Capítulo III

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Anteriormente...

-¡Señor...! ¡Señor...! -dijo uno de los soldados del general llegando con noticias-

-¿¿Qué sucede...?? -pregunto confundido observándolo-

-Hay mujer hebrea que acaba de dar a luz... -dio la orden-

........

-¡¿Qué Hacen...?! ¡¿Por qué entran de ese modo...?!

-¡¡No...!! ¡¡Mi Hija... Mi Hija!! ¡¡ARLET!!

Presente...

Nailah se hallaba observando como su señora dormía plácidamente en su cama, estaba nerviosa y también triste. Nerviosa por como reaccionaria su señora y triste por la perdida de su hija...

En eso llega la partera pero sin el cuerpo del bebé...

-¿¿Y bien...?? -le preguntó confundida, la partera se había llevado al Nilo lejos del palacio-

-Yo... Ya me desaci del cuerpo del bebé de la soberana -le explicó, pero en su expresión estaba nerviosa-

-¿¿Dónde lo dejaste...?? -dijo sería, sospechaba algo en ella-

-Lo deje en... -no termino la frase ya en eso la reina se levanta, causando que ella guardara silenció.

Nailah al ver a su soberana despierta, hizo una reverencia al igual que todos allí en los aposentos...

-¿¿Nailah...?? -pregunto observando a su dama, está se aserco hasta ella-

-Soberana de las dos coronas... -fue hasta donde ella bajando su mirada por forma de respeto

Meritamón comenzó a buscar por todos lados de sus aposentos. Se acomodó con ayuda de sus brazos sentandose en la cama... Su cara tenía una gran sonrisa...

-¿¿Y mi hijo...?? -le pregunto a su dama la cual solo tragó en seco- ¿¿Dónde está...??

-So-soberana... -dijo nerviosa, no sabía cómo explicarle a su señora que su bebé murió en el parto-

-Estoy segura que no lo escuché llorara... -sus lágrimas comenzaron a brotar- ¡¿Dónde Está Mi Hijo...?! -grito conmocionada-

Estaba nerviosa y preocupada, temía que su hijo hubiera muerto en el parto. En el pasado, perdió como dos embarazos y no los pudo superar.
Si perdia a su hijo, de seguro se vería loca...

-¡¿Dónde Está...?! -grito a todo pulmón esta vez. En eso ve como por las puertas entra su esposo, pero con una niña en sus brazos. Nailah quedó sorprendido al igual que la partera- Mi amado esposo...

-Mi amada reina... -Tarik camino hasta donde ella y le enseñó a su hija, Meritamón creyó el engaño de su esposo y tomo a la niña en sus brazos- ¿¿No es bellísima...??

-Lo es... Por todos los dioses, es la niña más linda que e visto en todo el mundo -dijo y beso la frente de su “hija”- ¿¿Cómo la llamaremos...??

Le pregunto a su esposo. Como recien dije, él comenzó a pensar en el nombre que le pondria a su está niña. Tenía que ser uno único, y de entre tantos, eligió ponerle «Nefertiti...»

Dioses de EgiptoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora