Capítulo 9

865 120 8
                                        

—¿Dónde dormiste?

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

—¿Dónde dormiste?

Retrocedo aterrorizada por la mirada asesina de Gina. ¿No podemos empezar con un "buenos días, Venus"? Esta mujer necesita un poco de manzanilla, alcohol, terapia, ejercicios de respiración o sexo alocado para dejar atrás ese estrés.

—Con Arlet —me encojo de hombros, siguiendo con mi trabajo de barrer las hojas y cenizas restantes.

—¿Piensas hacerte la mosquita muerta para darle pena y atarlo a ti?

—¿Piensas seguir con ideas estúpidas sobre mi? —voltea a ver hacia otro lado, ignorando mi pregunta— No debería decírtelo, porque no es de tú incumbencia, pero solo dormimos juntos.

Asiente antes de irse al puesto de palomitas.

No le mentí ya que entre Arlet y yo no pasó nada más. Me subió a su espalda para que pudiéramos bajar de la plataforma, por suerte es muy fuerte y yo peso menos que una pluma,  ya que la otra opción era tirarme a la red, cosa que no le permití. Una vez abajo vimos que todos estaban dormidos, y yo aun no hacía mi tienda de campaña, él me ofreció su tienda, colchón... y brazos.

No sé cómo pasó, pero cuando desperté, estaba encima de él.

Termino de barrer, más o menos, y voy hacia el puesto de palomitas para preguntarle a Gina que mas podía hacer. La maldita no me dejó agarrar palomitas y me gritó que fuera ayudarle a Adaly con el vestuario de esta noche.

Voy hacia los vestuarios, o el vestuario improvisado con sabanas colgando de los tendederos, y entro, encontrándome con una hermosa mujer de cabello rubio y ojos verdes. Demasiado hermosa para trabajar en un circo...

¿Arlet alguna vez habrá admirado su belleza?

¿Por qué tengo que hacer la misma pregunta con cada bendita mujer? Que odiosa me estoy volviendo con estos estúpidos celos.

—Hola —me saluda la mujer con una hermosa sonrisa de estrella de cine. Necesito ir más al dentista— ¿tú eres Venus? Yo soy Adaly.

—Hola, si soy Venus —me tiende un vestido, el cual agarro confundida— ¿Qué es esto?

—Necesito que te lo pruebes para ver cómo queda ya que los maniquíes se derritieron por el fuego —suspira con dramatismo—. Pobre Arlet. Tanto que lo hice sufrir para que me los comprara y se arruinaron.

¿Se los comprara? ¿Es su mujer o qué? No, es su jefe. Él dijo que no se involucra con sus trabajadoras y le creo.

—Bien —miro alrededor— ¿Dónde me lo pruebo?

—Aquí. —responde con un tono de obviedad.

—No, gracias —respondo de inmediato. No me siento muy cómoda desnudándome delante ella. ¿Se ha visto en el espejo? Es perfecta y no quiero que mi autoestima se baje—. Iré a la los baños a probármelo, ya vuelvo.

Seven HeartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora