Prólogo

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Justamente ya tenía esto previsto.
Insisto en que me debo a ese remanente de lectores que, sin dejarse llevar por lo mundano, aprecian mi arte con sinceridad.
Les entrego esta breve compilación de poemas que, en su debido momento, me fueron dictados por esa voz que habita en mi mente y que me susurró que los guardara, que algún día debían ver la luz. Ese día ha llegado.

Poniendo en práctica el conocimiento adquirido de algunos manuales sobre poesía lírica, comparto ahora mi mensaje de paz, igualdad y transparencia con el mundo que habitamos.
Sí, hubo momentos en los que me cuestioné, en los que dudé incluso de continuar. Pero entendí que no debía ceder ante comentarios ajenos. Esta pasión por la escritura es por lo que me desvivo, y es un esfuerzo que sostengo día a día con convicción.

En el proceso de este nuevo libro, comprendí que el único verdadero adversario que enfrentamos somos nosotros mismos, y que siempre existen distintas formas de mirar la vida.
En lo que respecta al amor —motor inevitable de la poesía— reconozco que, sea por amor o por desamor, es la figura de la musa la que nos impulsa a escribir, a decir lo indecible.

No busco establecer una gran diferencia entre este poemario y el anterior. Ambos nacieron desde lugares distintos, pero con la misma autenticidad.
Lo que sí deseo dejar en claro es que, en lo que a poesía se refiere, este será mi último poemario. Eso no significa que abandonaré la escritura; al contrario, seguiré explorando otros caminos donde pueda expandir mis capacidades y dar rienda suelta a toda la imaginación que poseo.

Sin más que añadir a este prólogo, los dejo con lo mejor de mi escritura lírica.
Deseo que estas breves, pero meticulosamente preparadas piezas, logren alcanzarlos de algún modo.

Versos de NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora