Aclaración: Detroit: Become Human no me pertenece.
Borroso.
Estaba todo borroso, oscuro, y no entendía bien que estaba sucediendo.
Se encontraba en medio de una calle, pero no se podía ver más de un par de metros por una densa neblina que lo rodeaba, y solo existía como iluminación la luz de la luna. No se acordaba como había llegado hasta allí.
Intentó a través de sus sensores ver que había más allá de la niebla, alguna muestra de diferencia de temperatura o alguna frecuencia que podría indicarle en qué lugar estaba.
Pero nada.
Por una extraña razón, sus herramientas no realizaban su funcionamiento adecuadamente. En realidad, no hacían nada.
Se percató que vestía el traje de CyberLife. No se acordaba por qué se la habría puesto si aún aquella industria seguía clausurada ¿entre tanto estrés sin querer borró de su memoria el periodo donde se uniría nuevamente? Era una posibilidad.
Sin embargo, su preocupación en este momento era otra.
Por precaución, intentó subirse a la acera para no ser atropellado. Con esta limitada visión ningún vehículo podría verlo, y lo que menos quería era ser arrollado. No obstante, caminaba hacia los costados pero no encontraba aquel desnivel que le indicara que la calle había acabado. Estuvo así un buen rato, sintiéndose inquieto de no encontrar aquel pedazo de cemento que le permitiera sentirse seguro.
Pero nunca acababa la calle ¿qué autopista en el mundo era tan extensa? Intentó analizar la información que tenía recopilada, pero ésta tampoco funcionaba. No podía acceder a ella.
Esto preocupó al androide.
Estaba perdido y sin el poder de hacer uso de sus dispositivos. No sabía qué hacer.
Miró nuevamente el horizonte que permitía la calle e intentaba visualizar algo. Esperaba encontrar aunque sea un pequeño detalle que pudiera decirle donde ir.
Empezó a caminar lentamente y con cautela siguiendo el camino. Estaba atento a cualquier sonido para moverse rápidamente si era necesario.
Avanzó varios minutos con la neblina a su alrededor. Estaba en medio de la nada misma.
Ya se estaba dando por vencido cuando logró identificar unas tenues luces de faroles un poco más allá de la niebla. Caminó ahora con apuro llegando a un barrio que creía reconocer.
Sintió una presión en el pecho. Quería escapar. Casi había decidido volver a esa nada para no encontrarse en este lugar.
No se encontraba preparado para enfrentar todo esto.
Lo sabía, era un cobarde.
Y aunque se había dispuesto a darse vuelta y regresar a la extensa autopista, sus piernas se movieron en un acto de voluntad propia e inició marcha hacia una casa en específica.
Y ahí estaba. Pequeña pero acogedora.
El lugar donde había sido eternamente feliz. En que la palabra vivir realmente tenía significado. Cuando valía la pena sentirse vivo.
¿Cuánto había sido ya? ¿Días, semanas, meses? No se acordaba.
Se acercó a la puerta, dudando si golpear o no. De todas formas era de noche, y no tenía idea la hora exacta. Si fuera la 3 de la madrugada no sería adecuado golpear para despertarlo. No era lo correcto.
Y Hank debía cumplir sus horas de sueño.
Pero tal vez, aún tuviera la llave. Se revisó los bolsillos de su ropa por si lo encontraba. Y así fue.
ESTÁS LEYENDO
Connor, el divergente.
RomanceYa habían pasado meses desde la llamada "revolución androide", y Connor debía aprender como es vivir libre, tener sus propias decisiones. Y aprenderá sobre una emoción que cambiará su vida por segunda vez. Yaoi.
