Noviembre, 1997, Londres, Inglaterra.
Todo aquel joven que no perdiera la cabeza por un momento, realmente debía ser un estirado o algo por el estilo, en plena bomba de los jóvenes tomando control en sus libertades.
Unos tal vez, descabellados, otros inconscientes, y unos cuantos un poco tontos.
Podríamos ver que existía la llamarada de la juventud arrasando en el pavimento, dejando marcas en la sociedad que los padres no querían aguantar, no podían soportar, como lo son una fiesta a las 3 a.m., o un grupo de jóvenes corriendo a toda velocidad fuera de una tienda pequeña de víveres.
Si, ahí en ese grupo, se encontraban ciertos jóvenes de nombre Alex James, Jamie Hewlett, Damon Albarn y Graham Coxon.
Faltaba un integrante a ese grupo, Dave Rowntree, pero aquel joven pelirrojo prefería estar apartado de cuando sus amigos optaban por hacer algo que pusiese en riesgo su libertad como ciudadano, Dave era un chico demasiado sano, y muchas veces la gente que rodeaba a éste grupo de anormales se preguntaba cómo Rowntree podía juntarse con éstos mismos.Alex, Jamie, Damon y Graham no tenían consciencia muchas veces de qué estaba socialmente bien o socialmente mal, no tenían tampoco en interés por enterarse. Lo único que los llamaba a ellos, era la euforia, pero a qué joven hambriento de mundo en esos años, ¿no le llamaba eso? Exactamente.
Los chicos habían entrado dentro de aquella tienda, llevando mochilas colgadas como si fueran cualquier estudiante que pasara con hambre a buscar cualquier cosa que ingerir. Fue cuando el dueño en el mostrador se agachó a ordenar unas cosas detrás de éste mismo, cuando se pusieron a meter cosas en su mochila. No importaba mucho qué, dulces, frituras, refrescos, latas de conservas, comida para perro, no importaba, unas cosas eran para su consumo, pero la mayoría iban a dar a vendimias de segunda mano, donde conseguirían el dinero necesario para la juerga de la noche. Su bella noche eterna.
Para su mala suerte, esa fue una de las veces donde el dueño tardó menos de lo que ellos habían calculado, y se levantó notando como los jóvenes sin vergüenza alguna, echaban cosa tras otra en su mochila.
-¡Oigan escorias, más les vale que vayan a pagar eso! –dijo aquel señor que por su apariencia, estaría cercano a los 50, mientras salía detrás del mostrador para darles la tunda de sus vidas.
Los chicos con toda velocidad salieron de aquel lugar, corriendo a todo lo que sus piernas podrían darles, entre risas, llenos de aquella adrenalina adictiva, sin voltear hacia atrás.
Para su buena suerte, aquel señor tenía problemas en las rodillas que no le permitieron alcanzar a ésta "escoria" de jóvenes modernos como de la que se quejaba con su esposa todas las mañanas al ver las noticias, diciendo que las cosas no eran como antes.Llegaron después de darse una buena carrera hacia un estacionamiento de una tienda abandonada, que era donde generalmente iban a reunirse, ya que al gobierno al parecer le importaba una reverenda mierda ese predio sin dueño y sin intenciones de ser reclamado.
Jamie se hincó indicándoles a todos con gestos de manos que le acercaran sus respectivas mochilas, sacando todo su contenido, calculando lo que podrían sacar de ahí para el objetivo de logar pasarla esa noche.
-Bien, si pensamos en que queremos buscar lo de siempre, nos alcanza perfecto, ¿de acuerdo? Pero tengo un aviso monumental para ustedes, queridos.-mencionó el aspirante a talentoso artista, con un leve tono de emoción naciendo desde lo profundo de su garganta, haciendo ademanes para que pusieran la atención del mundo sobre él.- Un amigo que me ha dicho que ha probado algo que lo ha dejado totalmente tumbado, ¿bien? Caballo, le dice él, o bien conocido como la heroína. Va a dar una fiesta ésta misma noche, entonces, ¿Vamos por el todo o nos quedamos con los desperdicios de siempre?Ninguno en ese grupo realmente pensaba en consecuencias que pudiesen salir de esa experiencia, si era algo nuevo e interesante, era un "anótame" inmediato. No hubo negativa, entonces, había quedado claro cuál sería el plan de esa noche, y por lo tanto, también quedaba claro lo que debía vender cada uno para conseguir la plata.
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1999 [Gramon]
FanfictionLugares donde solíamos gritar. Noches que desearíamos fueran reversibles. Gustos musicales que se sentían como nuevos mundos. Seres únicos. Cosas que se transformaban poco a poco en la intervención de malas lenguas, de cometas destructores, volcanes...