Reunión

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Había visitado la UA varias veces desde su egreso. Algunas cosas habían cambiado, otras parecían prevalecer tal cual las recordaba.

Iba vestido con un elegante traje negro a su medida, camisa blanca y una corbata verde que iba a juego con su distintiva cabellera alborotada. Causó un revuelo a su llegada. Iba solo, pues pidió a sus amigos que se adelantaran sin él.

Los flasheos de las cámaras le dificultaban ver hacia donde se dirigía. Afortunadamente no estaban permitidas las entrevistas sino hasta más avanzada la noche. Estaba programado un tipo coctail antes de ser reunidos y tener que escuchar palabras de sus antiguos profesores. Después de eso habría una cena y al final simplemente eran libres de convivir como quisieran.

-¡Midoriya, por acá! - Todoroki se encontraba a unos metros de él, alzaba su mano izquierda para poder ser visto con mayor facilidad. Junto a él estaban Iida, Uraraka, Yaoyorozu y Mineta, todos muy elegantes.

-Hola chicos - Les saludaba Izuku con su sonrisa característica en el rostro.

Comenzaron a charlar de muchas aventuras que habían tenido como héroes, o recordando ciertos momentos en aquella escuela, todos siendo cuidadosos en la selección de memorias, no querían arruinarle la noche al peliverde.

Sin darse cuenta su mirada se desviaba buscando entre las personas. No sólo era la clase A la que estaba invitada, así que el salón estaba completamente repleto de exalumnos, fotógrafos y meseros. Todoroki se dio cuenta de las miradas furtivas del pecoso hacia la multitud y sintió pena por su amigo.

-Ven - le dijo el chico de cabellos rojo y blanco a Izuku - tengo algo que decirte - todos los miraban expectantes mientras se marchaban a quien sabe dónde. Midoriya había aceptado casi de inmediato, más por reflejo que por interés de ir a hablar con Shoto.

Salieron al jardín, no había nadie ahí excepto una chica hablando por celular, la cual ni les estaba prestando atención. No sabía cómo decirle aquello al joven de pecas, quien parecía sumido en sus propios pensamientos.

-Midoriya... no sé cómo te vas a tomar esto, bueno ni siquiera sé si me creerás... - comenzaba a hablar el hijo de Endeavor. Había estado guardando muchas cosas desde hace un tiempo, prometió nunca mencionarlo, pero ver a su amigo de esa forma lo estaba desquiciando. Notó cómo al fin le ponía atención a sus palabras y su rostro de confusión se hizo presente. Suspiró. Su corazón le latía demasiado rápido... "Lo siento...pero es algo que debo hacer" pensó para sí mismo. -Tiene algo que ver con Bak... - y sus palabras fueron silenciadas por un enorme bullicio dentro de aquel salón. Ambos instintivamente regresaron a ver hacía la entrada del lugar. No estaban alarmados pues el sonido era más de alegría que de otra cosa. "Claro, no podía ser tan fácil..." Repetía en su mente Todoroki mientras esbozaba una pequeña sonrisa - Vamos a ver porqué tanto alboroto - le comentó a su amigo.

-Me quedaré un rato más, necesito despejarme un poco - Sonrió mientras se alejaba un poco del otro chico.

Aquella respuesta no le convencía pero no podía obligarlo a entrar, así que resignado se despidió - Estaremos cerca de la puerta - y se perdió en la lejanía.

Las palabras de Shoto lo habían confundido, quería saber qué era lo que le había querido decir pero pensó en preguntarle en otra ocasión. Sólo quería pasarla bien pero no podía "no vendrá Izuku, deja de pensar en estupideces" regresó a mirar al cielo, colores como el naranja, azul y amarillo se hacían presentes, estaba por anochecer. Cerró los ojos y sintió la brisa en su rostro, suspiró con pesadez. -Ya no puedo más. - El sonido de algo metálico siendo golpeado y el leve toque que recibió en su pie izquierdo lo sacaron de sus pensamientos.
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Acomodó por última vez su corbata carmín. Tomó aire y comenzó a caminar hacia la entrada de la UA. Notó como las pocas personas que aún permanecían afuera quedaban sorprendidas ante su presencia.

Decidió ignorar todo. - Adelante - decía uno de los encargados mientras con una mirada de suma sorpresa le abría la puerta del salón. Había mucha luz en ese lugar, mucho ruido y muchas personas. Contuvo la respiración cuando las primeras miradas recayeron sobre él y cerró los ojos por instinto al escuchar gritos de emoción mezclados con asombro. "Demonios" - Eso de pasar desapercibido era algo que jamás podría pasar a pesar de poner todas sus esperanzas en ello.

-Baa...Baaaa - Miró a su derecha donde estaba el grupito de la clase a la que pertenecía. Todos estaban con la boca abierta y pudo notar nerviosismo en sus expresiones. Los miró indiferente, y luchó por alejarse de todo el bullicio. "No está..." pensó y una parte de sí se alivió pero también notó un poco de decepción.

A pesar de que todos le preguntaban lo mismo de siempre y parecían no tener intenciones de dejarlo solo, se escabulló de aquél salón. -Qué pesados - susurró para sí mismo, miró el reloj de su celular y apenas habían pasado 10 minutos - Será una tortura - dio pasos sobre el césped. Una ventisca movió sus rebeldes cabellos cenizos, decidió abrocharse el saco para resguardarse un poco del clima fresco. Su mirada se enfocó entonces en aquella prenda, era algo complicado abotonar sin poder ver bien dónde estaban tanto los botones como los ojales. -Mierda - por su distracción casi pisa una lata de refresco, seguramente alguno de los camarógrafos la había llevado y bebido a escondidas en ese lugar. La hubiera recogido de no haber estado tan desesperado y optó por patearla, no llegó muy lejos ya que chocó con algo. No estaba solo, alzó la mirada y se paralizó, rogando que aquella persona no volteara por el pequeño golpecito de la lata, rogando que la tierra lo tragara. Logró darse la vuelta y dar un paso para retirarse de aquel lugar pero no pudo evitar detenerse en seco cuando escuchó una voz, aquella que le quitaba el sueño todas las noches y que se repetía mil veces no quería volver a escuchar en toda su vida. Mentira.

-Viniste... - ese hilo de voz que apenas fue perceptible para él hizo que le diera un vuelco el corazón. Todo su cuerpo se tensó, todo de él temblaba, llevó sus manos a los bolsillos de su pantalón y cerró los puños tratando de controlarse. No iba a responder, de ninguna manera, debía salir de ahí y encontrar otro sitio para esperar que pase la hora acordada con su jefe.

Se sentía un idiota, uno que sólo buscaba huir, esa no era su forma de ser, pero no podía hacer nada al respecto. La situación le ganaba y por mucho, estaba dentro de algo que nunca había experimentado y que no sabía qué era lo correcto. Tenía claro que debía afrontarlo todo, pero en eso el terror lo invadía, y borraba la determinación que mucho le había llegado reunir.

Pudo dar otro paso más, su cuerpo se sentía pesado, y sus ojos comenzaban a arderle por algún motivo extraño.

-Me alegro que estés bien - de nuevo esa voz. Pero más que ese sonido que le aplastaba el corazón, el significado de esa frase lo acabó por destruir por dentro.

Esbozó una sonrisa irónica y volteó hacia donde estaba aquél joven, evitó contacto visual, por lo que se concentró más en el traje que traía puesto que en mirarle el rostro. -Yo nunca he dicho que lo estoy - Y se atrevió, sus ojos se encontraron y sintió flaquear sus rodillas. Nunca había visto esa expresión en él, no sabía ni como describirla.

Una amplia sonrisa se mostraba en el rostro del peliverde, sus ojos estaban entreabiertos, totalmente rojos y llenos de lágrimas, parecía estar luchando por contenerlas, sus mejillas estaban totalmente coloradas, y el temblor en su cuerpo era demasiado evidente. Parecía tratar de fingir alegría, tal como había dicho hace unos momentos "me alegra..."

-Sigues siendo...un idiota. - Se dio la media vuelta y se fue dejando al joven héroe solo. Miró su reloj, 15 minutos. Sólo habían sido 5 minutos desde que salió huyendo de la multitud y parecía haber durado horas.

Algo caliente cruzó su mejilla, frunció el ceño y se pasó el antebrazo por los ojos, limpiando cualquier rastro de su debilidad. "Mierda...mierda Bakugo" No podía consigo mismo, esperaba que no lo siguiera, que no lo buscara, que no se cruzase en su camino otra vez.

Sacó su teléfono móvil y mandó un mensaje de texto. No sabía si debía hacerlo, pero en esos momentos se sentía acorralado y era la única opción. Al fin y al cabo, no podía ser peor.

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Si, soy malísima describiendo fiestas pero hice el intento.
Pues al fin se encontraron, pero lo que importa es ¿por qué están sufriendo tanto?
Ni yo sé xD okno, ya lo tengo todo planeado pero poco a poco :3
¡¡Nos estamos leyendo!!

Condiciones. [KatsuDeku]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora