ESTOY AQUI

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 -¡Espera!... creo que necesitare algunos medicamentos, unas hierbas y la bendición de Dios para evitar que muera.

-Mandare a alguien.

Dijo cerrando la puertecilla de la choza,

oOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Con una bandeja de agua y lienzos de tela, Claous limpio cada centímetro del escuálido cuerpo de Mila, cambio sus harapos rotos y ensangrentados, por tela limpia, tenía 3 horas y no había despertado ni hacia el intento aun.

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Hans y sus hombres no habían parado de caminar pese a su cansancio, llegaron a un lugar terriblemente escabroso lleno de un aroma maloliente, pútrido lugar, entraron más en él, y a lo lejos escuchaban los alaridos de dolor de lo que parecían ser humanos.

Unos cuantos metros más dentro de ese lugar pudieron ver lo que serían pequeñas celdas llenas de suciedad y algunas con cuerpos en pleno estado de putrefacción, algunas de sus partes eran ya hueso lleno de gusanos y otras aun conservaban lo que era piel, algunos de los hombres no pudieron soportar más y se hicieron a un lado para vomitar, otros más estaban anonadados por tan escena.

Hasta que una voz en el fondo de la oscuridad estremeció sus oídos.

-¡vaya!¡vaya!¡vaya!... ¿pero que tenemos aquí?... de haber sabido que tendría visitas, definitivamente me habría bañado- dijo mientras dejaba lucir poco a poco sus horribles facciones que se iluminaban por la poca luz de lugar entre las penumbras, dejando ver sus ojos rojos como sangre.

-¡que rayos es esa cosa!- escupió Miller

-¡COSA!... A QUIEN LE LLAMAS COSA, gusano maloliente.- dijo Abrahaxas dejándose mostrar por completo.

-vengo por Mila, y pese a quien le pese se ira de aquí conmigo, sé que la quieres con vida, sé que la necesitas, y acabare contigo de ser necesario criatura del demonio.

-¿Qué dijiste?- dijo poniéndose de pie y acercándose a Hans de modo amenazante, lo que hizo que retrocediera un paso tras.

-Ella tiene algo que es mío, y hasta que me de eso que es mío ella se quedara aquí ¡conmigo!...- tomo aire – además – dijo agitando la mano - Ella rogó por quedarse, creo no le soy nada indiferente, quizá la conquiste. Es más, hasta estamos esperando un hijo ¿sabías?

-El niño que está en su vientre es mío, desgraciado maldito, y si tan solo le hiciste daño, juro por Dios que te acabare.

-¡Dios no tiene nada que ver aquí!

Hans y sus hombres desenfundaron sus armas, otros sus espadas, y se pusieron en modo de ataque.

Rab retrocedió dejándolos ahí, presentía donde estaba Mila, podía sentir sus latidos débiles mencionarle donde estaba, no le quedaba mucho y tenía que verla antes que diese el último suspiro de vida. Salió corriendo hacia la entrada de la terrible cueva, mientras escuchaba las espadas golpearse entre sí y los hombres gritar intentando acabar con el malvado ser.

Siguió un diminuto camino que atravesaba un pequeño riachuelo de aguas turbias como de sangre. Cruzo y poco más adelante estaba una cabaña rodeada por plantas verdes, y de colores. Medicinales por lo que podría ver. Entro sigilosamente por la puerta y miro sobre una cama blanca a una Mila irreconocible, estaba vestida completamente de blanco, su cabello húmedo que parecían flotar sobre la almohada, sus ojos se habían convertido en dos pozos de color negro, había tenido una notable pérdida de peso, y su color era tan pálido que daba lastima de solo verla.

Se llevó la mano a la boca, no creyendo lo que estaba observando, sus labios estaba completamente partidos, denotaba un grado grave de deshidratación.

-Su majestad... ¿puede escucharme? – dijo tomando su mano mientras se ponía de cunclillas al lado de su cama.

-¿Quién es usted y que está haciendo aquí?- dijo el doctor Claous dejando unas plantas sobre la mesilla.

-Creo imparte la pregunta equivocada señor... aquí la pregunta sería para usted, nosotros hemos venido a salvar a la Reina Mila y al heredero que trae en su vientre, la guardia real está por aparecer así que ahórrese todo intento de ataque.

-No es mi intensión esa, yo solo ayudo a la reina sin saber que lo era claro está. Al igual que ella estoy no por gusto en este lugar mi lord. Soy Claous, doctor Claous.

ATADA A TI ...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora