Capitulo #3

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Aunque todo parezca perdido, jamas te des por vencido, conserva la esperanza y pueden pasar milagros.

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Después del espectacular combate de Marinette y el capitán este cumplió su palabra y ordeno a sus hombres que respetasen a las mujeres, quien no cumpliera la orden seria arrojado por la borda.
Mientras tanto la chica que en cierto momento mostró coraje y valentía, ahora se muestra asustada y sumisa en el camarote del capitán, pues este tiene planes para ella.

El capitán la mira detenidamente.

- ¿Que pasa contigo ? Ya no te vez con el coraje y detenimiento con que luchabas contra mi.

Marinette se mostraba quieta en la cama, en silencio y con la vista pérdida no quería sentir nada, sus besos sus caricias no le provocaban nada, ni asco, solo estaba como muerta en vida, todo ese tiempo siendo forzada le enseñaron a no sentir.
El capitán Agreste al notar esto baja de la cama y se comienza a vestir.
Marinette no lo puede creer, el se había detenido.

- Sabes mujer, al verte tan audaz y apasionada aya afuera con la espada creí que la cama serias mejor, pero el estar contigo es como follar un cadáver. Y eso no es lo mio.

- No lo entiendo...

- ¿Que no entiendes? ¡Que no te hiciera mía!

- S-si... - Marinette no podía creer como un supuesto honorable guardia del rey podía hacer con ella lo que quisiera y un pirata, un sucio y tramposo pirata, simplemente la deja en paz.

- La razón, es por que tengo las mujeres que yo quiera y ellas disfrutan todo lo que hacemos, incluso las que no quieren terminan queriendo, tu simplemente no provocas placer, ni el que produce el de hacerte mía a la fuerza. Vistete, por mi parte cumpliré mi promesa, soy un hombre de palabra, las dejare en el próximo puerto y serán vendidas.

- ¡Vendidas! ¡Espera ese no era el trató Dice con voz temblorosa .

- Claro, el trato fue que ustedes serian respetadas y puestas a salvo en un puerto y así lo aré, lo demás es parte de mi venganza por culpa de tu amado esposo, no lo olvidaste ¿oh si?. - Dicho esto se pone su sombrero y sale, la deja sola en el camarote.

Ella se queda asombrada y aterrada ante la idea de ser vendida, se le hiela la sangré de pensarlo, necesita hayar una forma de librarse de esto antes de llegar a puerto. - Y yo que pensaba que el nombre del barco me traería suerte, vaya con el "gato negro " , para suerte que me a traído
Se levanta e intenta vestirse pero al tener su ropa desgarrada se pone a buscar algo entre la ropa del capitán pero no encuentra nada con la suficiente pulcritud para usarlo.
Busca en un rincón y encuentra unos baúles con telas y algunos trajes al parecer del medio Oriente .

- Al parecer, asalto un barco mercantil, pero esto me servirá .

Toma algunas telas, hace tiras de tela para usarlo como lazos, mientras recordaba cuando trabajo con la costurera del pueblo.
Después de un par de horas termino su atuendo cuando salio comprendió la tardanza del capitán.

-¡ Rápido icen las velas, viren todo a babor, oh no libraremos la tormenta!...

El capitán se prepara para una tormenta - Pensó Marinette - !Oh por Dios! Sierro la puerta del camarote buscando refugió y mientras comienzo a explorar su alrededor.

Encontró algunas espadas y un arco lo suficiente ligero como para que lo usara ella, lo tomo en las manos y miraba el tallado que este tenia.

- Lo gane en una taberna - Escucho de repente al capitán Agreste - ¡Lindo atuendo!

Marinette se queda callada al ver al hombre algo mojado.

- ¿La tormenta comenzó? - Pregunta al fin.

- Si. - Dice este y comienza a desnudarse .

Marinette se da la vuelta sonrojada.

- Sabés, aya afuera con la espada parecías otra, todo lo contrario a lo que veo ahora, aunque debo admitir que eres muy hábil y que tal vez tengas mas sorpresas. Quiero comprobar algo, pero sera luego.
Por ahora esperaremos sobrevivir a la tormenta. Anda duerme mañana te espera un gran día.

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Marinette jamas intuyó que ella y las demás mujeres las pondrían a fregar los pisos de barco, entre burlas risas y hostigamientos las mujeres trabajaban sin descanso, ya una semana de esto...

- ¡CAPITÁN, CAPITÁN ! - Grita el vigía - ¡Barco enemigo a estribor!

El capitán mira por el catalejo y en su cara se ve la furia latente.

- ¿Que pasa capitán ?

- Es el maldito traidor que nos delato, por el mi padre termino en la horca.

- El cruel Iban - Dijo su segundo al mando.

- Nino, prepara todo para la pelea.

- Si capitán. ¡Bucaneros a las armar,preparen los cañones!

Todos comienzan a moverse sin siquiera poner atención a las mujeres.

•••

La batalla es feroz, a habido bajas entre los hombres, las mujeres han sido acorraladas y encerradas el el camarote del capitán para luego servir como recompensa para la gente del Cruel Iban.
Marinette piensa en ese momento todo lo que puede pasar, había conseguido respeto asta que llegaran a puerto, allí pensó que podrían escapar antes de ser vendidas pero si cambiaban de manos quien sabe que podría pasar.

Toma el arco que había visto antes y una espada.

- ¿Que haces mujer?

-¡ No hagas tonterías!

- No salgas te puede matar..

- Escuchen chicas, ya les había comentado de el plan del capitán y que podíamos escapar antes de ser vendidas, pero si esos piratas ganan nuestra suerte podría nublarse horrible, hací que saldré y peleare por mi vida.

Marinette logra abrir la puerta y lo primero que hace comienza a lanzar flechas con tal precisión que a pesar de no herir a nadie de muerte los inmoviliza lo suficiente para dar ventaja a los hombres que su momento aborreció.
Las flechas se terminan y saca la espada comienza a luchar con ferocidad, pues su vida depende de ello.
Se encuentra luchando contra un tipo bastante desagradable cuando esta choca con la espalda de alguien ella mira rápido y es el capitán Agreste, por un momento sus miradas se cruzan y el sonido de las espadas chocando los regresa a la realidad, peleando uno al lado de otro, pero los hombres del Cruel Iban son demasiados y estos son rodeados los cañonazos comienzan a estrellarse contra el barco y las llamas se comienzan a esparcir .
Todos son lanzados por la borda y las mareas los arrastran las olas los suben y bajan y azotan todo parece perdido todo se acaba en un gran lienzo azul y frío sera acaso el final se preguntaban...


( Nota : El la antigüedad a diferencia de las supersticiones de hoy, los gatos negros eran de buena suerte para los marinos, para las esposas de estos si encontraban un gato negro o solían tenerlo por que se creía que era buen presagio de que este volvería con bien, y si se hallaba un gato negro en el barco significaba que  tendrían un viaje tranquilo.)

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