El Sentimiento

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---- P a r t e 1 ----

No tuve tiempo a reaccionar la llegada de Oliver cuando se tiró encima mío para empezarme a besar.

Mi rostro confundido y dormido era notable en este momento pero a Oliver no le importaba nada cómo estuviera, que simplemente se dedicaba a besarme y morder mi labio inferior.

Se separó un segundo para coger aire y mirarme fijamente a los ojos.

Después de un silencio casi eterno sonreí para decir: - Así que tenía razón cuando te dije antes que estabas cachondo. ¿No encontraste otra manera más eficaz para bajarlo y tienes que venir a buscarme?

- Cállate de una vez. - dijo con una pequeña sonrisa en su rostro que rápidamente se unió con la mía haciendo un dulce y delicioso baile, mientras mis manos agarraban fuertemente el pelo de Oliver y él con sus manos en mi abdomen, con un movimiento de arriba a abajo que hacia estremecerme.

- ¿Y esto a qué viene...? - pregunté cuando se separó otra vez para coger aire.

- Pues que no encontré otra manera más eficaz para bajar mi calentón que el venir a por ti. - dijo en mi oreja mientras una pequeña risa se le escapó de los labios.

- Ya, un día me prohibes todo lo relacionado contigo y otro te echas encima mío para hacer todo lo que me tenías prohibido hacerte a ti, ¿Esto tiene alguna lógica? - dije entrecerrando los ojos a su dirección.

- No, pero ese sentimiento me puede. - respondió bajando la mirada.

- ¿Qué sentimiento?

Entonces se levantó de encima mío para quedar sentado en un lado de la cama y habló: - Ese es el problema, que no sé qué es. Es como que tengo una ganas gigantes de hacer de todo contigo. Pero luego, cuando te burlas de mi o faltas a clase se mezcla ese sentimiento con el de odio que hace que no pueda controlar mis actos, como el otro día en el baño. Y todo esto me tiene loco, cómo muy muy loco. Porqué no puedo parar de pensar en ti. Algunas veces con cariño, otras con odio y otras que ni te puedes imaginar.

Me quedé paralizado al escuchar esas palabras. Oliver entonces se giró y vio mi cuerpo completamente desnudo. Pasando de mi rostro a mis pies. Lentamente.

Y la verdad es que con esa mirada y sus ojos fijos en mí no me dejaba procesar correctamente todo lo que acababa de decir.

Me dirigí hacia la esquina donde él estaba sentado, todo el rato ante la antenta mirada de Oliver encima mío y mis actos.

Me senté arriba de él viendo como tragaba saliva para mantener sus ojos fijos a los míos y no bajarlos en ningún momento.

-¿Y el sentimiento que sientes ahora, me lo describes? - dije para finalmente relamer los labios y esperar respuesta.

- Pues... el sentimiento de querer probarte entero hasta que no quede ningún sitio donde mi lengua no haya pasado. - dijo Oliver acariciando lentamente con sus grandes manos mi nuca hasta la parte superior de mis nalgas.

- Hm, ya... ¿Y si no te dejo? - dije bajando la mirada por primera vez en todo el rato y sonriendo de medio lado a la vez.

- Y una mierda que no me dejarás. ¿Te has visto? Te has desnudado solo para enviarme una foto y provocarme, y ahora estas encima mío cómo esperando que te toque hasta que te falte aire para respirar. ¿De verdad no me dejarías? No te lo crees ni tú, muchacho. - dijo algo incrédulo mientras terminaba de bajar sus manos hasta mis nalgas para agarrarlas, sin ningún tipo de tela por encima, lo que hizo que un pequeño gemido saliera de mi boca.

Oliver entendió ese gemido como un "tienes razón Oliver, quiero que me pruebes hasta quedarte tú satisfecho, así que ¿A qué esperas?" para que empezara a dejar pequeñas mordidas y lametones alrededor de mi cuello, sin dejar ningún sitio seco, justo como él decia que lo quería.

Acto seguido se levantó junto conmigo, sin quitar sus manos de donde estaban, para tirarme en mi cama y volver a mirarme de nuevo de arriba a bajo y ponerse encima mío como cuando había llegado a mi habitación antes.

- Bien, ahora que has conseguido lo que querías conmigo, prometeme que no me vas a volver a llamar profesor, ni a tocar mi miembro en horas de universidad ni mucho menos a provocarme o burlarte de mí, ¿De acuerdo? - dijo mirándome serio mientras cogía mis manos y las atrapaba hacia arriba de mi cabeza para que le prometiera todo eso.

- Espera. Quiero saber por qué no puedo llamarte profesor. ¿Qué problema tienes con eso? - dije continuando en la posición en la que me tenia Oliver.

- Primero prometelo y luego te lo digo. - me retó.

- Vale, lo voy a intentar, profesor. - dije empezando a reír a lo que Oliver me miró mal.

- Elio, esto va en serio. - dijo después de soltar un suspiro.

- Que sí, pero yo quiero saber por qué no puedo llamarte profesor, porfavor... - dije con un tono inocente.

Rodó los ojos para luego explicármelo: - Pues, cuando te vi el primer día de clases, que no te querías sentar, empecé a imaginarme tu voz llamandome "profesor" y te juro que eso no fue algo bueno. Cómo ahora. Te juro que lo dices de una manera que haces que me olvide de toda la vida que he construido estos años para pensar solo en tu voz diciendo cada una de las letras. Y eso lo noté el primer dia, incluso cuando tu voz ni lo había dicho, solo mi cabeza.



El Reencuentro - Elio y Oliver Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora