30. capitulo ¡FINAL!

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Odio admitirlo, pero Marnie es verdaderamente amable. Sigo detestando a mi padre con todas mis fuerzas, pero por lo menos mi manía hacia su novia se ha evaporado.

He vuelto a Los Angeles. Mi estancia fue bastante agradable. Mi padre sigue sin tener demasiada idea sobre mí. La familia de mi padre es un rollo, y nos aborrecemos mutuamente. La casa de mi padre en Venecia es lo más.

Mi padre y yo no tenemos la mejor relación que digamos. Casi nunca hablamos. Y dado el hecho de que yo ahora soy adulta, realmente no tengo una necesidad especial de tenerle en mi vida. No hay una razón en particular; simplemente desde que tengo uso de razón nunca ha estado muy presente, y cuando se divorció de mamá mucho menos.

Sin embargo, ahora quiere currárselo más, sea por el motivo que sea. Me ha parecido desagradable compartir mi verano con él, pero ha sido todo tan divertido que no me quejo ni pudiendo.

Mi verano se ha caracterizado por: alegres viajes en bicicleta, comidas abundantes y deliciosas, pensar en Connor, bañarse en la playa y hacer carreras en la arena, fogatas en las suaves noches, videollamadas con Di, pensar en Connor. Mejor un resumen... Connor, paseos, playa, juegos, comida, yates, hablar con mis amigos, fotos, Connor, conciertos, ferias, Connor y comida.

Y sí, he repetido Connor varias veces. No he podido quitármelo de la cabeza. Ya se que, que no estemos juntos es lo mejor, pero es normal que siga pensando en él.

Cuando volví a casa, mi madre se había cortado el cabello, a diferencia del mío, que ha crecido un montón, es como una selva indomable. Me pasé días narrando mis fabulosas aventuras y asegurándole que ella era más guapa que Marnie (solo por pura satisfacción personal de ella). Hasta que tuve que hacer las maletas. Es hora de irse a Nueva York. Tengo la entrevista para nada más y nada menos que Brown, donde dirige Rodolph Spring. Tienen un programa excelente y sin mencionar la piscina increíble que incluye.

Mi madre no pudo conseguir una habitación en la residencia, ya que para tener una debo ser alumna oficial de la universidad, pero lo bueno de eso es que tengo un apartamento para mí, ¡uno en Nueva York!. No es lo más grande ni espacioso que hay, pero es encantador y me vale a la perfección.

Tenía que irme en una semana. Fui a quedadas con mis amigos cada día. Cuánto los voy a extrañar. Ahora todos vamos a diferentes sitios y las cosas están cambiando de manera constante y a un ritmo aterrador.

Así que hoy es el día. Mis maletas ya estaban hechas incluso antes de llegar a Los Angeles. Soy demasiado controladora como para permitir que algo saliese mal.

Voy a echar de menos muchas cosas. Calabasas, Winstor, noches con mis amigas, a Gale y Mase, a Sansome, al equipo (que por cierto ganó el premio), indudablemente al idiota de Connor, a mi madre, mi casita, mi antigua vida.

Me siento nerviosa, y con unos calambres vertiginosos recorriendo mi cuerpo. ¿Qué es lo que me espera allí?. Espero de verdad que sea todo como me lo imagino. Ser nueva es duro que te cagas. En el instituto se me hizo más fácil porque en parte todos eramos más inmaduros y ninguno terminaba de encajar del todo. Pero se supone que en la universidad estás descubriendo quién eres, ya tienes sufiente personalidad, y saber nadar ya no vale para impresionar a las personas. No se cómo sentirme.

El trayecto se me hace tan corto. No quiero despedirme de mamá. Llegamos dos horas antes, así que nos sentamos en un Starbucks mientras esperamos.

Mamá está un poco ausente. La observo detenidamente, es muy guapa. Su belleza es tan sencilla y natural que me resulta sobrecogedora. Y ahora tengo que dejarla. Somos lo único que tenemos, la una a la otra. Es como una especie de las chicas Gilmore.

Un Reto Por Una ApuestaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora