CAPÍTULO SEIS: UN AMOR QUE EMPIEZA A NACER

529 30 5
                                        

Eduardo no sabía que responder, pero su cuerpo se tensó sobre manera. No era capaz de decirle a Victoria que acaba de serle infiel y encima con la hija de su mejor amigo que estaba comprometida y se iba a casar pronto.

- Eduardo te estoy hablando- dijo Victoria muy enojada y sacando de su trance a Eduardo.

- Estuve en un bar- dijo Eduardo muy nervioso.

- ¿Y por qué hueles a hotel?- dijo Victoria gritando.

- Por que bebí de más y no me iba a venir manejando. Por Dios Victoria ¿Por qué tanta desconfianza?- dijo Eduardo enojado.

- Permiso- dijo Victoria enojada.

Paloma había escuchado nuevamente la discusión pero no entendía como sus padres de un día para otro podían estar tan distanciados el uno del otro.

- Papá ¿Qué está pasando?- preguntó Paloma cuando vio a su papá entrando a su habitación.

- Nada hija, problemas de esposos- dijo Eduardo dándole una media sonrisa y entrando a su habitación.

Paloma estaba triste por aquella situación así que tomó su celular y marcó un número.

- ¿Aló?- preguntó un hombre en la otra línea.

- Hola Adrián, soy Paloma- dijo Paloma sonriendo.

- Hola Palomita ¿Cómo estás?- dijo Adrián muy coqueto.

- Maso menos Adrián, ¿Te gustaría salir a tomar desayuno?- dijo Paloma.

- Si claro, te espero en el Starbucks de Polanco- dijo Adrián

Paloma colgó y fue directo a arreglarse, cuando estaba saliendo se encontró con su mamá.

- Hija, siéntate para que desayunes- dijo Victoria sentada en el comedor.

- No mamá desayunaré con Adrián- dijo Paloma enojada.

- Ya hijita ve- dijo Victoria triste por la actitud de su hija.

*DESDE AQUÍ LES RECOMIENDO QUE LEAN CON MÚSICA*

Las horas pasaron y Eduardo luego de tomar una ducha larga salió de su habitación con sólo una toalla encontrándose con Victoria llorando.

- ¿Qué pasa mi amor?- dijo Eduardo bajando al nivel de Victoria para secarle las lágrimas.

- Nada Eduardo, con permiso- dijo Victoria tratando de levantarse pero Eduardo se lo impidió.

- Amor ¿Qué te está pasando?- preguntó Eduardo.

- No lo sé, me dolieron tus palabras. Yo no soy frígida- dijo Victoria llorando aún más.

- Amor perdóname, perdóname por todo- dijo Eduardo llorando como si quisiera decirle a Victoria lo de Gia.

- Me lastimaste- dijo Victoria bajando la mirada.

- Te prometo que no te volveré a faltar el respeto, tú eres el amor de mi vida y ayer me hiciste mucha falta- dijo Eduardo besándola

El beso fue dulce, pausado con mucho amor. Mientras Victoria era besada, Eduardo le secaba las lágrimas con sus fuertes manos.

Eduardo iba bajando sus besos al cuello de Victoria mientras ella se iba recostando en la cama, ella gemía al sentir el contacto de la lengua de Eduardo con su cuello. Eduardo sin despegarse de ella fue quitando poco a poco su bata que cubría el camisón de seda blanco que ella llevaba.

En ningún momento rompieron el beso y cuando se encontraban desnudos, Victoria iba besando los hombros de Eduardo, el cuello, el pecho y subía el rostro gimiendo con los ojos cerrados disfrutando del placer de sentir las fuertes manos de Eduardo tocando su cuerpo.

Él la penetró lento y pausado, disfrutando del cuerpo de su mujer. Ella se retorcía bajo el cuerpo de él, jadeos y gemidos inundaron la habitación hasta que llegaron al éxtasis del orgasmo haciendo que ambos gritaran de placer.

Eduardo se acostó al costado de Victoria mientras que besó su frente y con un dedo fue trazando la frente, sus ojos, nariz, boca, cuello, pechos hasta el ombligo.

- Me encanta que seas mi mujer- dijo Eduardo mirandola con mucho amor.

- Me encanta ser tu mujer- dijo Victoria sonriendo completamente satisfecha.

- Perdón por haberte lastimado- dijo Eduardo besandola.

- Te perdono amor, pero es que sentí miedo cuando te vi llegando con ese olor- dijo Victoria bajando la mirada.

- ¿Por qué?- preguntó Eduardo.

- Por que pensé por un momento que habías pasado la noche con una mujer- dijo Victoria

Eduardo sin decir nada se tensó y hasta nervioso se puso.

- Por que Eduardo, yo no perdono una infidelidad- dijo Victoria.

- Yo jamás te he sido infiel- dijo Eduardo.

Por su parte Paloma se encontraba en Starbucks con Adrián, llevaban horas riéndose al punto que todos los miraban sin importarles llamar la atención ellos disfrutaban el momento que estaban pasando.

- Eres muy divertida Paloma- dijo Adrián riendo se hasta las lagrimas.

- Lo se, lo se- dijo Paloma sonriendo más cerca de Adrián.

- ¿Te dije que estás muy bella?- dijo Adrián mirándole los ojos esmeraldas.

- Nunca- dijo Paloma sonriendo coquetamente.

- Pues te lo digo, eres muy hermosa- dijo Adrián mirándole los labios y acercándose a ella.

Paloma y Adrián se quedaron mirando, estaban totalmente anonadados en ese momento. Sólo miraban sus labios mientras se iban acercando hasta que juntaron sus labios en un tierno beso. Adrián la abrazó contra su cuerpo muy delicadamente mientras sus bocas bailaban al ritmo de sus respiraciones cortadas.

Paloma tomó el rostro de Adrián y profundizó el beso hasta que tuvieron que separarse por falta de aire, cuando se separaron Adrián miró a Paloma sonriendo.

- Victoria- dijo Adrián como un susurro.

SE SOLICITA UN AMORDonde viven las historias. Descúbrelo ahora