-Rab, tu vendrás conmigo. Diles que se preparen salimos ahora mismo.-Dijo Hans.
...
Llevaban horas cabalgando hacia el norte tal y como Rab les había dicho, la noche comenzaba a asomarse, los últimos rayos de sol empezaban a desaparecer.
-Mi señor creo deberemos acampar, la visibilidad no es buena de noche y nadie conoce estos lugares como para guiarnos.-dijo Miller poniendo su caballo a la par de Hans.
-No deseo detenerme, debemos llegar lo antes posible. Detenernos ahora no ayudara en nada.
-Los caballos necesitan escando, los hombres están agotados mi lord.
Hans volteo a ver a sus hombres que fielmente le seguían sin rechistar.
-está bien Miller, diles que saldremos al amanecer.
La noche se sentía demasiado fría, era pleno invierno las pocas hojas que tenían los arboles los hacían verse más tenebrosos con la poca iluminación de la luna, todo era un conjunto tétrico para prepararlos para lo que se venía.
Apenas lograba verse el inicio del día, cuando Hans ya estaba listo para partir junto con los demás hombres, hacia frio, mucho frio, pero eso no los iba a detener.
-Debemos irnos ya mi lord –hablo Miller.- Seguiremos por esta senda, llegaremos al atardecer hasta las montañas, de ahí podremos ver hacia dónde ir.
-Gracias Miller continuemos. –Dijo mientras llenaba su cantinflera con agua.
-Mi lord, no sé cómo decirle esto pero debemos hablar.-Dijo Rab acercándose al riachuelo, sus manos temblaban así que Hans dejo los que estaba haciendo para poner le mayor atención.
-de que se trata.
-mi lord. La magia es muy poderosa, demasiado diría yo. Y para encontrar a la reina Mila he tenido que usar una muy poderosa, lo que no comprendo y no puedo explicar es por qué desde el momento en que use ese encantamiento, puedo sentir lo que la Reina siente.
-¿Osea que tú sabes cómo se siente en estos momentos? -dijo con los ojos enormemente abiertos.
-Si mi lord. Siento su miedo, su dolor, su tristeza, por eso pude descubrir el estado de la reina. Por eso supe que estaba en cinta.
-ella está esperando un hijo mío Rab espero que lo que tengas que decir sea bueno.
-me temo que no, desde esta mañana no he podido sentir nada, por más que me concentro no puedo sentirla y eso no sé qué signifique mi lord, podría ser que los efectos del encantamiento terminaron, o que la reina Mila...
-¡No sigas!, me niego a pensar en algo malo. Ahora con más razón debemos darnos prisa. Toma tu caballo debemos seguir.
-Si mi lord.- dijo con semblante triste, Mila no era de su agrado, ya que solo había traído sufrimiento al rey pero ella amaba con todo su ser, y por ello había logrado cierta empatía por ella.
...
Cayendo la tarde llegaron al lugar, llamado INFERNO un pueblo abandonado por el mismo Dios, fuera de todo alejado de todos. Su aroma podía dar nauseas hasta al más fuerte. Los habitantes eran sacados de un cuento de terror, sus rostros desfigurados, su piel pegada a los huesos, y ojos saltones, todos sin excepciones sucios, los acompañantes de Hans quedaron atónitos al ver semejante escena, comenzaron a caminar a paso lento por en medio de la multitud que los miraba con desprecio, no les era posible camuflarse con tal espectáculo, vieron como una figura estaba agachada, comía algo al parecer, por las ganas con las que agarraba aquella pieza de carne entre sus manos, por las cuales ocurría sangre, dieron unos cuantos pasos más hasta quedar delante del extraño ser. Una rata se movía sigilosamente entre sus dientes intentando escapar de sus garras, hasta que este mordió su cabeza mascándola, como si se tratase de un manjar.
Rab se hizo a un lado sacando el vómito que llevaba reteniendo desde que llegaron, Miller se llevó su mano a la boca conteniendo el asco.
Hans se acercó un poco a la criatura quien no paraba de devorar a la rata, hasta que se puso a su altura.
-soy Hans, rey del reino del sur. He venido a buscar a mi esposa. Ha sido traída por la fuerza aquí. Necesito saber dónde encontrar a Abrahaxas. ¿Tú sabes dónde debo ir?
(Silencio)
-Abrahaxas ya bebió de haber acabado con ella, será una de nosotros, la maldición también será sobre ella. No hay salvación. No hay salvación. No hay salvación.- repetía constantemente mientras Hans lo miraba con tristeza. –Tu Reina debe ser valiosa, sigue el sendero, llega al final, sálvanos a todos. –fue lo último que dijo hasta que volvió a comer lo que quedaba de su merienda.
Hans se puso de pie miro a sus hombres e hizo una señal para que lo siguieran.
Caminaron por el sendero de lodo. Mientras veían con asombro todo lo que ahí habitaba, los más pequeños no tenían rostro, sus ojos solo eran unas cuencas vacías, se podían ver los orificios que fueron alguna vez sus fosas nasales, ¿Qué abra pasado en ese lugar? ¿De qué maldición hablaba la criatura?
-caballeros –dijo Hans. –sé que tienen miedo, sé que esto no es lo que pensábamos encontrar, pero no los obligare a seguir adelante esta lucha es mía, quizá no regrese pero es algo que debo hacer. Si alguno quieres detenerse y regresar este es el momento.- se detuvo y miro a todos que lo miraban firme.
-yo voy.
-yo también.
-Yo lo sigo señor.
-no hay más que decir.
Y otros 4 más dijeron ¡yo voy! Al unísono.
-Gracias caballeros, en marcha entonces.
...
Mila no pensaba que despertaría ese día, tenía tanta sed que sus labios se partieron y cada vez que hacía gestos el dolor se hacía presente, su cuerpo no aguantaba la misma posición ya no podía llorar por el grado de deshidratación. Sus manos estaban a lo alto de su rostro atadas con unos grilletes de fierro oxidado, que no dejaban que su peso cayera por completo si no que la dejaba haciendo esfuerzo para no lastimar sus muñecas.
Solo le pedía a Dios acabara con su sufrimiento, que los llevara a descansar en paz para siempre, le pedía a Dios que por fin la dejase morir.
En varias ocasiones quiso sacar fuego de sus manos y por más esfuerzos que hizo no podía, no salía nada, era como si el Don se hubiese desvanecido de ella, justo cuando más falta le hacía, ¿Qué había pasado?
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ATADA A TI ...
FantasyMila es una hermosa jovencita descendiente de la realeza, que por desgracia tuvo que vivir en la miseria, y el maltrato de los que la rodeaban, siendo la poseedora de un don sobrenatural, que solo ella sabía. Y por el cual sería perseguida por un se...
