Regresando a casa

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El doctor Claous corrió a atender a Hans quien se encontraba gravemente herido en el suelo de aquel lugar, no podía distinguir bien sus heridas pero almenas podía ver que seguía con vida.

-Mi lord debemos sacarle de aquí con urgencia.to

Me mi hombro vamos yo le ayudare. Hans pasó su brazo sobre el doctor y mientras Abrahaxas estaba entretenido logro sacarlo de ahí.

-¡No! Debo regresar, Mila sigue dentro, debo salvarla.

-mi lord, escúcheme, solo ella puede con esto, ambos son más que simples humanos, si regresa lo único que hará será ser una estorbo. Sin ofender mi lord.

-Señor Rab... me preguntaba si... ¿tiene más de eso que le dio a la Reina allá en la cabaña? Eso que la hizo sanar por completo creo nos hace falta aquí.

-Acaso cree que eso se da en los arboles doctor, ese brebaje solo se puede ceder una sola vez en la vida de un hechicero. Debe uno saber a quién se le dará, porque solo será la única vez que lo podrá usar. Creí...creí que era necesario. Se lo debía a la Reina después de que ella perdió a su hijo, no era justo que ella se perdiera también.

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Abrahaxas se acercó a Mila creyendo que esta retrocedería y al ver que eso no ocurrió se detuvo y lanzo hacia ella su más fuerte encantamiento haciéndola caer por el aire unos cuantos metros de este. La rabia la lleno por completo pero no quiso levantarse de donde estaba, debía dejar que el llegase hasta ella para poder tocarlo, Abrahaxas entonces jalo de su cabello hacia arriba para voltearla y Mila tapo su boca con su mano haciendo que este tragara una bola de fuego que salió desde sus entrañas, todo su coraje, todo su sentimientos juntos iban fusionados , la muerte tan cruel de sus padres, la traición de quien la crio diciendo que era su abuela, vendiéndola por unas simples monedas, la muerte de Tahúr y Kan, y lo peor la muerte de su primogénito.

Los orificios del cuerpo de Abrahaxas se iluminaron haciendo que todo alrededor pudiese verse con claridad, su cuerpo temblaba cual gelatina, y su cabeza estallo el mil pedazos al igual que su cuerpo, terminando esparcido en todo el lugar haciendo que un estruendo sonara desde lo más fondo de las penumbras, Mila corrió hacia la entrada donde estaba Claous revisando a Hans y Rab apoyando, mientras detrás de ella todo se desmoronaba a pedazos convirtiéndose en simples ruinas.

-¡Mila! –dijo Hans poniéndose de pie con dificultad. –mi Reyna, he venido por ti y mi hijo, y tú nos has salvado amor mío. –dijo mientras la llenaba de besos por toda su cara.

-Sácame de aquí, no quiero pasar ni un minuto más en este lugar.

No le dijo nada sobre su hijo, ni era el momento, no era el lugar. Pero pronto lo seria.

Subieron a la Reina a uno de los caballos para que estuviese lo más cómoda posible y mal heridos pero aún vivos los siete que sobrevivieron caminaban hacia las afueras de esa ciudad.

No había personas, no había más que cabañas abandonadas, y señales de que alguna vez, todas las victimas del cruel innombrable permanecieron atados ahí, esperando a que la maldición se rompiese.

Un pequeño papel manchado de lodo permanecía en el suelo con una frase que llamo la atención de todos aun con la sucia se podía notar la frase escrita "monderi" que en el idioma significaba, "gracias".

Llevaban horas cabalgando lentamente disfrutando de la calma, disfrutando que todo había terminado. Permanecían abrazados disfrutando de volver a estar juntos. Disfrutando que por fin podrían ser normales, podrían disfrutar de la vida juntos como una familia, al menos hasta que Mila le contase la verdad.

Una cuadrilla del ejército real, todos con armas y caballos listos para la guerra los encontró sobre el camino. Fueron atendidos y escoltados de regreso al reino donde Mila pudo recuperarse hasta volver a ser la Reina que siempre debió ser.

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ATADA A TI ...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora