Decisión y promesa

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Aquel evento había sido algo que no olvidaría nunca. En ese momento Midoriya Izuku se encontraba despidiéndose de sus amigos y compañeros.

-¿Estás seguro de que no quieres que te llevemos? Al fin y al cabo está de paso. –Sugería la chica castaña, notoriamente preocupada, ya que el ojiverde había desaparecido casi al empezar la velada y había regresado hora y media después sin querer dar explicación alguna.

-No nos vas a rechazar de nueva cuenta ¿verdad? – Le decía casi regañándolo, Iida.

-No es rechazo chicos – se sentía mal por ello, claro estaba que los había estado evitando por días. No por estar molesto con ellos, si no que no estaba de ánimos, menos ahora por aquella conversación, bueno si es que así podía ser llamada. – Sólo no me he sentido bien últimamente y necesito tiempo a solas. – Mostró una sonrisa mientras una de sus manos estaba tocando su nuca en muestra de vergüenza.

-Está bien, ve con cuidado – soltó el chico medio albino, creando una reacción de asombro y quejas entre sus amigos, por no insistir en que Izuku fuera con ellos. – No te vamos a obligar. –Regresó a ver a sus compañeros – seguro todos hemos sentido algo similar. Es comprensible. – Vio como el rostro de Midoriya se relajaba y le mostraba una expresión de agradecimiento.

-Descansen chicos. – Decía mientras tomaban caminos diferentes. No había llevado su auto, simplemente iría caminando a su casa. "Sigues siendo...un idiota" No importaba la frase, lo que retumbaba en su mente era aquella voz, la cual había cambiado un poco desde la última vez que la escuchó.

Al darse la vuelta en aquel momento no esperó verle ahí. Seguía siendo más alto que él, más no llevaba su ceño fruncido como solía hace años. Aquel traje y camisa blanca con su corbata carmín le hacían ver espectacular, se le fue la respiración. Su pecho comenzó a dolerle y no supo cuándo pero sus ojos ya se encontraban llenos de lágrimas. "Viniste..." esa palabra salió sin pensarlo, ante la desesperación que se presentó en él al verlo darse la vuelta sin siquiera mirarle más de 1 segundo. ¿Qué podía hacer? ¿Qué se supone que tendría que decir en esos momentos? ¿Saludar? ¿Reclamar?

No hubo respuesta, y no esperaba más. Se repetía a si mismo que se tranquilizara, que a esas alturas no podía estar reaccionando como lo estaba haciendo en esos momentos. Una parte de él se sentía aliviado por haberle visto, no había tenido noticias del chico explosivo desde hace ya varios años y a veces temía lo peor. "me alegro que estés bien" fueron sus palabras ante ese pensamiento.

Más no se esperó que el otro chico lo regresara a ver, con una mirada y una sonrisa en su rostro de total frialdad que le erizó la piel.

A pesar de estar sumido en sus pensamientos, sabía bien hacia dónde se dirigía. Estaba ya acostumbrado a ello.

-Tienes razón, sigo siendo un idiota. – Susurró el heredero del One for All mientras dejaba escapar aquellas lágrimas que tanto había luchado por retener durante toda la velada. –Un gran idiota.

Quizá todavía se encontraba en la ciudad, un pensamiento de ir a buscarle se cruzó por su mente, no sería difícil encontrarlo, pero, ¿estaba listo para afrontar todo esto? Pensó que sí, ya que habían pasado años, era de suponerse que ahora podría lidiar mejor con esa situación. 

-No, no estoy listo - Si había flaqueado así esa noche, si no había podido reaccionar ante su presencia, ¿cómo podría ser capaz de enfrentarlo y aclarar de una vez por todas aquello?

No era en sí la separación lo que le dolía, si no el hecho de que no recibió ninguna explicación, simplemente todo se esfumó de un día a otro. -Quizá deba hacerlo aunque no me sienta listo, si no esto seguirá así por siempre - llegó a aquella playa, donde su sueño había comenzado a hacerse realidad. Cerró los ojos sintiendo la brisa, tratando de despejar su mente, tomó una decisión aunque no sabía si era lo correcto.

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Desastroso. Terrible. Doloroso. Una tremenda mierda.

No sabía cómo describir aquella experiencia en la reunión de la UA. Para empezar siendo el centro de atención, luego el encuentro con el chico pecoso, y después tener que prácticamente irse a esconder cada vez que alguien intentaba acercársele. A decir verdad eso sólo pasó un par de veces, uno con aquel tipo de cabellos rojos y rebeldes del cual se había olvidado de su nombre y otro a quien de plano no reconocía en absoluto.

Había estado más de lo previsto, ya que lo que había decidido al enviar aquél mensaje de texto tomó más tiempo de lo planeado. ¿Se arrepentía? Quizá. Pero otra parte de él sintió que se quitaba un buen peso de encima.

Todoroki Shoto era la segunda persona que no quería ver en esa noche, pero ante aquella situación con el peliverde no hubo opción. Su historia con el chico de dos quirks era algo que tampoco podía olvidar y quizá era por eso mismo que había decidido citarlo fuera del edificio de las aulas designadas para la clase de héroes de primer año. Suficientemente alejados de aquel cúmulo de gente.

Cerró los ojos mientras se acomodaba en aquella cama de su cuarto en el hotel de 5 estrellas. Había estado más preocupado por huir de la prensa a su llegada que olvidó comprar los boletos de regreso. "Viaje redondo Bakugo, tampoco pensaste en eso" se recriminaba. Ahora tenía que esperar hasta el mediodía del día siguiente para regresar.

No había planeado nada, salvo salir corriendo de esa ciudad tan pronto se largaba de la UA.

-¿Porqué? – recordó el rostro de Izuku, con su incapacidad de ocultar lo que realmente sentía. Se le destrozaba el alma. Aun así había sido capaz de dirigirle la palabra, no como él que sólo pensaba en salir de ahí. -¿Porqué no sólo pasaste de mí? – Más bien ¿Por qué no me gritaste? ¿Por qué no me golpeaste? ¿Qué significa esa reacción?

"Has madurado...pero parece que no has cambiado en nada, es difícil de explicar..." -Las palabras de Todoroki también rondaban por su mente. "Sólo las personas más cercanas a Midoriya nos damos cuenta. ¿Tú lo haces? – ¿Darme cuenta de qué? – Pensaba en voz alta Bakugo. Claro, el medio albino también le hablaba en clave, no podía ser el único de los dos que se quebrara la cabeza pensando en la conversación de esa noche.

Quitó su brazo de su rostro, ahora llevando los dedos de su mano a sus labios, tocándolos suavemente. No había sentido nada, sin embargo era algo con mucho significado para ambos, dado lo que habían compartido en su pasado. Había quedado como un sello, una promesa. Una la cual ninguno rompería.

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Capítulo corto, o no sé. Pero bueno. 

Creo que tengo un problema con meter a Todoroki en todo. Pero bueno, espero les haya gustado, ya debo comenzar a escribir esta historia (tenía algo adelantado pero ya se está acabando jaajjaa).

Que lo disfruten, nos estamos leyendo. 

Condiciones. [KatsuDeku]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora