(Narra Jean Lucca)
Me quede parado en la oscuridad sin saber como responder, pero yo conocia a mi princesa y sabia y esperaba que mi sorpresa si le gustaria, asi que me quede ahi, inmovil, esperando, sentado en las escaleras, esperando..
Ya eran las 11 y Sophia aún no llegaba. Decidí esperar un poco mas antes de llamarla. Oí unas risas y unos pasos. Era Sophia, al fin había llegado. Corrió hacia mi y salto aferrándose con sus piernas a mi cuerpo.
-claro que quiero ir al baile contigo, y ahora que me lo pides así, tan tiernamente, mas ganas aun tengo.
-Te gusto mi sorpresa? Alguien allá dentro me dijo que no te gustaría...
-alguien como quien si se puede saber?- pregunto ella en la oscuridad
-alguien como mi suegra.
-Mamá esta aquí?! Por que no me aviso nadie. Y que sabe ella si me gustaria o no, no me conoce, yo ya no me considero su hija. Ella puede haberme dado la vida pero ella no me crio, ese fue papá, el es el que siempre ha estado para mi y me ha dado todo lo que necesito. Yo me prometí a mi misma que la iba a querer para siempre , pero ella lleva años sin venir a verme y cree que puede volver así? No se lo permitiré.- dijo Sophia descargándose, desahogandose.
Me tomo de la mano y me llevo hasta la puerta.
- si quieres no hables, no digas nada si gustas, pero te necesito aquí conmigo, no sera fácil para mi ver a esa mujer.
- lo que tu quieras princesa, sabes que haría todo por ti.
- gracias Juan Lucca.
Saco las llaves de su bolso y abrió la puerta. Entramos con solo segundos de diferencia. Lograba sentir como su mano temblaba levemente. No veiamos a nadie, avanzamos y nos dirigimos al comedor. Ahí estaban los papas de Sophia, ambos, comiendo brownies con crema y frutos rojos que seguramente habían comprado en la cafetería nueva que quedaba a un par de cuadras. Al vernos entrar, la mamá de Sophia estaba muy feliz de verla. Pero se notaba que algo raro había en ella. Se levanto de su asiento tan rápido como pudo a abrazar a su adorada hija que no veía hace tanto, pero Sophia la alejo inmediatamente.
- que te pasa? Acaso no estas feliz de verme querida?
- la verdad es que no mamá, si es que así te puedo llamar. Desapareciste muchísimos años de mi vida y ahora vuelves y crees que puedes hacer lo que se te da la gana y tratarme como si me hubierss extrañado. Deja me decirte que la vida no funciona así. Si más hubieras extrañado realmente, hubieras llamado a papá o a mi, podrías habernos venido a vernos, pero no. No lo hiciste.- comenzaron a brotar lágrimas de ambas. De Sophia y de su madre.
- hija, como dices eso, es obvio que te extrañe, y mucho. Esta claro que no puedo ser tu madre tal y como antes pero, dame una oportunidad... vallamos a tomar un café, algo...
- si quieres una oportunidad, ganatela
- esta bien, me la ganare... me estoy quedando en el hotel Queen Palace, el que tiene muchas banderas de diferentes países en la entrada y una gran escalera, por si me quieres ir a ver. - dijo la madre cabizbaja
Ella tomo su bolso, se dirijio al padre de Sophia, le dio un beso en la mejillas y desaparecio por la puerta camino a su casa probablemente. Su papá levantó las pocas cosas que habían sobre la mesa donde estaban comiendo y los llevó a la cocina para comenzar a lavar todo. Se escuchaba ya la llave y el agua corriendo.
Sophia se giró hacia mi y me tomo de las manos.
- quedate conmigo por favor? Tu sabes que eres mi persona favorita, que sin ti no soy nada. Que eres a quien yo más quiero en el mundo. Quedate conmigo un ratito. Veamos una película? Se que puede parecer nada, pero ver a mi mamá me afecto y solo quiero calmarme viendo una película contigo. Dime que si. No importa la hora.
- Tu sabes que solo basta con que me lo pidas. Te quiero princesa.
Buscamos una frazada para taparnos y nos acurrucamos en el sillón frente a la televisión. Con el control remoto la encendimos y buscamos una película.
Poco a poco mi bella princesa se fue quedando dormida entre mis brazos con nuestras manos entrelazadas. Su cabeza en mi pecho y su mano libre en mi estomago me hacían sentir amado.
Amar y ser amado sin duda son la mejor combinación de sentimientos que puede existir. Cada vez que pienso en Sophia, y en que ella me también me ama a mi, la felicidad recorre cada milímetro de mi cuerpo, cada cabello, cada minúsculo sector es recorrido por esa sensación de felicidad inexplicable con palabras.
Cada vez que la veo, cada vez se siento su dulce aroma, cada vez que la beso, que toma mi mano. Cada día la quiero mas, la aprecio mas, la valoro mas, y cada día, cuando se hace de noche es lo ultimo en lo que pienso antes de dormir hasta el día siguiente. Si algo llegara a pasarle mi mundo se derrumbaría y de mi no quedaría nada.
decisión.
