El moreno bebió su trago de una sola vez y sonrió a la chica que le acompañaba, poco le importaba aquel mensaje. TaeMin había sido su pesadilla los últimos días, lo enfermaba, lo sacaba de quicio. Era un maldito homosexual que estaba enamorado de él, era un estúpido, porque Kai nunca estaría con un marica.
—¿Qué tal si nos vamos a otro lado?— propuso la chica.
JongIn dejó de sonreír y bufó. Tenía una candente universitaria a su lado y lo único que podía pensar era en su amigo de la infancia. Maldito marica, lo iba a matar.
—Lo siento, pero tengo un asunto que resolver, lo había olvidado, será la próxima, lo prometo.— besó castamente los labios de la contraria y se marchó del lugar.
Iría a terminar con el maldito asunto que no lo dejaba dormir en paz, porque cada vez que cerraba sus ojos, allí estaba él, su llanto, sus temblores, su blanca piel, sus labios, esos malditos y carnosos labios. JongIn estaba a punto de enloquecer por culpa de TaeMin.
Al llegar al café, encontró fácilmente a su amigo, llevaba un suéter que le quedaba grande y cubría hasta sus manos, seguramente para ocultar los golpes y heridas de las últimas semanas. ¿Y qué? No era su problela.
—¿Qué quieres?— preguntó brusco al llegar a su lado.
TaeMin observó con horror a su amigo, lo había visto pocas veces en ese estado, pero nunca a tal grado como ahora. Sus ojos rojos delataban que había estado fumando hierba, su postura gritaba "he estado bebiendo toda la noche que apenas puedo estar de pie", y su aliento a whisky lo confirmaba.
—JongIn, no creo que estés en estado de conversar, ¿Por qué no me dejas que te lleve a tu casa? En esas condiciones no puedes ni conducir.— dijo preocupado mientras se paraba e intentaba sostener al moreno
—¡Quíta tus sucias manos de encima mío, maldito homosexual!— gritó molesto JongIn empujando a TaeMin.
El de pelo cobrizo respiró hondo y mordió su lengua para no llorar, no allí, no con tanta gente mirándolos. Se puso de pie y como pudo arrastró al moreno fuera del lugar mientras éste gritaba una y otra vez que le contagiaría los gérmenes gay.
—Dame las llaves de tu auto.— dijo el de piel pálida.
—No necesito que un puto homosexual me lleve a mi ca...— frenó en seco, no, no era tan mala idea, todo lo contrario, era una excelente idea. Rebuscó en su pantalón hasta encontrar las llaves. —Ten.— gruñó arrojando las llaves a sus pies.
Como un dicho decía, si no puedes con ellos, úneteles; y eso era exactamente lo que haría JongIn, se uniría a TaeMin para que su mente comprendiera de una puta vez lo gay y marica que era su amigo y que necesitaba romperlo en mil pedazos para estar tranquilo. Porque TaeMin le pertenecía, era suyo y era un puto homosexual de mierda que le meneaba su cola a otros putos homosexuales de mierda, cuando debía solo obedecerle a él, porque no estaría ocurriendo todo lo malo que ocurría si TaeMin no le hubiera meneado su cola a otros, claro que no, todo era culpa de TaeMin.
—Me sentaré atrás, no quiero que me pegues los gérmenes.— escupió sus palabras mientras subía en la parte trasera del auto, no porque TaeMin le contagiaría sus gérmenes como él dijo, sino porque realmente necesitaba recostarse a lo largo de los asientos traseros.
TaeMin no dijo nada, no era capaz de hablar, solo subió al asiento del conductor, colocó las llaves y arrancó. El camino hacia la casa del moreno no era demasiado largo, pero si incómodo, al menos para TaeMin, quien tenía ganas de llegar a su casa, encerrase en su habitación y llorar, hacerse bolita entre todas las mantitas de su cama y llorar, durante una eternidad, intentando encontrar nuevamente su dignidad y lograr reparar su pulverizado corazón.
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Homophobia
FanfictionEn un mundo heterosexual, en una sociedad donde lo diferente es anormal, donde la homosexualidad es pecado, un pequeño de 16 años carga con el peso de haberse enamorado de su mejor amigo.
