A veces me pregunto a mi misma.
-Misma, porque te gusta tanto Jean Lucca?
Y me respondo devuelta. Y que no me gusta de el? Todo su ser me vuelve loca. Su voz, sus ojos, su desordenado cabello, sus labios que hace tanto tiempo no besaba.
Puedo haber visto 1000 hombres.
Conocer 100.
Hablar con confianza con 10.
Pero a mi solo me gusta 1.
El.
Es por eso que voy a Italia. No conosco a nadie como el, y quizas nunca conosca a alguien parecido a su persona. El resto de los chicos que conosco esta a años luz de llegarle a los tobillos. Para mi el es perfecto.
Habian pasado 3 meses desde que lo conoci y me volvia euforica cada vez que lo recordaba mirandome a los ojos en nuestro primer beso.
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Ya estaba en el avion. Sentadita en mi asiento deborando mis chocolates. Eran por lo menos 5 horas para llegar a Italia, asi que realice una de mis actividades favoritas, dormir. Dormir hasta no poder mas.
Liego de 5 eternas horas en ese avion habia llegado a Italia y todo se veia tan hermoso. Al bajar tome cada uno de los folletos con imagenes que se aparecian en mi camino. Queria conocer todo. Pero primero conseguir que Jean Lucca me recibiera en su casa porque el dinero no me alcanzaba para un hotel o algo asi.
Todas las calles eran hermosas. Habian casas de colores antiguas, de madera, de ladrillo, todas diferentes.
Me hubiera encantado vivir ahi. Para aprovechar de "turistear" decidi no tomar un transfer del aeropuerto y caminar. Ademas era sano y con la cantidad de chocolates que me comi en el avion, necesitaba quemar algunas calorias. La casa de Jean Lucca no estaba lejos asi que tome mi celular para poner el GPS, pero con mi mala suerte tenia que haber un problema. Sin Bateria. Sabia que tenia que cargarlo. Sabia que algo se me olvidaba.
Pero que le iba a hacer, decidi caminar y preguntarle a los lugareños como llegar. Otro problema mas, mi nivel de italiano. Apenas sabia decir los numeros y los colores asi que no encontraba a nadie que hablara mi idioma o entendiera lo que yo decia. En algun momento tenia que llegar asi que decidi seguir.
De pronto comenzo a oscurecer y las casas que tan hermosas se veian durante el dia, ahora me aterraban. Minutos despues comenze a oir pasos, pasos constantes. Voltee y 3 hombres me venian siguiendo. Me senti paranoica por lo que segui mi rumbo. Demasiadas peliculas de terror con Andres y Lottie. Despues de un rato volvi a girar sobre mi misma y los hombres seguian tras de mi. Esto no era para nada bueno. Ya estaba totalmente de noche y no tenia celular. Podia ser peor? Claro que podia ser peor.
Senti como una mano se posaba en mi hombro y algo comenzaba a apuntarme la cabeza.
-Entreganos todo tu dinero y quizas no te hagamos daño- dijieron los tres hombres al unisono, mientras uno me apuntaba con un arma. Nadie hablaba mi idioma, pero ellos si. Esto si que empeoraba.
No supe que hacer y pronto entre en panico.
-No tengo dinero. No soy de aqui y me lo gaste todo en el pasaje de avion- dije sollosando
-No llores princesa- dijo uno de los hombres con una sonrisa picara que me daba mucho miedo.
-Dame tu cartera y la maleta.
-Pero es lo unico que tengo-dije al borde del colapso
Senti su mano golpear mi cara y mis lagrimas pasaron a ser un llanto descontrolado.
De pronto senti como alguien me empujaba contra la pared y comenzaba a golpear a los sujetos que me estaban atacando. Cuando termino de recuperar mis cosas, el se dio vuelta y para mi sorpresa era Jean Lucca.
-Que haces aqui? Es de noche y esta calle es peligrosa ven conmigo te llevare a mi casa.
-No pude estar sin ti. Te extrañaba demasiado. Tube que venir a buscarte.
-Yo tambien te extrañe muchisimo- dijo mientras me rodeaba con sus brazos-Toma mi chaqueta, preciosa- y puso su chaqueta de cuero negra sobre mis hombros.
Caminamos un par de cuadras y llegamos a una gran casa blanca iluminada con muchas luces. Al final yo no estaba tan perdida como creia. Entramos, nos dirijimos a la cocina y Jean Lucca me ofrecio un cafe.
-Porque no me avisaste que venias? con gusto te hubiera ido a busar al aeropuerto. Sabes que haria todo por ti.
-Queria ser una sorpresa. Solo me falto envolverme en papel de regalo pero no cabia en ninguno.
-Eres tan tontita, tontita. Te presentare a mi madre que esta arriba en su habitacion.
Conoceria a quien quizas algun dia pasaria a ser mi suegra.
