Rosa Casablanca y Jessica Barden eran la pareja más linda y tóxica que algún día pudiste conocer.
Rosa era el ser más problemático en cuanto su estado mental y sentimental.
Jessica una chica dependiente y sumisa de su novia.
Rosa y Jessica eran una...
Habían pasado dos meses desde que volví con ella. Pero había algo que no encajaba, sentía que ella estaba cultando algo, algo a que yo no debía saber. Lo iba averiguar, Jessica no era así. Últimamente ella era más distante, me observaba con temor, siempre ponía sus brazos en su abdomen o lo tapaba con ropa muy holgada, también la notaba con más peso...algo estaba mal. Hace varios días la vi, estaba muy pálida, siempre se mareaba y vomitaba. La preocupación lleno mi cuerpo. Ella se negaba hablar, sólo decía que tenía alguna infección, pensaba que no era cierto. Las cosas quedaron como estaban, ella siendose mal en cuanto su salud y yo llena de preocupación pero también de rabia, mi venganza aún estaba en pie.
...
Había acompañado a Jess a comprar unas cosas al centro comercial, cuando salimos un chico le habló. Yo sólo me recargue en una pared a encender un cigarrillo mientras la observaba, al parecer no quería hablar con él, estaba molesta. Seguía observando desde lejos, dando caladas lentas y profundas. Él la tomó con fuerza del brazo y le dio una sacudida, lastimandola. Era una amenaza. Mi respiración era tranquila, los celos estaban disipados, ahora sólo era estudiar sus puntos débiles. Me acerqué, dejando caer el cigarrilo y tome la mano del chico con la que ejercía fuerza en la piel nivea de Barden. Él me miro lleno de ira. -¿Qué mierda quieres?- sacando bruscamente mi mano de la suya- te pido que la dejes en paz- hable sería, tranquila y autoritaria- ¿quién te crees que eres para darme órdenes?- me estaba retando, me gustan los retos- soy una persona que con sólo decir que vendes droga a menores en tu casa, violaste una mujer y aspiras cocaína te llevarán en un cerrar de ojos a la presión...¿que te parece?- le sonreí cínica- no tienes pruebas- empezó a reír burlón- ya lo veremos- tome mi celular, marque y después de colgar a los pocos minutos llego la policía y el FBI, él era buscado por todo el país, les había hecho un favor. Lo esposaron y ella me miraba con sus ojos cielo, me estaba agradeciendo. Sólo le sonreí. Pero debía saber como se conocían y porque la estaba amenazando. -Jessica...- hice una pausa- ¿que tienes que ver con él?- hable tranquila, ella se alteró al segundo- que mierda te importa- rodó los ojos, tomo sus bolsas que habían caído de sus brazos cuando él llegó. Fui detrás de ella, necesitaba saber que pasaba. Mientras caminaba detrás de ella, la tome del brazo y la volteé a mi dirección y su abdomen estaba abultado...ella...ella. ¿Ella estaba embarazada?. Observé su vientre ligeramente hinchado, mis ojos eran platos, estaba estática, ella se tapo inmediatamente y siguio su camino. Yo me quedé ahí, no sabía que hacer...ella estaba embrazada. Pero la furia apareció al minuto, mi confunción se esfumó y mi ira salió. Decidí intentar tranquilizarme, tome en un puño mi cabello, estaba ardiendo, estaba tan enojada. La vida me había dado un golpe en la cara y ahora estoy sangrando, llena de lágrimas y dolor. ¡Maldita hija de perra!. Grite en mi interior. Empecé a caminar a mi hogar, estaba decida, era probablemente el final de ella o...tal vez el mío.
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...
Jessica.
Rosa había visto mi vientre y no puedo dejar de llorar, tengo tanto miedo, no quiero que me deje pero no tiene opción, le mentí. Ella querrá explicaciones y lo único que podré decirle será que es de el tipo que metió a la cárcel. Me doy tanta vergüenza. ¡Me odio! ¡Acabo de perder lo mejor de mi vida por una estúpida fiesta!. Yo quedé en cinta después de una borrachera hasta perder la conciencia, me acosté con él y no usamos protección...¡Soy una maldita estúpida!. Desde que llegué a casa luego de el centro comercial, no puedo dejar de llorar, me duele la cabeza, tengo los ojos y nariz irritados. ¡No puedo con esto! ¡Duele tanto saber que eres causante del sufriemiento de la persona que amas! ¡No puedo!.
Me armé de valor, iré a su casa a explicarle todo, no quiero que sufra más. Ella necesita la verdad.
...
Llegué, me abrieron y entre, toque su puerta, no respondió, volví a golpear, nada. Entre y ella estaba sentada en su cama observando hacía la puerta, luego a me miro a mi. Sus ojos cafés me quemaban. Dio un suspiro de molestia...pero no habló. -Rosa...yo...- no sabía que decir, estaba muy nerviosa hasta que ella habló- ¿De quién es?- dijo mirándome fijamente- de...de Alex, el tipo que enviaste a la cárcel- hable casi en un susurró lleno de avergüenza y arrepentimiento, ella no habló, sólo me observaba sin ninguna intención de hacer otra cosa. Su mirada era pesada, cargada de asco, decepción y...odio. Agache la mirada, tocando mi vientre...yo quería el niño, tal vez tenga 18 años pero lo deseo. En un momemto a otro ella me tomo bruscamente del brazo, su cara estaba totalmente roja, su mandíbula marcada, sus ojos oscuros. Era mi final. -¡¿Que haces?!- grité, estaba asustandome- ¡¿Quieres saberlo?! ¡te estoy corriendo de mi casa de la peor manera, porque a mi nadie me hace esto!- ella había gritado por primera vez, la había colmado totalmente- ¡Rosa, déjame, me estás lastimando!- gritaba, tenía toda su fuerza en mi brazo, me jaloneaba muy fuerte hacia la salida- eres una maldita perra, sólo me utilizaste, pero créeme esto es sólo es el comienzo, tú vas a pagar esto muy caro pero yo no te cobraré, la maldita vida lo hará, te va a coger y vas a querer pedir perdón por esto- susurraba de una forma casi tenebrosa pero todo lo que decía era la verdad, lo voy a pagar muy caro. -¡Rosa, no me dejes, por favor!- había empezado a llorar frente a su familia, rogando que volviera- vete a la mierda de aquí- me dijo, ella me había soltado, mi brazo dolía como los mil infiernos pero esto era peor, la necesito. -¡Rosa, Rosa, por favor!- lloraba, rogaba pero nada hacia que su corazón se compareciera de mi. Me tomo del cabello, abrió la puerta y me empujó fuera, yo me pude sostener de un barandal que se encontraba atrás. Me lanzó como si de basura se tratase. Los demás estaba intentando calmarla, la insultaba y le gritaban que se diera cuenta que pudo haberme lastimando, ellos intentaron ayudarme, pero sólo negué con la cabeza y me marché.
Iba volver la veces que fueran necesarias, la necesito a mi lado. No importa que lo que pase, la amo.
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