Parte 5

178 8 0
                                    

-Yo también te he visto a ti.- Dijo Lena.

-¿A mí?.....eh…. ¿cuando?.....como que me has…

-Siiii…..te he visto. Y yo no he dicho nada tampoco. Ni siquiera a ti. Te vi un día con una revista porno en la mano y con la otra la tenias ahí. -Dijo señalando la entrepierna de Julian.- Y como la movías, deduje que te estabas masturbando.

-¡Vaya, ahora me espías!

-No. Tenías la puerta entreabierta y fui a tu habitación a decirte algo. No recuerdo que. Y te vi. Eso es todo. La verdad, es que estuve tentada de interrumpir, pero decidí no cortarte y así evitar ponerte en una situación…. ¿difícil?

-¡Vaya, te lo agradezco, que buena amiga eres joder!

-No te enfades. Somos jóvenes y ambos hacemos lo que podemos. Te diré una cosa, pero me tienes que prometer que no saldrá de aquí.

-Sino te fías de mí, no me lo cuentes.

-Si me fío, tonto. Yo ya lo he hecho. Dos veces.

-¿Con quien?-. Curioso Julian.

-No los conoces. La primera vez fue en la Nochevieja del año pasado….en casa de Nastya. Ella invitó a unos primos y aunque casi todos nos conocíamos, yo estuve casi toda la noche bailando con un primo suyo. Al final nos liamos la manta a la cabeza. Él  llevaba preservativos. Era mayor que yo. Tenía 22 años. Pero fue una mierda. No saqué nada de aquello. Y me salió sangre. Me desvirgó. Y no duró ni cinco minutos. Él si lo paso bien. Supongo. Se vino. La segunda vez que lo hice fue….

-No me cuentes nada. No quiero saberlo. Dime que es lo que te atormenta y dejemos esta conversación.- Dijo Julian. Y por supuesto, Lena ignoro el comentario.

-La segunda vez fue con el chico aquel que nos traía la leche ¿Le recuerdas?

-Si... ¿Trevor?

-Ese. Un día estaba yo sola en casa y le vi llegar con las botellas de leche. Pasó las botellas a la cocina y coqueteé con el  un rato. Lo demás fue sencillo.

-¿En la cocina?

-No. Quedé con él una tarde para ir al cine. El encantado. Después del cine, me llevó en su coche a un lugar apartado y no pasó nada. Pero los dos sabíamos que si quedábamos otro día, pasaría. Y quedamos otro día. Y pasó. En el coche. Luego, el dejó de trabajar con la leche y no le volví a ver.

-Muy bien. Así que ya has estado con dos y con ninguno has llegado a estar más de una vez-. Concluyo Julian.

-¿Eres virgen?-.Pregunto  Lena.

-¿Y qué que lo sea?

-No me puedo creer que no hayas estado con ninguna chica con tantas que estas.

-No. Y no pasa nada.- Le resto importancia Julian.

-Sólo que te matas masturbándote.

-Es asunto mío.

-Ya lo creo que si. Pero dime, no has estado por miedo o….

-¡Pues no he estado por que no he estado! ¡Y ya está!

-¿No te atreves?, porque se que te gusta el sexo. Te masturbas. Y mucho.

-No. Me gustan las chicas… sólo que no me atrevo.

-¿Y lo has hablado con ellas? Quiero decir, que si has llegado al momento en que se da el paso definitivo…

-Si. Pero no me atrevo.

-¿Y ellas que dicen?

-Nada. Les debo gustar demasiado para que se enfaden conmigo.

-Si. Guapo si eres. Nada más que tienes que verme mí.

-Somos guapos los dos.- Animo Julian.

-Pero sólo tienes que llevar algún preservativo contigo y ya está.- Simpatizo Lena.

-No es tan sencillo. Me da cosa. Nunca he estado con nadie. No sé como tengo que hacerlo.

-No me digas eso. Te he visto con revistas, con pelis porno. Es igual. Eso no se enseña, se hace.

-Ya lo se.

-Pues querido,  Julian, debes hacerlo. Es maravilloso.

-¡Mira quien fue a hablar la que lo ha hecho una vez!

-Dos. Bueno, una. La primera no cuenta.

-Peor para ti.- Se mufo Julian.

-No estés enfadado conmigo. Yo no tengo la culpa.

-Ni te la estoy echando. Pero dime que es eso que te tiene tan jodida en tu cabeza. ¿Haber visto a mis padrinos en la cama?

-No. Yo era pequeña entonces. Ahora lo comprendo todo. Pero me queda algo que no sé…

-Ves a un psicólogo, Lena.

-No. No es eso. Es la imagen del pene de mi papá lo que me tiene así. No se me va de la cabeza.

-¿Estas traumatizada por ver a mis padrinos follando?

-Tal vez. Aunque no lo creo. Pero es que mi papá la tiene muy grande, Julian.

-Mejor para el. ¿Y tú qué sabes como la tiene si eras una niña? Para ti en ese momento todo sería excesivamente grande.

-Tendrás razón. No lo dudo. Pero me impactó aquello.

-Voy a preparar una pizza ¿quieres?- dijo  Julian a la vez que se incorporaba.

-Está bien. Comeré.

Julian se levantó y se dirigió a la cocina a calentar la pizza. Diez minutos eternos bastaron para que al fin, volviera con ella al salón y trocearla en porciones. 

Tomó una y se la ofreció a Lena. Abrió dos latas de coca-cola y comieron sin decir nada.
Abstraídos. Sin abrir la boca más que para engullir, Julian tres porciones, Lena dos. Terminaron de saciar su apetito y se dejaron caer en los sillones. Miraban la tele sin decir nada.
Julian  miró el reloj.

-Son las 12 de la noche. ¿A que hora volverán?-. Pregunto Julian.

-Supongo que de madrugada. Como siempre. El teatro, las copas… etc. Les darán las 5 de la mañana por ahí. Siempre llegan a las 6. Les oigo llegar. Hablan muy fuerte.- Dijo Lena.

-Me voy a ir a mi habitación. No hay nada en la tele. Es un royo. ¿Tienes algo más que contarme?

-No. Que no le digas a nadie, ni siquiera a tus amigos ni a tus conquistas lo que te he contado.

-No lo haré. Nos protegeremos como buenos amigos y hermanos que somos.- Dijo Julian sonriendo.

-No lo dudes.- Dijo ella.

-Bueno, pues te voy a dejar solita. Me subo a la cama.

-Julian.

-Dime-. Dijo girándose hacia ella.

-¿Me la enseñas?

...

Yael Volk KatinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora