Retina

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Te destruiré de la forma más educada.
Primero me insertaré en tu cabeza
y haré que esta misma se abra
para dejar salir todas tus fobias,
para torturarte con tus recuerdos,
esos que tanto ruegas olvidar.

Te haré saber lo miserable que es tu vida,
lo arrogante y pedante que es tu día a día,
que no tienes amistades
y que a menudo te quedas sin salida.

Como precepto, te diré que no te odio,
mucho menos te guardo rencor.
No me hiciste nada,
o nada de lo que yo haya sido el receptor;
pero aun así quiero demostrarte
el lado más negro y miserable
de mi cabeza.

La pequeña voz me dice:
recuerda todo lo que te hizo llorar,
recuerda que a causa suya llegaste a autolesionar,
recuerda los poemas de cuita
que, por su intento de burla,
en este libro plasmados están.

No puedo odiar, ya que jamás me enseñaron,
y no guardo rencor,
porque para eso el mal hay que recordarlo...
y yo tengo memoria de trabajo.

Busco causarte miedo, pero sin satisfacción:
ver el miedo en su más grande esplendor,
dar un concepto conciso a esa palabra.

Te haré sufrir de dos maneras:
la primera será por medio de la luz,
dejándote en un cuarto con demasiada iluminación;
y la otra será con la privación de esta misma,
haciendo sufrir la sensibilidad de tus ojos,
y que seas ese ciego que le teme a la oscuridad.


Versos de NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora