Sin falta a las 5:00 pm se encontraba en esa habitación. Ya le era familiar el sonido de los aparatos y el aroma a alcohol etílico.
Hace unas tres semanas le habían dado de alta, pero aún así casi todo el tiempo estaba en el hospital. No podía separarse del rubio, había descuidado su labor como héroe pero eso no le importaba mucho ahora, su mente y corazón estaba con Katsuki.
Cada segundo se lamentaba todo, cada instante sentía que se sofocaba por el hecho de no haber podido hacer nada para ayudarlo. Cada estúpido momento se sentía tan jodidamente miserable que estaba llegando a su límite.
¿Por qué no despiertas Kacchan?
Sus amigos y familiares iban diario, lo acompañaban siempre, trataban de animarlo, de que sus esperanzas no se desvanecieran.
Despierta maldita sea
Bakugo había tenido dos ataques más. "No resistirá otro" había dicho el doctor y eso le partió el alma.
Había perdido la cuenta de las veces que había llorado, que había maldecido.
-Midoriya - escuchó a Todoroki con tono sereno - vamos a tomar un café, sólo un momento. - rápidamente se negó, no quería despegarse de ahí ¿y si algo le pasaba? - por favor - sintió el toque de la mano de su amigo sobre su hombro y quiso hacerlo a un lado pero se contuvo.
Aún se sentía algo dolido por el hecho de que Todoroki si pudo salvar al rubio de aquella persona. Lo agradecía profundamente pero no podía dejar de sentirse desplazado a pesar de conocer el motivo por el cual ninguno le había comentado nada.
Volvió a negarse, sin siquiera mirarle.
-No le pasará nada, está en buenas manos - y simplemente las palabras salieron de su boca sin control, sin ningún tipo de cuidado ante lo hiriente que pudieran llegar a ser.
-¿¡No le pasará nada?! ¿Cómo demonios sabes eso? No mientas maldita sea, no trates de hacerme sentir mejor. Estoy harto de sus miradas y palabras para hacerme sentir bien. Estoy harto de todos, ¿qué no ven como está Kacchan? ¿Por qué demonios se preocupan por mi en vez de por él? ¿por qué no hacen nada? - sabía que sus palabras eran incoherentes, nada había tenido sentido pero quería sacar toda la frustración que estaba por hacerle explotar. Su respiración era agitada y aún así no dejó de sentir el tacto del más alto.
-Midoriya ... - volvía a llorar, todo apestaba, todo era un martirio - lo siento. - eso no se lo esperaba. Más bien estaba seguro que escucharía un "todo va a estar bien" o "tranquilízate". - Debí ser más rápido al actuar, Bakugo confió en mi y yo no pude hacer las cosas a tiempo. Quizá muera, y si pasa será por mi culpa. Quizá sobreviva, pero no tendré cara para verle por los errores que cometí al intentar salvarle.
-Todoroki-kun, por favor, vete - y sin recibir algún reclamo escuchó cómo su amigo salía de la habitación. Se odiaba por ser así, por estar alejando a todos. Pero es que realmente en ese momento no necesitaba a nadie más que a su Kacchan.
Tomó con firmeza una de sus manos apoyando su frente en éstas, comenzando a llorar de nuevo.
¿Cuándo acabaría ese martirio?
.
.
.
.
5 meses más pasaron.
Las esperanzas comenzaban a morir en cada uno de sus conocidos y amigos, incluso en sus familiares. Incluso en él.
Había adelgazado considerablemente, su rostro ahora siempre lucía demacrado y sin vida. Ya no fungía como Símbolo de la Paz.
Maldita sea
Justo en ese momento se encontraba en su habitación. No había ido a ver al ojirubí en una semana. No desde que escuchó esa conversación del doctor con los familiares de Bakugo.
-¿Por qué nos está diciendo esto?
-Sé que hay personas que han despertado incluso después de mucho tiempo, más de que él ha estado en esa situación, pero...solamente le queremos dar opciones, queremos que se vayan mentalizando si es que llega a suceder, si es que Bakugo-san no despierta.
-Debe haber otra manera...
-Sólo considérenlo por favor. Quizá desconectarlo, sea lo mejor para todos, incluso para Bakugo-san
No, no y no .
-¿Realmente cree, que es lo mejor?
-Yo no soy quién para decirlo, solamente les estoy dando otras alternativas. Yo no interferiré en su decisión.
-Gracias doctor...lo pensaremos.
Tenía miedo de ir al hospital y ver que habían aceptado desconectarle. No quería llegar y encontrar la habitación vacía. No quería contestar el teléfono ni los llamados a su puerta porque temía que le dieran la noticia de la muerte de su amado.
¿Lo pensaremos? ¿Acaso eran idiotas? ¿Por qué no se negaron a esa posibilidad? ¿Realmente les parecía buena idea...dejar...dejar que Kacchan muriera?
Muriera...
Caminó hacia la sala para tomar su chaqueta y salir de la habitación, con lo último de esperanza y cordura que le quedaba. Con las últimas fuerzas y con el corazón dándole brincos desenfrenados, fue hasta el hospital, a pesar de sus miedos e inseguridades, tenía que hacerlo.
Ya no era nadie, nadie se le acercaba ni preguntaba nada. De hecho lo miraban con odio y decepción.
Miren, ese solía ser el Símbolo de la Paz, y ahora nos ha abandonado.
Es alguien débil, ni siquiera puedo salvar a su amigo, ¿cómo podría salvarnos a nosotros? Que bueno que se retiró.
Qué lástima.
Todas esas cosas escuchaba mientras caminaba por los pasillos del lugar, no le importaban, en absoluto. Suspiró y entró a la habitación.
Una calma enorme se albergó momentáneamente en su corazón cuando vio aún el cuerpo del rubio recostado en esa cama. Se acercó lentamente y se sentó a su lado, inclinándose y dándole un suave beso en su frente.
-Kacchan...realmente lo siento. - ya no lloraba, simplemente le miraba con un dolor inmenso. Acarició su rostro y sus manos, estuvo así quién sabe cuánto tiempo.
Deseaba ver de nuevo esos ojos color escarlata, deseaba escuchar su rasposa y grave voz maldecirle y decirle cuánto le amaba, quería volver a sentir esas grandes manos sobre su cuerpo, quería volver a sentirse protegido rodeado de sus brazos mientras dormían, quería sentir su respiración contra su rostro dada la corta distancia de sus cuerpos, quería comer de nuevo el Katsudon que solía prepararle a veces, al rubio se le daba bien cocinar. Quería a su Kacchan, lo quería de vuelta, pero al parecer no iba a ser posible. Seguramente nunca despertaría.
Sus esperanzas acababan de morir en ese momento.
-Creo que...he tomado una mala decisión...espero no te enojes conmigo.- y sin más salió de la habitación no sin antes darle un beso en la comisura de sus labios y revolver un poco su cabellera de forma tierna.
Volvió a retomar el camino a la habitación del hotel donde residía para hacer una última cosa antes de llevar a cabo lo que tenía en mente.
Adiós, Kacchan.
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Demasiado drama me mata xD pero bueno. Creo que me ha salido corto el capítulo, pero realmente no he tenido mucho tiempo para escribir D':, ojalá aún así les guste.
Nos estamos leyendo :3
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Condiciones. [KatsuDeku]
FanfictionLa vida da muchas vueltas, por lo que no todo es felicidad. Muchas veces sabemos el motivo de aquellos momentos y otras simplemente parecen ser que no nos las merecemos. "¿Kacchan, porqué me estás diciendo todo esto? ¿qué he hecho mal?" Pero siempre...
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