Capítulo IX

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Al fin logré convencer a Bek que me llevará con él a las obras.

Salimos del palacio para poder tomar muestras carrozas las cuales nos llevarían a las obras. Subí a la mis con ayuda de mi hermano... Él se subió a la suya y partimos a las obras.

Iba muy emocionada, ya quería llegar y ver todo allí...

-Y recuerda Nefertiti... No te alejes de mí en ningún momento, la última vez que te descuide perdiste un diente y obtuviste unos cuantos rayones... -me explicó mi hermano cuando su carroza ya estuvo a mi lado, yo asentí-

Mire nuevamente al frente y reí al decorar lo que sucedió la última vez...

12 años Atrás...

N

efertiti...

Tenía como 6 años cuando ocurrió mi accidente en las obras. Nunca podré olvidar ese día ya que pensé que iba a morir.

Bek tenía como 17 años, a sus diecisiete ya era todo un arquitecto profesional... Este era mi cuarta vez que venía con él a las obras.

Iba junto a él en su carroza ya que hasta entonces no tenía una, iba muy emocionada, mi hermano iba observando papeles y yo iba observando todo a mi alrededor...

-Hermana, ten cuidado por favor... -me dijo, yo lo mire aún emocionada- No quiero que te caigas de allí

-No me sucederá nada hermano... -le dije, dando unos cuantos saltitos en la carroza haciendo que los soldados que la llevaban, casi nos tirarán-

-Nefertiti... -dijo y me tomo por la cintura para ponerme en su rogazo- Deja de salvar, harás que nos caigamos... -me dijo con una sonrisa, yo también sonreí-

Otros de mis hermanos me hubieran dado una buena retada, pero Bek no, él siempre me amo y me quiso, nunca me grito, las únicas veces que gritaba era para los soldados de las obras o hebreos... Nunca para mí...

Al llegar a las obras, bajamos de la carroza cuando ya estaba en el suelo. Baje muy rápido tropezando pero no me caí ya que mi hermano me sostuvo del brazo.
Al ya estar bien, corrí de nuevo lejos de mí hermano, pero él venía detrás mío...

-¡No corras...! -dijo sin quitar sus ojos de sus papeles, yo no le di importancia y aún así seguí corriendo-

Iba corriendo, con mis ojos cerrados ya que quería sentir en aire. Pero choque con alguien, cuando abrí mis ojos vi a un hebreo, de edad...

-¿¿Te perdiste pequeña...?? -me pregunto el hombre, yo solo negué con mi cabeza- ¿¿Cómo llegaste hasta aquí?? Este lugar no es para niños...

-Yo ya no soy una niña... Soy una adulta -dije haciendo puchero y cruzar mis brazos-

-Ya veo que si... -dijo riendo, yo también reí-

-¡¡Nefertiti...!! -le llamo Bek llegando hasta mí- No debes hablar con extraños hermana... -me dijo, yo asentí, me tomo en sus brazos y nos fuimos-

No sin antes darle un vistazo al hombre con el cual recién hablé, jamás olvidaré su rostro, se me hizo muy conocido a alguien en mi pasado...

Bueno, lo olvidé al instante. Bek no soltaba mi mano por nada en el mundo, íbamos caminando mientras que un soldado le explicaba muchas cosas que yo no entendía...

-Bek, tengo hambre... -le dije sacudiendo su mano, pero este parecía no darme atención- ¡Bek...! -lo llame de nuevo, pero de igual manera me ignoraba-

Dioses de EgiptoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora