-NO!- fue lo único que pude rogar. Ambos Slashos levantaron la cabeza espantados y quedaron tan rígidos como yo.
El hombre sonrió ampliamente. Sabía que quería matarme a mí. Su pistola apuntaba directo en mi cabeza pero ¿por qué?. Nunca tuve enemigos. Nunca le hice daño a nadie.
-TN CUIDADO!- fue lo que grito un Slash cuando el maldito extraño presiono el gatillo. Cerré los ojos y rodee mi vientre con todas mis fuerzas. Si iba morir lo aria, pero lo único que rogaba a la vida con todo mí ser era que no me la robaran. Que no sufriera. Que naciera y conociera el mundo tal y como lo había conocido yo. Que viviera.
Finalmente Sonó un disparo. Estaba preparada, preparada para abandonar el mundo.
Pero no sentí dolor. No sentí absolutamente nada.
Abrí los ojos de inmediato.
No podía creer lo que veía, simplemente me sentía la nada. Todo parecía una maldita pesadilla.
Él estaba hay tendido en el suelo. Agonizando. Una posa de sangre se extendía hasta llegar bajo mis rodillas. No entendía nada. No podía ser real absolutamente nada.
Quería despertar. Realmente quería despertar de aquella maldita pesadilla.
-idiota!- fue lo único que pude gritar estallando en lágrimas mientras me abalanzaba sobre su cuerpo ensangrentado.- ¿por qué hiciste eso?! ¡hijo de putaa! ¡imbecil! ERES UN PUTO IMBECIL!.- le gritaba con todo mi dolor, aferraba mis manos a su camisa empapada en sangre para aún mantenerle con vida. Para que aquellos ojos aún me siguiera mirando y no se cerrara para no despertar nunca más.
-porque te amo- dijo él con un hilo de voz- desde que te conocí te e amado y siempre te amare.- no fui capaz de responder. Él me había engañado muy bien todos esos meses.
Mis lágrimas cayeron sobre sus mejillas y pegue mí frente a la suya.
-por favor no mueras- le rogué con todo mi ser- por favor no cierres los ojos si me amas!.
-¡la ambulancia!- gritó alguien. Seguía hay sobre Slash uno, con mis ojos sobre los suyos rogándole que no me abandonara.
Podía oír a Slash dos llorando, gritando enloquecido ¡no! ,!no!, ¡no! una y otra vez. Podía oirle sufriendo tanto como yo, maldiciendo al mundo y al destino por primera vez.
-por favor no cierres los ojos- repetí en susurros mientras las lágrimas empañaban mis ojos y caían sobre sus frías mejillas.
El simplemente sonrío y simplemente dejo de mirarme.
-¡SLASH NO!- grite estallando en llantos. De pronto me sentí sin más fuerzas para seguirle animando. Sentí que me estaba desvaneciendo y no entendía el por qué.
-¡se le a roto la bolsa!- grito alguien. Mire hacia abajo. Un líquido que salía de entre mis piernas se mezclaba con su sangre.
Con la sangre de quien dio la vida por mí.
Entonces comenzó a llover.
De pronto alguien me aparto de él. Me deje caer hacia atrás sintiendo que ya no tenía fuerzas de nada. Como una muñeca sin vida deje que varias manos me arrastraran hacia una camilla y me recostaran sobre ella.
Podía ver el cielo gris, podía sentir la lluvia intentando lavar mi dolor, intentando lavar su sangre. No entendía nada. No podía creer nada. No podía creer que la vida fuera tan cruel y maldita, no podía creer que el espejo de mi felicidad se hubiera roto en mil pedazos de un segundo a otro.
El cielo gris que era todo lo que podía mirar fue reemplazado por el techo de la ambulancia.
Pero de pronto una extraña pregunta llego a mi mente antes de que perdiera la consciencia. ¿la vida me había dado ese golpe para que me diera cuenta de cuanto le amaba realmente? ¿Qué había llegado a tal extremo de que necesitase una prueba así de fuerte para abrir los ojos y el corazón realmente?.
Y ahora realmente ahora me daba cuenta de que.... tenía mi corazón, mi mente y mi mundo dividido en dos...Entre ellos dos.
-por favor vive para mí.... Te amo- admití con un hilo de voz. De la nada todas las malditas y fuertes imágenes que había vivido hace un momento me golpearon la mente con fuerza. Sentí miedo y dolor por aquella tortura hasta que finalmente perdí el conocimiento.
*narra Slash dos*
Me senté al borde del abismo de la confusión y le pregunte a mis sentimientos si lo que decía mi corazón tenía razón.
No era cierto, nada era cierto. Sentía aquello tan molesto llamado dolor dentro de mí a mares.
El cuerpo me tiritaba y por más que me aferraba a la manta térmica no conseguía nada de calor.
-tranquilo- me susurro una enfermera. No contesté y seguí intentando tomar conciencia de lo que había visto. Ver su sangre en mis manos me hacía sentir más miedo y dolor aun. Cada imagen se revivía una y otra vez en mi mente.
Toda la gente que pasaba frente a mi me miraba como si estuviera loco y enfermo. Solo la misma enfermera me entrego un café más tarde. Estaba sentado en el suelo envuelto en la manta térmica hasta la cabeza, mirando fijamente a la puerta de la sala de urgencias, mientras las lágrimas me recorrían el rostro.
Solo quería que mi única familia estuviese bien. Solo quería que aquellos tres maravillosos seres que me enseñaron a vivir la vida siguiesen con ella y caminaran junto conmigo por el largo sendero del futuro.
Pero hoy no era posible y todos ellos se debatían entre la vida y la muerte.
Rogaba una y otra vez mientras mi cuerpo tiritaba, que alguien saliera a decirme que ya no había peligro. Que todos estaban bien y que esto con el tiempo sería tan solo un mal recuerdo.
De pronto comencé a toser, me ardió la garganta y el pecho, no fui capaz de parar hasta que me aferre a la pared y un asiento.
Tal vez debería entrar en realidad y asumir la verdad....
Pase interminables horas oculto bajo la manta térmica. Sin saber a dónde ir ni que hacer, solo me quedaba mirando fijamente hacia esa puerta. Perdí la noción del tiempo, pero estaba seguro de que había pasado día y noche ay, pues la oscuridad inundaba todo el pasillo y no había absolutamente nadie.
Mi único consuelo era la soledad y mis propios pensamientos. No había nada que pudiera hacer más decirme a mí mismo que ellos estarían bien.
Entonces sentí grandes deseos por primera vez de decírselo todo a luna.
Saque mi celular y sin abandonar la manta térmica le escribí un mensaje contándole todo. Al cabo de unos minutos ella simplemente me contesto “asume la realidad y haz lo correcto”, luego de leer aquello me mordí los labios y comencé a llorar en silencio otra vez. Por suerte nadie podía verme. Nadie podía ver mi dolor. Todos solo podían ver a un idiota chiflado oculto tras una manta acurrucado en una esquina como un bicho raro.
Cuando los débiles rayos de luz de un nuevo maldito día lluvioso inundaron la sala un doctor salió a preguntarme si seguía vivo.
Asentí sin mostrar la cara aun siguiendo escondido tras la manta, el doctor suspiro, se agacho para que pudiera mirarle tras mi agujero en la manta y entonces habló.
-¿la paciente _____ es tu novia verdad?- asentí nuevamente. Sentí que el corazón me latió de la desesperación por saber las noticias. Ella tenía que estar bien. Ella tenía que estar definitivamente bien. Ella seguía sonriendo para mí. Para nuestra personita por siempre.
El doctor aclaro su voz, intente desesperadamente mirar por el agujero de la manta y adivinar su expresión acorde a lo que quería escuchar. Pero su rostro era totalmente inexpresivo y se me era imposible saberlo.
Se acomodó sus lentes y entonces habló:
-ella esta....
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Divididos (Fanfiction Slash)
FanfictionNovela adaptada. Una chica se encuentra con su idolo slash pero resulta que ella esta a cargo de su hermano gemelo
