Recapacitando

10 0 0
                                        

Y, a pesar de que no funcionaba,
yo era el tonto que te recordaba.
Resignarme no era la solución,
y, dándome cuenta de que nada cambiaba,
seguía aferrado a esta ilusión.

Siendo un navegante errante
por el mar de tu corazón,
cada vez más encallaba;
constante era mi comprensión,
y abundante la indiferencia
que de ti emanaba.

Y eso me llevó a esta condición:
ser ese amante con corazón,
que por siempre a ti te esperaba,
queriendo darle aún más valor
a lo que yo sentía,
para que, así de fácil,
no se vaya.

Versos de NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora