26. capitulo

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Esta semana ha sido de locos, las emociones se encuentran totalmente a flor de piel por lo de los premios. Se han cerrado ya las urnas de las votaciones, y las personas van caminando excitadas y nerviosas.

No se habla de otra cosa... rectifico, se hablaba. Hasta hace un día, cuando, cómo no, Connor se convirtió en el centro de atención, vaya, qué sorpresa ¿verdad?.

Su reputación nunca ha estado tan alta como ahora, ni su popularidad tan ensanchada. Seguro que el ego debe de caersele a toneladas del cuerpo cada vez que se mueve, de lo abundante que es; seguramente se lo corta a menudo y al cabo de dos minutos vuelve a crecer, así de rebelde es su ego.

Okey basta de metáforas.

Cuando nos tocaba gimnasio, mi clase y yo oímos una ola de reproches provinientes del campo. Resultó que la profesora de electrotecnia había pillado a nada más y nada menos que a la mismísima Miranda Hurtado (una chica de penúltimo con fama de santurrona, y que por supuesto quita pedazo notas) enrollándose con nada menos y nada peor que el señorito Brison. El revuelo fue impresionante; la pobre Profesora Hitcke se sentía horrorizada, les echó la bronca con la cara como un tomate y al final los mandó al principal. Estos dos tuvieron suerte porque son unos de los favoritos del principal, solo tuvieron que cumplir 5 horas de retención en toda la semana.

Ahora que lo pienso... Miranda fue nominada a la persona más inteligente, ella nunca ha sido especialmente popular que digamos, así que me parece bastante lógico que haya montado todo este revuelo para obtener más votos, aunque eso más bien es típico de las chicas como Chelsea, no de Mir. Yo no la conozco muy bien e incluso podría defender que ese no es su estilo, pero la verdad sea dicha, todo se hace por ganar. En cuanto a Connor, creo que solo se estaba divirtiendo, típico de él.

Brison y Hurtado no han sido los únicos protagonistas de la semana. Sansome y yo también hemos subido cantidad en la escalera de la popularidad. A las personas les encantan las historias de ruptura con final felíz, con lo cual, cuando Connor y Mir no podían acaparar las miradas porque estaban en retención, éstas se posaban en nosotros dos.

Y así transcurrió la semana. No vi a Connor por más de un minuto, y lo poco que nos vimos me ignoró visiblemente. No, no estoy siendo paranoica. Se le calló un papel hace un par de días cuando pasaba a toda mecha a mi lado por el pasillo, supuse que estaba llegando tarde a historia como siempre le pasa; lo recogí y llamé su nombre un par de veces, ni siquiera se giró. Me vio, se que me vio, y está mucho más que claro que me había oído llamándole, pero no quiso hacerme caso. Cabreada, arrugué el papel hasta convertirlo en una bola y lo tiré de mala gana a la papelera.

Es mejor sentir ira a dejarle paso al dolor sordo que se estaba adentrando a través de mi pecho, no lo quiero, de verdad que trato de ignorarlo, pero ahí está. Y duele, duele que te cagas. 

Hoy es viernes por la tarde, tengo peluquería con Di, la cual va a venir a recogerme en cualquier momento. Mientras tanto estoy en casa de Sansome. Estamos tumbados en su cama después de una sesión intensiva de besos.

- Con que peluquería, ¿eh?. ¿sabes cuanto llevo sin pisar una?

- Y por eso voy, es que no quiero acabar como tú querido mío - sonrío y le echo un vistazo a su enorme melena, le llega ya por debajo de la nuca, a este paso tendrá más que yo.

Observo a Sansome, me produce tanta ternura, es extremadamente dulce. Y le quiero, le quiero a morir...

- ¿Porqué me miras con esa cara de zombie, Brooks?- interrumpe mis inoportunos pensamientos.

Al ver que vacilo en contestar se acerca a mí y me planta un beso en los labios.

- Con...- susurra lentamente en voz casi inaudible contra mi nuca, erizandome el vello.
- Tes... - me besa la oreja.
- Ta...- baja hacia mi cuello.
- Me.- succiona mi clavícula.

Un Reto Por Una ApuestaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora