El Torneo de los 4 Años

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Me levante justo antes de que sonara la alarma del reloj, y es que no había podido dormir bien en toda la noche. Organice mi cama como cada día, y baje al primer piso.  Había pasado ya una semana, y ya tenía en mente que era lo que iba a hacer hoy, me consumía el temor a equivocarme pero a veces solo hay que confiar, ignorar la mente y dejarle al corazón darte una explicación. ¿Es que había perdido la cabeza? Mi yo del pasado jamás me habría dejado hacerlo, me dirigí hacia el escritorio, tome mi bolso e intente escapar.

-¿Eh? ¿Te vas tan pronto cielo? Pensé que el examen era un poco más tarde-.

-Ah, buenos días mamá, si, es mas tarde, pero quería ir a la librería a estudiar un poco y luego de ahí dirigirme a la prueba-.

Mi madre era un ninja, había aparecido enfrente de la sala de estar aun con ropa de dormir.

-No es un mal plan hija, pero de cualquier manera,  ¿qué clase de ropa llevas?, ¿no crees que deberías ir algo más formal para tu presentación? Debes pensar en todos los aspectos para tu entrada a la academia, Sun-.

-No te preocupes por eso, el ir de gala al examen solo traería problemas, además se nos había informado ir con ropa casual y ligera para el duelo de admisión, así que no hay problema mamá- sonreí.

-Bueno, solo no quiero que luego te arrepientas-.

-Igual yo-.

-¿Cómo?-.

-Ah, nada, ya debo irme mamá, tengo muchas cosas que hacer-.

-Espera, ¿ya has desayunado al menos?-.

-Comeré algo en el camino, ¡adiós mama!- y Salí corriendo de casa mientras escuchaba a lo lejos las críticas de mi madre por mi necedad a quedarme para el desayuno.

Pare justo enfrente de la casa de al lado, me le quede observando unos segundos y me pregunte donde podría estar él y como debía estar sintiéndose. Esperaba que estuviera tranquilo y mejor, de verdad, de todo corazón. Seguí mi camino hasta el centro de la ciudad ya que debía tomar el metro porque el lugar al que me dirigía estaba algo alejado como para ir a pie.

Llegando a la estación me di cuenta que no era la única que había pensado igual, mucha gente alrededor cargando banderas, camisas con nombres y muchas cosas para hacer ruido se encontraban ahí. Estaba segura de que iban al Coliseo de la ciudad por el torneo de los 4 años y es que lo sabía, porque allí era donde iba yo.

El transporte había arribado y con dificultad logre subirme, quedando casi como una sardina dentro. Una vez comenzó a moverse y yo sin haber logrado alcanzar asiento me sujete con fuerza, ya que iba a gran velocidad. El tren pasaba por partes elevadas de la ciudad dejando ver un hermoso paisaje por las ventanas de todos los edificios y el bonito cielo azul. Parecía un gran día, tenía fe en que así seria. Aun no podía creer el viaje que hacía, estaba cambiando todos mis planes de hace un año por ir a ver un torneo de duelos, por ir a apoyar a un chico, a un amigo. Y es que no podía creerlo pero no dudaba de ello.

El tren entro por el arco de las abejas, una bella construcción que indicaba que estábamos a mitad de camino para el Coliseo, al paso por el, el trayecto se volvió algo tortuoso y un chico choco conmigo.

-Oh, mis disculpas, perdí el equilibrio por un segundo y tú...-.

Oh no, no podía ser cierto, mi escape había sido descubierto por completo.

-¡¿Sun?! ¿Qué haces aquí? No me vas a decir que no vas a ir a la academia de duelos ¿verdad? Con todo lo que te habías preparado-.

-Bueno, Joey – ¡Rayos, rayos!- Es exactamente eso, voy al torneo a apoyar a Neo- Me moría de la vergüenza.

Neo YU-GI-OHHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora