiones una maldita llamada importaba una mierda.
-¡contesta, contesta!- grito desesperado mientras me entregaba el celular.
-gracias cariño, eres un encanto- dije con sarcasmo que aún no alcanzaba a detectar.
-¿aló?- pregunte de mala gana.
-¿eres tú ____?- me pregunto alguien desde el otro lado.
-ñee, puede que si, puede que no, depende para que sea.- enserio había quedado picada por aquella importante interrupción en la cama.
-hablo en serio y es urgente.
-¿quien habla?
-Izzy Stradlin, guitarrista de los guns n' roses.
-¡Izzy!- ¡Izzy! ¿me hablaba Izzy! Pegue un salto de la cama con una punzada de terror en el pecho que no supe descifrar.
-¿que pasa?- pregunte de inmediato mas asustada que feliz y sorprendida.
-¿tu eres la amiga de Slash verdad?
-si amiga- afirme deseando que la palabra “amistad” hubiera sido todo lo que él hubiera sentido por mi desde siempre.
-Slash esta muy mal.... le han internado en la clínica por sobredosis.- de pronto me quede fría y mis manos comenzaron a temblar.
-¿que clínica?!! ¿donde esta?!!! ¿cuando demonios fue eso?!!!- Slash dos ladeo la cabeza para informarme de que quería saber que era lo que pasaba.
-esta en Los Angeles en....
-¡voy para haya adiós!- corte y me quede mirando a Slash dos paralizada.
-¿que pasa? ¿por que lloras?- dijo rodeándome con sus brazos inmediatamente mientras besaba mi frente.
-¿llorando? Yo no estoy....- me toque la mejilla y luego los ojos, si efectivamente estaba llorando. Pero aquel momento no era para llorar, sino para hacer todo lo posible cuanto antes.
-Slash... tenemos que irnos ahora, empaca tus cosas, en el camino te explico.

Divididos (Fanfiction Slash)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora