Ese día lo tenía libre, era al fin y al cabo su descanso obligatorio. ¿Iría de nuevo a caminar por la ciudad? No parecía algo tan viable dado la cantidad de nieve acumulada que había afuera, además se sentía realmente a gusto con la calefacción ahí dentro.
Decidió ponerse a leer algo, ya buscaría en Internet algo que le llamara la atención. Se preparó un café y se sentó en un sofá que se encontraba en su recámara.
No sabía exactamente qué género de libros buscar o dónde, no es que no leyera nunca, simplemente había dejado de hacerlo un tiempo porque no lograba concentrarse del todo y había ciertas partes de algunas historias que le recordaban el motivo por el que había decidido mudarse. Ahora le parecía un poco tonto todo eso, ahora vería la lectura como fuente de relajación y aprendizaje.
Pasaron un par de horas antes de que al leer el título de otro libro, un presentimiento le atacara. Fue algo extraño, aquella frase no significaba nada en sí, pero, la punzada en su corazón no se iba. "El último día de un condenado", Victor Hugo.
Se levantó para prepararse de comer y distraerse, era algo muy extraño, no sabía de qué iba el libro, pero sintió como si aquella frase le estuviera diciendo eso, que era su último día.
-Eres demasiado estúpido, ese libro simplemente apareció aleatoriamente - unos toques en el timbre le hicieron maldecir por lo bajo, odiaba las visitas, esperaba que solo fuera alguien que se hubiera equivocado de número de departamento o algo.
Se cercioró de no dejar nada encendido en la cocina y se dispuso a abrir, no sin antes fijarse por la mirilla de la puerta. De pronto todo le daba vueltas, ni siquiera el ruido del timbre volviendo a sonar le sacó de aquél asombro.
El chico portador de aquella cabellera verde alborotada que siempre trataba de olvidar ahora estaba de pie a poca distancia de él, solamente con aquella puerta separándoles. No abriría, definitivamente no lo haría, ¿qué demonios se supone que estaba haciendo? ¿por qué? ¿cómo supo de su ubicación? No es que nadie lo supiera pero se trataba de no divulgarlo para que los medios o los fans no les estuvieran molestando día y noche.
Ahora tocó la puerta, seguido de un "¿hay alguien ahí?". Se dio la media vuelta, pero estaba tan sumido en sus pensamientos que tropezó con una mesita de la sala, haciendo un notorio ruido.
-Carajo - susurró mientras se llevaba una de sus manos a la espinilla.
-¡Por favor, necesito hablar con...con...! - ¿Por qué era demasiado insistente? "Seguramente aquél viejo le dio mi dirección". Era demasiado probable que el pecoso hubiera ido a su agencia y usado su título de "Símbolo de la Paz" para poder conseguirlo. -¡Sé que hay alguien ahí, por favor! - se estaba desesperando, ¿sería el momento de enfrentarle? ¿pero qué diría? No podía hablar por hablar.
-¡Cállate maldita sea, lárgate! - no, no quería, no podía, era imposible.
-¡Ka...necesito hablar contigo! - aún no se acostumbraba a escucharle, su voz se había hecho más grave. Se sentó en uno de los sillones, y se cubrió la cara con ambas manos en signo de desesperación. "Maldita sea, sólo vete, sólo lárgate, largo, no quiero verte, no te necesito..." - ¡Quiero hablar contigo!
Se levantó hecho una furia y abrió de golpe la puerta, aquellos ojos verdes le miraron con asombro. -Yo no quiero hablar contigo - se quedaron en silencio, viéndose el uno al otro. No sabía por qué no le cerraba la puerta en la cara, su cuerpo no reaccionaba.
-Ya no huyas - aquella voz estaba totalmente llena de seriedad y determinación. - yo ya no quiero estar de esta forma - notaba un leve temblor en el más bajo pero eso no era impedimento para mantenerse firme. Él tampoco quería estar así, sintiendo esa opresión, pero... ya estaba tan cerca de lograr un avance, de poder sentir paz.
-Aún no... podemos hablar - se dio la media vuelta, y trató de cerrar la puerta pero como supuso, el peliverde no lo permitió. Siguió caminando, sentía que vomitaría; se dirigió a la cocina por un vaso de agua. Notó que no le seguía, si no que se había quedado a unos pasos de la entrada.
-¿Por qué no? Simplemente dime el motivo, no pido más, no pido que todo sea como antes ni nada - Se le partía el corazón.
Ellos habían estado en una relación por algunos años, realmente le había sorprendido que tuviera ese tipo de sentimientos por él, a quien se la pasaba molestando todo el tiempo, pero más sorprendente fue que le correspondiera.
Tenían sus diferencias, sus peleas, sus inquietudes, pero todo lo resolvían al final, todo iba realmente de maravilla. Ambos tenían la intención de trabajar juntos como héroes, nada les detendría. Hasta que se presentó cierta situación. No hubo opción, y simplemente de un día a otro se fue, sin decirle nada al ojiverde, sin decirle nada a nadie, acabando con toda la felicidad de ambos, acabando con las esperanzas y el futuro que tenían planeado.
Sólo contaba con el apoyo de una persona, se las arregló para poder tener al menos alguien que tuviera alguna idea de lo ocurrido, temía por él y por sí mismo, pero había funcionado, había encontrado una brecha y la aprovecharía, sólo así quizá aquellos días podrían volver, pero... no era el momento.
Escuchó un sonido, parecía el tono de un celular. Notó cómo aquel chico se sobresaltaba mientras buscaba en sus bolsillos, pero no contestó.
-No insistas - sentía dificultoso respirar, no quería comenzar una pelea, sabía muy a su pesar que no podría contra él, además no dañaría aquél edificio ni pondría en riesgo a sus habitantes.
-¿Acaso me estas diciendo que no te afectó para nada lo que hiciste? ¿no sentiste nada al sólo desaparecer y pretender que no existió nada entre nosotros? - tragó pesado, podría parecer demasiado drama, pero realmente entendía aquellos sentimientos.
Aquél sonido de llamada tampoco ayudaba a mantenerse en calma.
-¡Contesta de una vez, o explotaré ese maldito aparato! - tenía que pensar en algo para acabar con esa conversación.
Notó cómo muy a su pesar contestaba el teléfono, algo le inquietó. La cara de terror de aquél chico se hizo evidente. ¿Qué demonios estaba pasando?
-¡Aléjate de...! - Le gritó pero no pudo continuar, una explosión se hizo presente justo detrás de él, lanzándolo unos metros, quedando en el pasillo justo fuera de su ahora destruido departamento. Tosió mientras trataba de levantarse, no podía ver casi nada, todo estaba cubierto por una nube de polvo.
-Pero qué ... - ¿qué acababa de ocurrir? Instintivamente buscó al más bajo, el cual también había sido lanzado por aquél ataque.
Regresó a ver hacia donde había estado hace unos momentos, un enorme orificio ahora estaba ahí, pero no veía a nadie. Corrió para asomarse, el viendo helado le golpeaba el rostro y el pánico se apoderó de él. En varios lugares se veían y escuchaban explosiones, gritos y sonidos de sirenas también inundaban sus oídos.
-¡Maldita sea! - Escuchó al peliverde justo detrás de él. -Tenemos que ir.
-Tu no me das órdenes - saltó de aquél lugar preparándose para la batalla, a pesar de que ese presentimiento que tuvo horas antes crecía a cada momento.
Definitivamente ese no sería su último día.
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¿Aburrido? quizá, ¿Corto? definitivamente. Lo siento no había planeado muy bien este encuentro, pero lo que sigue sí jajaja así que, prometo que lo que viene estará muchísimo mejor.
¡Los quiero demasiado!
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Condiciones. [KatsuDeku]
FanfictionLa vida da muchas vueltas, por lo que no todo es felicidad. Muchas veces sabemos el motivo de aquellos momentos y otras simplemente parecen ser que no nos las merecemos. "¿Kacchan, porqué me estás diciendo todo esto? ¿qué he hecho mal?" Pero siempre...
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