Aclaración: Detroit: Become Human no me pertenece.
Dolor.
Hank estaba sentado en su oficina –que en realidad solo era un escritorio- revisando todo el papeleo que le habían asignado. Mientras tomaba nota de uno que otro caso que mostraba esas hojas de papel, no pudo evitar mirar de reojo como el androide salía a su patrullaje que le habían asignado.
Suspiró con resignación.
A pesar de que era lo que más se había podido acercar al menor en todas estas semanas, su amigo seguía sin poder dirigirle palabra alguna. Aunque le causaba gracia que Connor se comportara como una pendeja niña escolar enamorada, le apenaba que aún no pudieran compartir como antiguamente lo hacían. Pero le daría su espacio hasta que llegara el momento.
-Tiempo al tiempo, carajos- se murmuró para si solo.
Además, había mucho trabajo. No debía distraerse en sus pensamientos.
-Jodida mierda, haré todo rápido para ir a comer una puta hamburguesa- se dijo casi como si fuera una apuesta en la que no estaba dispuesto a perder -veamos que tenemos aquí- dijo mientras tomaba un papel al azar.
No habían pasado ni diez minutos cuando el canoso tenía su frente apoyada en todo aquel desorden de papeleo sin soltar su bolígrafo.
Si no fuera porque en ese momento su estómago empezó a rugir monstruosamente, de seguro no despertaba hasta el mediodía. Se refregó los ojos para poder despertar
Recién estaba comenzando el día, y ya estaba hecho una mierda.
Volvió a acomodarse en su asiento mirando todo el desorden que había quedado tras su pequeño descanso de los ojos. Suspiró largamente esperando que todo se ordenara por arte de magia.
Mientras intentaba dejar todo en su lugar solamente con la mirada sintió que alguien le tocaba suavemente el hombro.
-¡Hola teniente!- Marie lo saludaba amistosamente -qué hermoso día el de hoy, ¿no?-.
-Hola- le respondió al saludo -sería un mejor día si no tuviera tanto trabajo, je-.
-¡Pero nada que no pueda mejorarse con un café!-.
A veces pensaba que aquella chica era demasiado amistosa para todo lo que ha visto en su trabajo. A muchos, los escenarios que veían día tras día endurecían sus personalidades.
La chica se estaba marchando cuando en voz baja le preguntó -y... ¿cómo ha estado? Me he dado cuenta que llegó antes... ¿se vinieron separado? ¿pasó algo?- no pudo evitar fijarse en ello, y le preocupaba que algo le hubiera pasado a Connor. Él generalmente llegaba acompañado.
La detective volteó bruscamente con una sonrisa, como si hubiese esperado esas preguntas.
Y claro, no es que le hiciera esas jodidas preguntas todos los días. Claro que no.
-Bien, ha estado bien- le contestó mientras intentaba recordar algo -hoy estaba algo ansioso en la mañana, pero en lo general está bien- dijo mientras acercaba una silla cerca de él -ustedes deberían ya establecer comunicación alguna- lo miró con reproche -no son niños, deberían resolver sus asuntos amorosos- dijo encogiéndose de hombros.
Esta última sentencia hizo sonrojar al mayor, pero intentó disimularlo siguiendo la conversación.
-Es que Connor no es realmente un adulto, tampoco un niño...- dijo -hay que darle su espacio, no quiero que colapse. Ya aprenderá como funciona estas cosas- dijo mirando al desorden que tenía en su escritorio.
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Connor, el divergente.
Roman d'amourYa habían pasado meses desde la llamada "revolución androide", y Connor debía aprender como es vivir libre, tener sus propias decisiones. Y aprenderá sobre una emoción que cambiará su vida por segunda vez. Yaoi.
